Pimiento, nuevo cardenal

Con 95 años, monseñor José de Jesús Pimiento, arzobispo emérito de Manizales, se posesionará el 14 de febrero.

Monseñor José de Jesús Pimiento, arzobispo emérito Manizales, donde estuvo por más de 20 años. / ‘La Patria’

Como se ha convertido en costumbre, el papa Francisco sacudió ayer el mundo católico al anunciar el nombramiento de 20 nuevos cardenales. Entre ellos figura como cardenal emérito —lo cual indica que tiene voz pero no voto en un eventual concilio— monseñor José de Jesús Pimiento, arzobispo de Manizales y para muchos uno de los grandes obispos de la historia de Colombia.

La noticia fue celebrada por la Iglesia católica colombiana en su conjunto, pues, según una fuente cercana a la Santa Sede, desde hace más de 15 años muchas personas habían impulsado por distintas vías el nombramiento de Pimiento como cardenal. Incluso, entre quienes aplaudieron el reconocimiento a este santandereano de 95 años estuvo el presidente Juan Manuel Santos.

El papa Bergoglio destacó que los nuevos cardenales, que se posesionarán el 14 de febrero, son “procedentes de catorce naciones de todos los continentes y representan el vínculo inseparable entre la Iglesia de Roma y las iglesias particulares presentes en el mundo”. Los conocedores de los asuntos del Vaticano aseguran que el nombramiento de Pimiento es un reconocimiento al sacrificio religioso del hijo de Zapatoca (Santander).

La historia de vida de monseñor Pimiento es digna de destacar. El eterno obispo de Manizales, donde permaneció entre 1975 y 1996, adelantó sus estudios eclesiásticos en los seminarios de San Gil y Mayor de Bogotá y fue ordenado el 14 de diciembre de 1941 en las Diócesis de Socorro y San Gil. Su camino de servicio religioso ha sido principalmente en comunidades rurales marginadas.

Su nombre dejó huella en las comunidades de Mogotes, San Gil, Vélez y Zapatoca. Con apenas 36 años, en 1955, el papa Pío XII lo designó obispo auxiliar de Pasto. Cuatro años más tarde, en diciembre de 1959, Juan XXIII lo nombró obispo de Montería. Luego fue enviado a la Diócesis de Garzón-Neiva (Huila).

Desde entonces sus actividades religiosas lo condujeron a participar en distintos eventos promovidos por el papa Juan Pablo II. Incluso participó en las sesiones del Concilio Vaticano II, en el que se hicieron las más profundas reformas a la Iglesia católica. En la década de los 70, monseñor Pimiento ya era uno de los jerarcas de la Iglesia colombiana.

En mayo de 1975 llegó a la Sede Arzobispal de Manizales, donde estuvo por más de 20 años. En 1995 presentó su renuncia a Juan Pablo II. Tenía 75 años y había alcanzado gran prestigio en el interior de la Iglesia. El padre Darío Echeverry narró la siguiente anécdota que, según él, ilustra el carácter de Pimiento: “Una vez me dijo que le iba a presentar la renuncia al papa, le pregunté que por qué y contestó: ‘Me quiero ir de misionero a Urabá’. Le dije que allá su vida correría peligro y contestó: ‘Mi vida es de Dios, no es de los hombres’”.

Echeverry cuenta que alguna vez llegó a Turbo y vio un hombre de sotana blanca con unos tubos al hombro. “Efectivamente era él. Ese es monseñor Pimiento”, agregó. El nuevo cardenal colombiano es un hombre que dejó las grandes iglesias para dedicarse a pequeñas parroquias. “En general, cuando un obispo se retira se dedica a tareas pastorales en grandes sedes, pero él volvió a la actividad de párroco en tierras olvidadas”, explicó una persona que conoce desde hace años a Pimiento y que pidió que se omitiera su nombre.

Por su parte, el embajador de Colombia en el Vaticano, Guillermo León Escobar, lo caracterizó como un hombre de sorprendente lucidez a sus 95 años (nació en Zapatoca, Santander, el 18 de febrero de 1919) y consideró que su nombramiento es un reconocimiento tardío a su trabajo, pues hace años lo merecía. De igual manera, León Escobar señaló que este es un reconocimiento a la Iglesia católica colombiana, pues entre los 20 nuevos cardenales sólo dos son suramericanos. “La tarea de Francisco es claramente resolver lo que el Concilio Vaticano II dejó por fuera, y Pimiento es casi el único obispo vivo que participó en el concilio. Así que tendrá un trabajo importante para el papa”, concluyó otra fuente.

Nuevos cardenales

Además de monseñor José de Jesús Pimiento, arzobispo de Manizales, el papa nombró cardenales a Alberto Suárez Inda, arzobispo de Morelia (México); Daniel Fernando Sturla Berhouet, arzobispo de Montevideo; José Luis Lacunza Maestrojuán, obispo de David (Panamá); Luis Héctor Villalba, arzobispo emérito de Tucumán (Argentina); el español Ricardo Blázquez, arzobispo de Valladolid; el francés Dominique Mamberti, exministro de Exteriores de la Santa Sede; el arzobispo marroquí Dominique Mamberti; al portugués Manuel José Macário do Nascimento Clemente, patriarca de Lisboa; al etíope Berhaneyesus Demerew Souraphiel, arzobispo de Adis Abeba; el neozelandés John Atcherley Dew, arzobispo de Wellington; a los italianos Edoardo Menichelli, Luigi de Magistris, y Francesco Montenegro; al vietnamita Pierre Nguyên Nhon, arzobispo de Hanoi; al birmano Charles Maung Bo, arzobispo de Yangon; al tailandés Francis Xavier Kriengsak Kovithavanij, arzobispo de Bangkok; al caboverdiano Arlindo Gomes Furtado, obispo de Santiago de Cabo Verde; a Soane Patita Paini Mafi, obispo de Tonga, y al alemán Karl-Joseph Rauber, arzobispo titular de Giubalziana (Túnez).

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