“Pelea Santos-Uribe le hace daño al país”

La dirigente conservadora propone la creación de tribunales mixtos, con magistrados nacionales e internacionales, como sucedió en Kosovo o Camboya, para lograr una paz sin impunidad.

La excandidata a la Presidencia por el Partido Conservador, Marta Lucía Ramírez, no descarta aspirar a la Alcaldía de Bogotá en la próximas elecciones. Gustavo Torrijos - El Espectador

Con el resultado en la primera vuelta de las elecciones a la Presidencia, en las que obtuvo más de dos millones de votos, Marta Lucía Ramírez consolidó su liderazgo en el Partido Conservador. Hoy le piden que se postule como candidata a la Alcaldía de Bogotá y, aunque no lo descarta, asegura que no es momento para hablar de mecánica electoral, sino de propuestas para la ciudad. En entrevista con El Espectador manifestó su apoyo al proceso de paz, pero sostiene que debe haber justicia con reclusión para quienes cometieron delitos de lesa humanidad. Critica la polarización que ha generado la disputa Santos-Uribe y pide al presidente que respete la institucionalidad del conservatismo.

¿Por qué no confirmar si quiere ser candidata a la Alcaldía por Bogotá?

El partido debe convocar personas. Lo importante es que estamos asumiendo la responsabilidad de recuperar el liderazgo en Bogotá. La ciudad significa más del 40% de la generación de riqueza y es donde está concentrada gran parte de la población. Tenemos que darle la cara y no creo que dependa de una candidatura mía.

¿Una convocatoria que se enfrentaría al llamado Equipo por Bogotá?

No. Esas coaliciones están planteando la gavilla. “Todos contra Clara” o “Todos contra Francisco Santos”. Lo electoral vendrá después, pero debemos ser capaces de construir un programa que mejore la calidad de vida de los bogotanos. Me he reunido con personas como Jaime Castro, Juan Lozano, Enrique Peñalosa y Francisco Santos. Creo que debemos analizar quién está construyendo una propuesta para la ciudad.

¿Todo en busca de que la izquierda no siga en el poder?

No es esa la idea, pero Bogotá está viviendo la consecuencia de ocho años de populismo, de dejadez, que piensa que lo social excluye lo económico. La ciudad se convirtió en el emblema de la corrupción.

Usted y Clara López fueron la sorpresa en las elecciones a la Presidencia, ahora ella aspira a la Alcaldía de Bogotá, ¿cómo ve su candidatura?

Clara ha tenido participación importante en la política bogotana, fue la secretaria de Gobierno de Samuel Moreno y debe asumir la responsabilidad de lo que pasó. Tiene sus convicciones, nosotros las nuestras, que son traer una visión de ciudad que rompa con esas prácticas clientelistas, populistas y corruptas.

Para que quede escrito, ¿no va a ser candidata?

No puedo decir que no, por eso digo que lo mecánico vendrá después. Lo que nos interesa es el programa, la lista al Concejo, convocar para tener buenos candidatos.

¿Qué condiciones les plantea a las Farc para una negociación?

Hay que exigir condiciones humanitarias para continuar: eliminar el reclutamiento de menores, la colocación de minas, entregar el mapa de dónde está minado y suspender los atentados terroristas. Cuando se firme la paz deben entregar las armas. Que quienes participen en política no sean responsables de crímenes de lesa humanidad y que haya justicia, que supone investigación, juzgamiento y condena con reclusión, como exige el Tratado de Roma. Pueden ser tres o cuatro años, eso sería lo mínimo.

¿Cómo ve la propuesta de César Gaviria sobre la justicia transicional para civiles y no sólo para combatientes?

Es interesante, pero el veneno que tiene es que no hace referencia a condenas. Una justicia transicional con el pretexto de que debemos pasar la página, ese argumento no lo compro.

Pero la justicia transicional no debe ser entendida como sinónimo de impunidad…

No he dicho eso. La justicia transicional es aceptable si ante las violaciones de derechos humanos tiene penas de reclusión. Debemos analizar alternativas como el juzgamiento colectivo, el argumento de que no se puede congestionar la justicia no es una justificación. También se pueden conformar tribunales mixtos con magistrados nacionales e internacionales, esa figura ya se ha empleado en casos como Kosovo y Camboya, y son una garantía para que no haya sesgos.

¿Debe haber justicia transicional para los militares?

Sí, porque son sujetos de investigación y sanción. Si se trata de una violación de derechos humanos, se juzgaría por la justicia transicional. Si la falta es estrictamente operativa, debe ser con justicia penal militar. Por eso deben contar con el fuero y la justicia penal militar como garantía.

Cuando el presidente Juan Manuel Santos hace referencia a los enemigos de la paz, ¿se da por aludida?

Por supuesto que no. Estoy en primera línea para proponer. Me parece que es una forma de manipular, este país tiene que discernir qué trae esa negociación. Terminar el conflicto es positivo, pero hay que hacer pedagogía honesta.

Ustedes no forman parte de la Unidad Nacional, pero no están en oposición, ¿cuál es la apuesta?

Este es un partido con identidad propia, pero tampoco pueden decir que como no estamos con Santos, apoyamos a Uribe. El costo enorme de estar en la Unidad Nacional ha sido renunciar a la capacidad propositiva, eso nos pasó en el primer gobierno.

¿Cuál es la identidad conservadora que ha venido desdibujando?

Tenemos una convicción en los temas de desarrollo rural y económico, contrario a los partidos de la Unidad, que han defendido los subsidios como la manera de dignificar, pero lo que dignifica es el trabajo. Creemos en la seguridad como política, por eso no estamos de acuerdo con el desmonte de las fuerzas. Siempre hemos sido defensores de la institucionalidad, de la justicia, la familia y sus valores.

¿Están en contra de la adopción entre parejas del mismo sexo?

Lo que diga la Corte Constitucional lo respetamos. Pero la sociedad sí ha perdido muchos valores.

Ha planteado que las diferencias Santos-Uribe hacen mucho daño. ¿Quiere marginar el partido de esa polarización?

No quiero que al país le sigan diciendo que aquí sólo hay Uribe o Santos. No podemos permitir que sean ellos el eje de la Colombia de los próximos 30 años. Esa pelea hace daño.

¿En esa pelea cree que hay persecución a la oposición?

Siento que hay una actitud excesivamente hostil contra la oposición uribista. Eso es evidente, los términos que emplea el presidente Santos para referirse a ellos nunca se habían utilizado. El jefe de Estado está obligado a llamar a la unidad. La campaña electoral ya pasó.

¿Cómo van las diferencias con los conservadores que no la acompañaron como candidata a la Presidencia?

Es la hora de la verdad, quienes sólo piensan en su interés personal no creo que tengan cabida, pero hay muchos que quieren la construcción de partido. Es un tema que nos estamos tomando en serio.

¿Le preocupa la forma de relacionarse del Gobierno con el Partido Conservador?

Citan a Efraín Cepeda y a Hernán Andrade en representación del partido, desconociendo la presidencia de David Barguil. Un verdadero estadista no debe polarizar así, no puede ser irresponsable. Al país le hace falta el Partido Conservador porque es de centro, civilista e institucionalista. El día de mañana vamos a tener de un lado la Unidad Nacional y del otro lado podría surgir una extrema derecha muy dura, ese es el riesgo.

El partido solicitó medidas cautelares ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por lo que ocurre en Venezuela con la oposición. ¿Cuáles son los argumentos?

Colombia no debe meterse en los asuntos internos de Venezuela, pero hoy la democracia está fracturada, no hay garantías de división de poderes. Colombia debería tener el liderazgo para convocar organismos multilaterales como la OEA. Es lamentable el silencio, es vergonzoso que el Gobierno actúe como un convidado de piedra. Estamos preocupados por Leopoldo López, por Antonio Ledezma, y tememos que pase lo mismo con líderes como María Corina Machado y Henrique Capriles.

¿El silencio tiene que ver con el apoyo de Venezuela al proceso de paz?

Venezuela tuvo una labor muy importante, pero hoy no es indispensable, los avances que se han logrado en La Habana les convienen tanto a las Farc que no creo que estén dispuestas a pararse de la mesa.