“La paciencia se nos agota”: Santos

Exigió a las Farc demostrar con hechos que quieren el fin del conflicto. Sentido homenaje a los soldados asesinados por la guerrilla en Cauca.

El presidente Santos, ayer en Bogotá en el sepelio de José Languilavo, uno de los soldados muertos en el Cauca. / SIG
Que el ataque de las Farc el martes pasado en zona rural del municipio de Buenos Aires, norte del Cauca —en el que murieron once militares— era un hecho que tendría consecuencias, lo dijo el presidente Juan Manuel Santos. La primera de ellas fue la orden de reanudar los bombardeos contra los campamentos guerrilleros, suspendidos hace poco más de un mes como un gesto de contribución al desescalamiento del conflicto, y la segunda es el ultimátum dado ayer en el sentido de que llegó la hora de ponerle plazos al proceso de negociación que se adelanta en La Habana.
 
“Me uno a todas esas voces que hoy desde distintos rincones de la patria están diciendo: No más Farc, no más violencia. Yo también digo: No más Farc, no más violencia. Por eso estoy buscando la paz. Y es precisamente por eso que tenemos que acabar con este conflicto. Señores de las Farc: escuchen el clamor nacional. No se hagan los sordos ante lo que los colombianos les estamos gritando: llegó la hora de acabar la guerra. La paciencia se nos agota. Hay que ponerle plazos a este proceso. Y si quieren la paz, tienen que demostrarlo con hechos y no con palabras”, manifestó el primer mandatario.
 
Palabras que se suman a las ya pronunciadas por el vicepresidente Germán Vargas Lleras y el procurador Alejandro Ordóñez, quienes desde el mismo día del ataque en el Cauca habían dicho que no hay razón para que los diálogos en Cuba se prolonguen indefinidamente. “Si se fijan unos plazos, para sí o para no, se reducen los riesgos. Ya va llegando la hora de que las negociaciones se materialicen”, dijo Vargas Lleras. “Fue un error iniciar las conversaciones sin términos, fue un error no exigirle a la guerrilla una desmovilización, fue un error no exigirle cesar de manera inmediata sus actos criminales contra la población civil y las Fuerzas Armados”, sostuvo Ordóñez. 
 
Lo claro es que este giro del presidente Santos tiene que ver con la presión que se siente por parte de la opinión pública, que ayer se expresó con ofrendas florales en las entradas de varias unidades militares de Bogotá, Cali y Medellín, en homenaje a los militares caídos. Algunas de ellas acompañadas de mensajes de rechazo a las Farc. Sin embargo, para Crisis Group, organización no gubernamental experta en resolución y prevención de conflictos internacionales, un ultimátum como el que se acaba de dar “pone en un serio riesgo el proceso” y una gran ofensiva militar implicaría un peligro para los logros humanitarios alcanzados desde el cese del fuego de la guerrilla, que comenzó el 20 de diciembre y, “posiblemente”, provocaría que esa tregua se suspendiera.
 
Falta conocer la respuesta de la subversión. Aunque hay antecedentes: en septiembre de 2012, tras anunciarse el inicio del proceso de paz, el máximo comandante de las Farc, alias Timochenko, se mostró en contra de establecer límites y hasta dijo que estaba concertado entre las partes no poner fechas fatales. Y en octubre de 2013, fue Marco León Calarcá, uno de sus negociadores en La Habana, quien manifestó: “Consideramos que el problema de la paz, la consecución de la paz, es algo que merece todo el tiempo necesario (...) resolver un conflicto que lleva más de 50 años no es sencillo”.
 
El otro escollo que encara el Gobierno tiene que ver con lo que considera es la “politización” de los hechos de guerra, como el de esta semana en el Cauca. El Centro Democrático, en voz del representante Edward Rodríguez, pidió la renuncia del ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, mientras que Samuel Hoyos, también representante uribista, anunció que solicitará ante la Comisión de Acusación una investigación en contra de Santos y el mismo Pinzón, por presunta omisión: “Ellos deliberadamente decidieron dar la orden de que no se hicieran bombardeos. Hay testimonios de soldados sobrevivientes que dicen que pidieron ayuda, asistencia aérea, y no se les brindó”, indicó.
 
Insinuaciones que tuvieron una dura réplica por parte del mindefensa, que las calificó como una “canallada”: “Yo no entiendo a esta altura de quién será el interés o cuál será la pretensión de querer crear un ambiente totalmente equivocado. Yo invito a quienes están en eso a que tengan claro quiénes son los únicos enemigos de Colombia: los asesinos, los que cometen el crimen, los que están en la violencia. Yo no puedo seguir comprendiendo cómo hay sectores políticos que quieren convertir este tipo de hechos tan dolorosos y tan importantes en la vida nacional como elementos de jugarreta política”.
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