'La paz no tiene único dueño'

El exalcalde de Bogotá aseguró que la gente no apoya masivamente el diálogo con las Farc porque sigue bajo el efecto de la frustración del Caguán.

El exalcalde de Bogotá y candidato presidencial Antanas Mockus. / Luis Ángel

Antanas Mockus habla despacio. El exalcalde de Bogotá reconoce que sufre porque su enfermedad le impide hablar al ritmo de su pensamiento y ya no puede controlar esta situación como hace tres años, cuando llegó a puntear las encuestas a la Presidencia de la República. Aun así, apasionado por el proceso de paz entre las Farc y el Gobierno, no descarta verse en el Congreso, implementando leyes que puedan sostener un posconflicto. En entrevista con El Espectador, afirma que el uribismo es un capítulo del pasado y no duda en alentar la firma de un acuerdo que ponga fin a cincuenta años de guerra, aunque eso le cueste votar por la reelección del presidente Juan Manuel Santos. Tampoco dudó en proponer a Claudia López como fuerza independiente a la Presidencia para que saque a flote la paz si a Santos se le sale de las manos.

¿Cómo ve el acuerdo al que llegaron las Farc y el Gobierno sobre participación política?
Nació un bebé, pero todavía no nos han dicho cómo está de salud. Los felicito porque lograron superar esa etapa, pero hay una cláusula que lleva a matizar ese entusiasmo y es aquello de que nada está acordado hasta que todo esté acordado. Perdón con los enemigos del aborto, pero aquí hay una cláusula de aborto hasta el noveno mes.

¿Y qué piensa de la posibilidad de que haya circunscripciones especiales y un estatuto de oposición tras la firma de la paz?
Es lógico que aparezcan en el acuerdo sobre participación política. Las leyes son muy importantes en el ordenamiento y estar donde se hacen las leyes es clave. Las circunscripciones especiales son, me imagino, altamente deseables para las Farc, aunque sería más deseable que las ganaran en franca lid. Eso de que le den a uno ventaja, es como cuando en las carreras de niños le decían a uno “usted como es más chiquito arranque cincuenta metros adelante”, y si uno ganaba, ahí le quedaba la duda de que hubiera sido mejor ganarla en igualdad de condiciones. También es obvio que las Farc deben tener tiempo y condiciones si se quieren transformar en movimiento político. La sociedad también necesita tiempo para respetar y entender estas intenciones.

En su alocución, el presidente Juan Manuel Santos pidió mayor apoyo ciudadano al diálogo con las Farc, ¿cree que a este proceso le ha faltado pueblo?
Creo en la importancia de la opinión de la gente, pero también que la gente sigue bajo el efecto del Caguán, esa resaca de ‘hasta no ver no creer’. La gente necesita evidencias.

Santos también dijo que no piensa suspender ni pausar el proceso de paz, ¿le da la razón?
Sí. En el pasado hemos visto procesos de paz, no tan avanzados como éste, derrumbarse por un asesinato, por un secuestro, por una toma de un avión. Entonces, entre más rápido actuemos, menos tentación habrá para esos rompimientos. La prudencia excesiva retarda procesos y de pronto a la gente le da un ataque de paranoia, de “uy aquí me están engañando o tumbando”. Cualquier declaración puede perturbar. Por eso recomiendo no perder el ritmo. No se trata de que se atafaguen y que no vuelvan a dormir, pero que se avance razonablemente.

¿Cree que la próxima campaña electoral se define por la guerra o la paz?
Creo que el proceso de paz tiene suficiente fuerza para avanzar con las elecciones encima. Obviamente, si hay paz antes de las elecciones, la reelección de Santos es muy probable. Si no estamos un poco a merced de las últimas noticias y si la sociedad no ve con claridad la firma de un acuerdo algunos, van a preferir votar por revivir el capítulo pasado. Yo llamo la atención de que el capítulo pasado fue fundamental pero ya es pasado.

Esta semana Claudia López les pidió a usted y a los precandidatos de la Alianza Verde que renuncien a la Presidencia, apoyen al presidente Santos por el bien del proceso de paz y aspiren al Congreso para ayudar a implementar eventuales acuerdos. ¿Qué piensa de la propuesta?
Si fuera un miembro de las Farc me alegaría montones que pusieran el proceso de paz por encima de cualquier consideración. En Colombia solemos sorprendernos cuando hay buenos gobernantes y por eso quisiéramos aferrarnos a ellos. Pero deberíamos mirar más allá. Claudia López es en sí misma una buena candidata para la Presidencia, hay que animarla a que juegue en grandes ligas. En algún momento en el Partido Verde se pusieron bravísimos conmigo porque decía que había que buscar gente que no tuviera muchas ganas de gobernar. Creo que los candidatos demasiado emocionados con la posibilidad de ganar las elecciones son un peligro, léase el proceso 8.000.

¿Pero pensaría la posibilidad de aspirar al Congreso para implementar las leyes de un eventual posconflicto?
Tengo que consultarlo con mi neurólogo. Hace tres años y medio tenía la certeza de que tenía varios años para ser lúcido y tomar decisiones adecuadamente. Tanto así que cuando Sergio Fajardo aceptó ser el candidato a la Vicepresidencia, sentí una enorme alegría. Él tal vez no alcanzó a comprender la profundidad de mis sentimientos, era la total certeza de que si yo llegaba a tener dificultades él podría llegar a reemplazarme y hubiera seguido siendo Colombia la más educada.

En ese sentido, ¿ve disminuida su capacidad física para participar en el escenario político?
Mire, casi nunca interrumpo a la gente, pero cuando no puedo interrumpirla exactamente en el segundo en el que la tengo que interrumpir, porque el cuerpo es lento en la reacción, sufro. Entonces creo que juego mejor en ambientes de creatividad política. Ahora, la otra cara es pelear bien duro y decir “aunque el pensamiento va medio segundo adelante de la palabra, no he perdido mis derechos y en la construcción colombiana de la política alguien en mi condición puede participar en las elecciones”. Pero no tengo la situación tan en mi control como la tenía hace tres años.

¿Cree que una tercería podría llevar a buen término un proceso de paz con las Farc o esa bandera hoy sólo la puede blandir Santos?
El proceso de paz no tiene dueño único, puede pasar de mano en mano, y entre más tiempo pase es posible que se le salga de las manos a Santos. Aunque si yo fuera miembro de las Farc diría “mejor algo conocido que algo por conocer”. Sin importar eso, veo que una persona como Claudia López podría ser perfectamente una buena sucesora de Santos. Es una persona que no es de derecha y ha sido crítica de la izquierda. Además, la gente premiaría la novedad. Por eso, ante la propuesta que ella me hizo le diría “listo, me desaparezco del mapa electoral”, pero para darle paso a una candidatura independiente como la suya.

Si las Farc piensan que lo que más les conviene al país y a la paz es la reelección, ¿usted vota por Santos?
Estoy muy cerca de decir que sí, pero dependo mucho del conocimiento del eventual acuerdo de paz. Si es un acuerdo de cínicos no le jalo a ninguna decisión; si es uno que se sostiene creo que tenemos todo el derecho de invitar a votar por Santos. Lo que vendría es el desarrollo de los acuerdos y aquí me gustaría conocer qué piensan las Farc, porque si ellas en el fondo de su corazón confían en Santos, pues sólo diría “háganle”.

Como están las cosas, ¿cree que la balanza uribista tiene peso electoral?
Que existan uribistas es sano para el país, no tantos creería, pero que haya algunos amplía nuestra conciencia. El tema se vuelve incómodo cuando éste quiere ser el único punto de vista. Pero nadie puede negar que Uribe logró, con métodos que yo he discutido en muchas ocasiones, las condiciones para que el proceso de paz hoy pueda ser exitoso. En cierto sentido él fue usado por la ciudadanía con el mensaje de “vaya y ládreles duro a las Farc”.

 

 

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