Partido de la U salvó la reforma política

Cuando todo indicaba que la reforma constitucional se hundía, cuatro senadores de la U llegaron para salvar el proyecto del gobierno Duque.

Archivo-El Espectador

Nadie esperaba que en el último día de sesiones ordinarias y en plenas novenas decembrinas, el gobierno de Iván Duque consiguiera las mayorías para salvar su reforma política. Sin embargo, el Partido de la U se vistió de bombero y acudió a última hora para completar una frágil mayoría y ayudar al Ejecutivo a salvar el semestre legislativo. (Lea: Reforma política enfrenta a Cambio Radical con Roy Barreras

Con 59 votos a favor y un contra la conciliación de la reforma política se salvó y continuará su trámite el próximo año. El objetivo es aprobarla en su totalidad antes de junio y que entre en vigencia para las elecciones locales y departamentales de 2019. Pero más allá de la mecánica legislativa, su aprobación en primera vuelta constituye un hito político que le devuelve el oxígeno al gobierno.

Una de las heridas que deja el trámite de la reforma fue la exclusión de la listas únicas, bloqueadas y cerradas, que era considerada la columna vertebral del acto legislativo. La idea era que las listas cerradas fueran conformadas a través de mecanismos de democracia interna, sin embargo, a los detractores de este artículo, que promovía el Gobierno, se sumó parte de la oposición, con una gran mayoría de los representantes de la Alianza Verde.

La lista cerrada, que fue pensada para acabar con los cacicazgos regionales y la relación transaccional entre los votantes y los candidatos, había quedado aprobada en el texto del Senado, eliminada en Cámara y, finalmente, desechado en la conciliación. 

El texto acogido en la conciliación fue el aprobado por la Cámara, donde se excluyeron las listas cerradas y la paridad de género. “Los contenidos de la reforma, que de por sí es precaria porque no plantea modificar el Consejo Nacional Electoral, se convirtieron en una colcha de retazos que no resuelven los principales problemas políticos y electorales del país”, fue la descripción que hizo la representante de la Alianza Verde, Juanita Goebertus. 

Lo único rescatable, a su juicio, es el artículo que limita a tres períodos la permanencia en las corporaciones públicas (Senado de la República, Cámara de Representantes, Asamblea Departamental, Concejo Municipal y Juntas Administradoras Locales). Disposición que se había presentado como proyecto independiente, producto de la consulta anticorrupción, pero que se hundió en la plenaria de la Cámara.

De resto, la iniciativa contiene reglas para la conformación y funcionamiento de partidos y movimientos políticos; régimen de inhabilidades para quienes busquen cambiarse de partido —el cual aumentó a dos años—; la financiación preponderantemente estatal, que seguirá permitiendo los aportes privados en las campañas; la posibilidad de que los congresistas puedan ser delegados ministros del gabinete y, por último, un punto polémico que para muchos es disfraz de la llamada “mermelada”: la creación del Fondo de Inversión de Iniciativa Congresional, proveniente del Presupuesto Nacional General, para los proyectos específicos de los congresistas, que deben de ser sustentados ante el Departamento Nacional de Planeación.

También se aprobó el llamado Senado Regional, que permitía a los 32 departamentos del país (más Bogotá como Distrito Capital) contar cada uno con un senador. El resto de curules serían elegidas por el mecanismo ordinario. Pero tampoco se salvó.

El primero en celebrar la decisión fue el senador Roy Barreras, quien en las últimas sesiones abanderó el desestancamiento de la iniciativa. No sólo fue quien le propuso al presidente del Senado, Ernesto Macías citar para hoy domingo, sino que convocó a sus colegas para no dejar hundir la reforma. Logrado este objetivo, Barreras anunció que luchará para revivir la lista cerrada.

El protagonismo de Barreras en el trámite de la reforma le generó un fuerte enfrentamiento con Cambio Radical. El vallecaucano señaló al partido del exvicepresidente Germán Vargas de ser el responsable del casi fracaso de la iniciativa. Le contestó Cambio Radical con una seguidilla de trinos en que lo acusaba de tener intereses personales y de estar "haciéndole mandados" al presidente Duque a cambio de "mermelada".

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Redacción Politíca

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