Por un voto se salvó proyecto de consumo recreativo de cannabis

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Después de una acalorada discusión, en la Comisión Primera de la Cámara se negó la ponencia de archivo. La iniciativa necesita ocho debates para convertirse en ley.

Como suele pasar con estos temas, el Congreso de la República dedicó un amplio espacio para debatir el proyecto que busca regular el consumo de cannabis con fines recreativos, por parte de mayores de edad. La discusión fue acalorada, un verdadero desencuentro entre los sectores más conservadores que ven con malos ojos la legalización del consumo de esta droga psicotrópica, y los más liberales, que abogan por un enfoque de respeto a los derechos fundamentales a la igualdad y al libre desarrollo. Tanto así, que su primer debate en la Comisión Primera de la Cámara no pudo ni siquiera finiquitarse porque sus miembros se enfrascaron en la petición de archivar el proyecto.

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Al final, la propuesta sobrevivió a ese intento de hundirla, y continúa su trámite, pero sus autores saben que el trecho es largo y que ese fue apenas el primer inconveniente. Es ahora que inicia realmente la discusión, cuando se dé lugar al primero de los ocho debates que necesita para salir victorioso, por tratarse de un proyecto de acto legislativo.

Todo sucedió este martes, cuando la Comisión Primera de la Cámara se dispuso a debatir la iniciativa, en el marco del inicio de las sesiones presenciales para esa comisión. La propuesta es de autoría del liberal Juan Carlos Losada y, en esencia, busca modificar el artículo 49 de la Constitución, que dice, entre otras cosas, que “el porte y el consumo de sustancias estupefacientes o psicotrópicas está prohibido, salvo prescripción médica”. En ese sentido, de aprobarse el proyecto, se exceptuaría esa prohibición al cannabis y sus derivados para uso recreativo, por parte de mayores de edad, y a la destinación científica, siempre y cuando se cuente con las licencias otorgadas por la autoridad competente. “La Ley podrá restringir y sancionar el porte y consumo del cannabis y sus derivados en espacios públicos y zonas comunes", explica Losada en su proyecto.

Como era de esperarse, los comentarios en contra del proyecto iniciaron desde el primer minuto. En su intervención, la representante Adriana Magali Matiz, del Partido Conservador, pidió archivarlo porque consideró que avalar el consumo traería efectos contraproducentes en un problema de salud pública, como lo es la adicción a las drogas. “Sí se da vía libre al consumo de cannabis, ¿cómo evitar que llegue a las manos de menores de edad y se generen consecuencias? La misma despenalización y la facilidad de adquirirla puede disminuir la percepción del riesgo de esta droga para menores de edad”, argumentó Matiz, reiterando que, a su juicio, el uso del cannabis repercute con efectos físicos, sociales y emocionales en los jóvenes.

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A su vez, Erwin Arias, de Cambio Radical, indicó que “lo que busca este acto legislativo es seguir golpeando la Constitución”. Según Arias, el Estado debe garantizar la salud y la vida de los colombianos, por encima del principio del desarrollo de la libre personalidad. “Yo no puedo cambiar el artículo 49 cuando el consumo de drogas tiene altos índices de adicción. El Cannabis recreativo normalizaría el consumo”, dijo. Por su lado, Gabriel Jaime Vallejo, del Centro Democrático, dudó de que el país estuviera preparado para aprobar una propuesta de estas. “Las mamás nos piden que regulemos el tráfico que está dentro de los colegios. Pero este proyecto no resuelve ese problema. Seríamos ingenuos de pensar en la legalización de marihuana recreativa resolvería el problema de los jíbaros”, añadió Vallejo.

A pesar de los ánimos en contra de su proyecto y el apoyo a archivarlo, también tuvo voces a favor. Como la de Juanita Goebertus, de la Alianza Verde, quien trato de resolver un poco la dicotomía entre dos sectores que, a pesar de tener puntos de vista tan distantes y diferentes, están ambos en contra de la adicción. “Esta es una visión de cómo somos más efectivos en esa lucha de consumo por parte de menores de edad. La comisión asesora de 2015 dijo que hay que regular la marihuana recreativa y medicinal, y garantizar que se diferencien los tipos de drogas. Todas las drogas no se pueden meter en el mismo saco”, afirmó Goebertus. Defendió la iniciativa pues la ve como una indispensable para la seguridad nacional

Con todo, Losada celebró que el Congreso al menos estuviera dando este debate, que consideró tan necesario para la sociedad colombiana. A su turno, el liberal contraargumentó punto por punto las opiniones de sus contradictores y les controvertió sus comentarios. Hizo un recorrido por lo que ha sido la polémica de avanzar en la regulación de consumo de marihuana, algo en lo que ha estado este país desde 1984 hasta el día de hoy y que ha tachado de una “contradicción en el ordenamiento jurídico” que rige a Colombia.

En efecto, como ilustró Losada, desde 1986 se aceptaba la dosis mínima, que permitía 20 gramos de marihuana, y más recientemente se han dado los intentos por “coartar las libertades individuales de las personas”, como lo apuntó al recordar lo que disponía en ese sentido el Código de Policía. “Luego, la Corte Suprema de Justicia permitió, en una sentencia, el derecho al porte de la dosis mínima y de aprovisionarse de esa cantidad. Posteriormente, el presidente Duque, con su decreto 1844, intentó prohibir el porte y consumo de la dosis mínima en Colombia, algo que la Corte Constitucional consideró inexequible en 2019”, dijo. Con esa perspectiva histórica del asunto, identifica lo que ha pasado con Colombia y el consumo regulado de marihuana como un tire y afloje entre una postura más progresista, en el sentido filosófico, y una prohibicionista.

“Es una contradicción entre una visión más garantista de los derechos humanos y una más autoritaria, limitante de las libertades individuales. Este proyecto buscaba zanjar ese debate respecto a la marihuana, únicamente en el uso recreativo. Ustedes han utilizado de manera ambivalente la palabra marihuana y drogas, sin tener en cuenta sus efectos. Por la evidencia científica es que muchos países han buscado permitir la marihuana, por sus menores efectos a los del alcohol y la marihuana. Y eso es irrefutable. La marihuana no es más dañina que sustancias que son absolutamente legales, y que por el contrario mantenerla en la ilegalidad es ponerle [la plata] en los bolsillos de las redes criminales”, reprochó Losada a los representantes de la Comisión Primera.

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Pidió que se le quitara el estigma a la marihuana y que se viera desde una perspectiva mucho más amplia para entender que regular su uso garantiza mucho más que los niños no la consuman, pues implica la rendición de los mercados ilegales. “Los jíbaros viven de la ilegalidad. Entonces, por aquí es por donde empieza la solución. ¿O ustedes ven jíbaros a vender alcohol a los colegios? El mercado legal le cierra el vaso al narcotráfico, a las mafias", dijo. Añadió, respondiendo las inquietudes de algunos, que la propia Organización Mundial de la Salud pide que retiren el cannabis recreativo de la lista de estupefacientes, de manera que el mundo está caminando por esa vía. “Los invito a que en un ejercicio de apertura mental, voten este proyecto”, finalizó.

Pese al pronóstico, el proyecto sobrevivió. Gracias a 18 votos a favor del proyecto y 17 en contra, los más liberales lograron que no se archivara el proyecto. Según el representante Juan Fernando Reyes Kuri, también liberal y ponente de la iniciativa, se salvó la propuesta porque algunos que estaban en contra no votaron, pues fue un sufragio bastante rápido. Con todo, aunque se pasó el primer inconveniente, el proyecto está a la espera de la próxima semana para, ahora sí, votarse en primer debate y continuar con su trámite.

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