Paloma Valencia siente que los medios no tratan bien al uribismo

Con la etiqueta #GrandeUribe, seguidores de Álvaro Uribe Vélez, celebran que el expresidente haya cumplido el fallo del Tribunal Superior de Bogotá.

Hace 22 días los desacuerdos entre el periodista Daniel Samper y el senador del Centro Democrático, Álvaro Uribe Vélez, tomaron un rumbo distinto y aterrizaron en los estrados judiciales.

El comunicador, en medio del respaldo unánime de los medios de comunicación del país, demandó al expresidente por llamarlo - sin ninguna prueba - "violador de niños". Este sábado, acatando un fallo del Tribunal Superior de Bogotá, el político rectificó sus declaraciones, pero ratificó su desacuerdo con la forma en la que Samper hace periodismo.  Lea también: Senador Uribe rectifica a medias sus acusaciones contra Samper Ospina

"A pesar de mi desacuerdo y por el respeto que debo a la administración de justicia acato el fallo del Tribunal de Bogotá. En consecuencia, como me exige la justicia,  corrijo que no es violador de niños. Nunca quise acusarlo de violación física o sexual de niños. En cuanto a la pornografía infantil, mi juicio de valor es rechazado por el Tribunal en providencia que prevalece sobre mi opinión, providencia que acato, por ende, tengo que aceptar que jurídicamente, según criterio de autoridad, no se ha configurado pornografía infantil", expresó el senador Álvaro Uribe desde el foro del Centro Democrático en Barranquilla

Por acatar lo que le ordenó la justicia, seguidores del exmandantario lo felicitaron y en Twitter enviaron mensajes con la etiqueta #GrandeUribe. 


Óscar Iván Zuluaga on Twitter

Una vez más, esa red social se convirtió en un ring entre uribistas y no uribistas. En la polémica, una columna que la senadora Paloma Valencia publicó el pasado 27 de julio en el medio digital 'Debate', volvió a ser parte de la discusión. Consciente de ello, Valencia fijó en su cuenta de Twitter el enlace en el que invita a leer su columna. 

En el texto, la senadora del Centro Democrático hace una defensa a ultranza del senador Uribe.

Según dice, sobre el expresidente los medios ejercen constantemente "agravios, calumnias, insultos, mentiras y ningún periodista dice nada. Luego se enardecen por una supuesta calumnia contra un humorista, cuando la calumnia ni siquiera existe".

Paloma Valencia, quien considera que ha sido "víctima del bullying de medios, periodistas y redes", afirma que no hay ecuanimidad al momento de referirse a Uribe ni al uribismo. "Frente a los uribistas y en especial frente a Uribe, todo se vale: sacarlo de contexto para poder insultarlo, burlarse de los niños si son hijos de uribistas, desconocer los hechos y validar todo tipo de interpretaciones".

En aquel texto, Valencia sugirió que la figura de Uribe merecía ser respetada. "Uribe es un líder de muchos colombianos; ese solo hecho debería ser una invitación al respeto, si no por él, por los colombianos que lo siguen.

Las consecuencias de semejante manera parcializada de tratar los asuntos, son especialmente graves para las instituciones democráticas. Los grandes medios pagan con su credibilidad, Uribe con su prestigio y el país con su futuro".

La polémica, en su conjunto, motivó columna de Ricardo Silva Moreno publicada en El País de España. En el texto, habla del "oficio de calumniar en Twitter".

"(....) Por criticarlo e investigarlo, por traer a la memoria controversias de su pasado o pedirle cuentas sobre sus gobiernos, el poderoso Uribe Vélez ha llamado a Daniel Coronell “extraditable”, a Hollman Morris “cómplice del terrorismo”, a Yohir Akerman “desteñido militante del ELN”, a Julián Martínez “periodista pro Farc” y al mismo Samper Ospina “bandidito”, sin aportar las pruebas. Y, luego de enlodar sus nombres, luego de constatar que sus calumnias irreparables los han puesto en peligro, no sólo no se ha retractado con gallardía, sino que ha gritado un poco más duro cada vez".

Silva señala que lo sucedido este fin de semana obedece a una estrategia porque "en plena campaña para tomarse la presidencia, anda buscando un enemigo acérrimo que le reemplace a las Farc: el periodismo, que, según él, está “condicionado por la dádiva del Gobierno”.

Sobre los defensores de Uribe opina: "Y siempre ha contado con una barra brava y un ejército de troles y una corte de políticos de media tabla listos a celebrarle incluso que calumnie".

"Quizás lo más peligroso del asunto es que, como cualquier populista irredimible, Uribe Vélez está azuzando a una Colombia que considera más grave la irreverencia que el delito. Quizás lo más deprimente es que cuenta con que una muchedumbre confunda “queja” con “calumnia” e “irrespeto” con “violación”. Y quizás lo más decepcionante es que un puñado de “neutrales” llamen a la cordura a ambas partes como si las hubiera".