"La paz no se negocia en La Habana"

El candidato del Centro Democrático propone una alianza con el Partido Conservador.

Después de la tempestad viene la calma, eso es lo que esperan que suceda en el Centro Democrático luego de la elección del exministro Óscar Iván Zuluga como candidato a la Presidencia de la República. Sin embargo, se sabe que el resultado de la elección no tiene conformes a todos los sectores del uribismo y es posible que esa tempestad haya dejado maltrechas las relaciones, en especial con el precandidato Francisco Santos, quien no ha aceptado unirse a la campaña de Zuluaga. Por lo pronto la meta del movimiento es la “retoma del poder” con base en las tesis del expresidente Álvaro Uribe. Buscan alianzas con otros partidos como el Conservador.

Usted fue proclamado candidato del Centro de Democrático. ¿Cuáles son los retos que vienen con esta designación?

Lo más importante es demostrarles a los colombianos que el camino para retomar el rumbo es con las ideas del Centro Democrático. Salgo a ganarme la confianza de los colombianos para ser el presidente e indicarles cómo podemos pensar en grande.

Hubo un fuerte debate sobre la forma de definir candidato, ganó usted, ¿hay garantías de unidad después de la puja interna?

Sin lugar a dudas porque la convención fue una fiesta de la democracia, una discusión de propuestas, con altura. No hay antecedentes de una convención en la que se escoja a un candidato con base en sus propuestas.

Su responsabilidad no es poca, será la cabeza visible de un movimiento que busca ganar la Presidencia y las elecciones al Congreso. ¿Cómo la va a asumir?

Para eso nos hemos preparado, tenemos una propuesta sólida, nos estamos moviendo alrededor de propuestas, así es más fácil enfrentar las elecciones. Tenemos un norte definido: queremos que Colombia vuelva a pensar en grande de la mano del uribismo, de las ideas que transformaron al país entre 2002 y 2010.

Sin duda el eje del movimiento es el expresidente Álvaro Uribe, ¿qué función va a tener el exmandatario en la campaña?

El Centro Democrático existe por las ideas de Uribe, él es el líder natural, pero acá hay un equipo. Él desde el Senado y yo desde la Presidencia, aspiramos a transformar al país. El gobierno del presidente Santos fracasó, se hizo elegir con unas tesis y está gobernando con otras, eso no se volverá a repetir.

En la convención del uribismo se planteó que los derrotados ( el exvicepresidente Francisco Santos y el exministro Carlos Holmes) fueran jefes de debate, pero Santos no ha aceptado. ¿Hay alguna molestia? 

Eso es lo que acordamos. Por Santos y Holmes tengo un sentimiento de gratitud. Los necesito para poder ganar la Presidencia y para gobernar.

En otros escenarios, encuesta o consulta popular, ganaba Francisco Santos, pero ganó usted en la convención. ¿Puede ser ese un factor de división?

Ese debate ya está saldado. Hoy soy el candidato único del uribismo y quiero trabajar con ellos. El país necesita que estas ideas vuelvan a gobernar para recuperar la esperanza.

Para usted el debate ya está saldado, pero se habla de que esta consulta fue diseñada a su medida…

El uribismo tomó una decisión democrática, más de 1.300 líderes de todas las regiones, sectores sociales, empresariales, académicos, populares y comunitarios tomaron la decisión de cuál era el candidato que mejor puede interpretar las ideas del Centro Democrático para ganar la Presidencia. 

Para “la reconquista del poder” tiene que derrotar al presidente Juan Manuel Santos si busca la reelección. ¿Si le alcanza al Centro Democrático?

Ocho de cada diez colombianos no queremos la reelección, este es un gobierno que fracasó, los niveles de pesimismo son los mismos de 1998. Tumaco lleva tres semanas sin luz, mientras el Gobierno sigue negociando con el terrorismo en La Habana. Debemos recuperar el rumbo.

Santos respondió a los ataques del Centro Democrático, los calificó como “buitres que no quieren la paz”. ¿Está preparado para una campaña con ese tono de confrontación? 

Estoy preparado para derrotarlo mostrando coherencia, demostrando que a uno lo eligen con unas ideas para gobernar con ellas, no traicionando a los ciudadanos como él lo hizo. Él nos traicionó, traicionó a 9 millones de colombianos.

¿Tiene alguna duda sobre la posibilidad de que el presidente Santos aspire a la reelección?

Si no lo hace sería una derrota política para él. 

Las encuestas no le favorecen y el Plan B es el director de la Fundación Buen Gobierno, Germán Vargas Lleras. ¿Cómo ve una disputa electoral con él?

Esta es una propuesta muy fuerte que va a ganarse la confianza de los colombianos. La verdadera encuesta se verá cuando ganemos la Presidencia, por ahora no me preocupa quién será el rival del gobierno Santos.

Usted ha hablado de coaliciones. ¿Con qué partidos se podrían realizar?

Con todos los colombianos que se identifiquen a partir de una coincidencia programática. El Partido Conservador ha sido el gran aliado de las políticas del presidente Uribe y nuestras puertas están abiertas para ellos.

El exministro Fabio Valencia es reconocido en el conservatismo. ¿Será el encargado de establecer los puentes?

Es una persona importante y muy activa dentro del Centro Democrático, nos aporta mucho para tener unas relaciones exitosas con otras organizaciones políticas. Su anterior partido, el Conservador, tiene nexos que pueden ayudar para que haya una alianza exitosa.

Fabio Valencia promovió la convención en la que usted ganó, era cercano a su campaña y se habla de que sería su fórmula vicepresidencial…

Ese es un tema que aún no está en discusión. Ahora la prioridad es recorrer el país, ganar las elecciones al Congreso y hacer alianzas políticas. 

El tema de debate en esta campaña será la paz. ¿Cuál es su posición frente a la negociación?

La paz no se negocia en La Habana y la agenda nacional no se discute con las Farc. La manera de lograr la paz es poniendo en práctica las políticas del uribismo, ahí es donde está la paz para el país. El terrorismo se somete.

¿Si llega a la Presidencia acaba con los diálogos?

Esos diálogos nacieron mal. Un Estado legítimo no puede sentarse a negociar de igual a igual con una organización terrorista financiada por el narcotráfico. Si ellos quieren una paz negociada tendrán que aceptar la condición de cese unilateral de toda acción terrorista y renunciar al narcotráfico verificable. De lo contrario no puede haber negociación.

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