Plebiscito: ¿con firma o sin firma?

Contrario a lo expresado por el presidente Santos, el ministro Juan Fernando Cristo dijo que la convocatoria para la refrendación de la paz solo se hará tras la firma del acuerdo final. La Corte Constitucional tiene la última palabra.

Santos y  “Timochenko”, jefe de las Farc, en la firma del acuerdo sobre fin del conflicto, el 23 de  junio,   con Raúl Castro, presidente cubano, como testigo. / EFE
Santos y “Timochenko”, jefe de las Farc, en la firma del acuerdo sobre fin del conflicto, el 23 de junio, con Raúl Castro, presidente cubano, como testigo. / EFE

Parecen simples juegos de palabras, pero su trasfondo es trascendental y en un país tan polarizado en torno al tema del proceso de paz con las Farc, cada quien trata de sacar provecho para atacar a su contraparte. El meollo del asunto tiene que ver con las palabras expresadas por el presidente Juan Manuel Santos durante un encuentro, el miércoles pasado, con dirigentes del Polo Democrático, el Partido Verde, ASI y MAIS, en el que dijo que no se necesitaba la firma del acuerdo final en La Habana para convocar al plebiscito por la paz. (Lea: La MOE explica: el plebiscito para la paz)

“Como ustedes se acordarán, desde el comienzo hemos dicho que nada está acordado hasta que todo esté acordado. Cuando todo esté acordado, y yo espero que el fallo final de la Corte Constitucional se publique esta semana (…) ahí debe decir claramente que cuando esté todo acordado no se requiere la firma oficial, sino el hecho de decir: ya está todo acordado, para poder enviarle al Congreso los acuerdos y convocar el plebiscito”, fueron exactamente sus palabras.

Un pronunciamiento que generó desazón en algunos sectores de la Unidad Nacional y que ya está siendo utilizado por el uribismo para arreciar en su oposición a los diálogos de paz y al mismo plebiscito. “No contentos con todo lo que han hecho al desbaratar la Constitución con sus maniobras posibles para pasar ese acuerdo, ahora quieren darles un cheque en blanco a las Farc y que los colombianos no conozcan los pactos finales de La Habana, que son la claudicación del Estado de Derecho. Es claro que no le cuadran los tiempos con una reforma tributaria que va a golpear el bolsillo de los colombianos y que coincide con el plebiscito”, señaló el senador Daniel Cabrales, del Centro Democrático.

Lo curioso fue que el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, salió ayer a “rectificar” lo dicho por el jefe de Estado. Según dijo, una vez se firme el acuerdo definitivo de paz, al día siguiente el presidente informará al Congreso y en ese informe señalará la fecha de cuándo se convocará a los colombianos a las urnas. “Esa fecha será seis semanas después, según lo ha expresado la Organización Electoral, para contar con la logística de este evento”, manifestó, explicando que la fecha no puede conocerse por ahora, pues depende de la firma definitiva de los acuerdos, aunque se sigue pensando en finales de septiembre o comienzos de octubre.

Así las cosas, pese a que el mismo presidente Santos ha dicho que por andar a las carreras no va a firmar un mal acuerdo, lo que ha quedado en el ambiente es una sensación de afán. Algo que hasta el expresidente César Gaviria, coordinador de la campaña por el sí en el plebiscito, advierte. “Yo diría que el Gobierno debe negociar sin afán”, declaró el exmandatario, insistiendo en que la prioridad es “cerrar bien” las negociaciones con la guerrilla para que la paz sea verdaderamente estable y duradera.

Hay también quienes creen que la firma final del acuerdo es más un acto simbólico. El senador Armando Benedetti, de la U, indicó que generalmente se rubrican los acuerdos en la mesa de diálogos, en este caso en La Habana, y luego se hace una ceremonia protocolaria anunciándolos: “Como la firma del acuerdo final se hará en Colombia, una vez eso se haga, el Gobierno puede presentar el acuerdo al Congreso. Por eso no hay que esperar a ese acto simbólico para convocar al plebiscito”, subrayó.

Sin embargo, otros congresistas de la coalición de gobierno piensan diferente. Carlos Fernando Motoa, de Cambio Radical, cree que el acuerdo definitivo debe darse antes de la convocatoria a la refrendación, porque el país debe conocer los detalles y lo pactado para la terminación del conflicto. “Es determinante para un ciudadano saber, por ejemplo, si se van a dar curules directas o a dedo para las Farc, porque temas como este serán claves en el comportamiento electoral para refrendar la paz”, refirió.

Lo cierto es que, quiérase o no, todo lo que está pasando en Colombia en torno al plebiscito implica presión para la mesa de diálogos en Cuba, donde las Farc ya han dicho, en más de una ocasión, que no les mueve el apresurarse a firmar una paz débil. Porque aunque según Santos falta muy poco “y pare de contar”, temas como el de la amnistía, el mismo desarme y la administración de las zonas de concentración son cruciales para las bases guerrilleras.

Así las cosas, la última palabra está en la Corte Constitucional, que por estos días debe dar a conocer el texto completo del fallo que declaró exequible el plebiscito por la paz, en el que estarán consignadas las reglas de juego para su realización. Con un dato clave a tener en cuenta: en julio, cuando se conoció la decisión, la Corte dijo que antes de convocar a una votación ciudadana, el país debe conocer todos los detalles del documento en el que se planteen los puntos del acuerdo.

En otra orilla, la del Centro Democrático, el juego de palabras también aplica. Según el expresidente Álvaro Uribe, solo le quieren decir sí a la paz, votando no al plebiscito. Todo un sin sentido en el que, dicen en el santismo, quieren llevar el debate a la disyuntiva entre la paz y la guerra. Eso sí, la postura del uribismo plantea varias preguntas que en la campaña por el no tendrá que resolver obligatoriamente: ¿Si el plebiscito es ilegítimo, como dicen, por qué se acepta participar en él? ¿Si gana el sí van a reconocer el resultado? ¿Y si gana el no, ahí sí será válido?

Temas relacionados