Presidente Santos defiende nueva estrategia contra las drogas

Ante el pleno de la Asamblea de Portugal, el jefe de Estado dijo que la comunidad internacional debe admitir que la denominada lucha contra las drogas fracasó. También habló de la necesidad de agilizar la implementación del Acuerdo de Paz.

El presidente Juan Manuel Santos intervino ante la Asamblea de diputados de Portugal.César Carrión - SIG

Desde Portugal, donde realiza una visita oficial de Estado, el presidente Juan Manuel Santos aprovechó el escenario que le abrió la Asamblea de ese país para hablar de la principal bandera de su gobierno: el Acuerdo de Paz con la hoy desarmada guerrilla de las Farc. En ese sentido, si bien afirmó que la implementación de lo pactado con dicha organización avanza, aseguró que el delito del narcotráfico sigue siendo el principal tropiezo para que los textos de La Habana se pongan en marcha más rápidamente.

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“El conflicto colombiano hubiera terminado mucho antes si no hubiera sido por el combustible que significa un problema para Colombia y para el mundo entero: el narcotráfico”, dijo el primer mandatario a los diputados portugueses, al tiempo que advirtió que detrás del negocio de las drogas ilícitas viene implícita la violencia, la corrupción y el crimen organizado. Y es que, aunque no se refirió concretamente a los episodios más recientes ocurridos en el país, sus palabras sí recordaron la complejidad que ha implicado llevar a la realidad el punto cuatro de la agenda de conversaciones de paz.

La solución al problema de las drogas ilícitas fue uno de los puntos que mayor discusión suscitó en la mesa de conversaciones con la exguerrilla de las Farc. Especialmente, porque del negocio del narcotráfico se lucraban sus integrantes para financiar la guerra. Y aunque ahora, con el compromiso expreso de que el naciente partido de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común contribuirá a erradicar las hectáreas sembradas con coca, dicha labor será de enorme ayuda para el Estado, no se puede desconocer que tanto las disidencias de las Farc como los grupos armados organizados siguen interesados en ese negocio ilegal.

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Adicionalmente, los campesinos que anunciaron su intención de acogerse a los programas de erradicación voluntaria y sustitución de cultivos ilícitos ya no le creen al Gobierno. El paso parsimonioso con el que avanza el desarrollo del punto cuatro de la agenda de paz ha generado zozobra y desazón en las comunidades más afectadas por la guerra. Es el caso de Tumaco que, hace poco más de un mes, vio cómo caían varios habitantes de la región en medio de un enfrentamiento con la Fuerza Pública.

Aunque aún las investigaciones avanzan para esclarecer lo que realmente ocurrió, los habitantes de ese municipio de Nariño denunciaron haber sido víctimas de una acción arbitraria por parte de las Fuerzas Armadas, luego de que se negaran a dejar entrar a los uniformados a ejercer labores de erradicación forzosa. “Estoy convencido de que llegó la hora de cambiar de estrategia. Llegó la hora de buscar la forma de golpear con más eficacia los eslabones más fuertes de la cadena –los que lavan activos y producen insumos–, en lugar de seguir persiguiendo a campesinos cultivadores o a los mismos adictos”, añadió Santos desde Portugal.

El mensaje del presidente Santos, además, pudiera entenderse como un fuerte llamado al Congreso que no ha comenzado a discutir, vía “fast track”, el proyecto de ley que establece la renuncia a la persecución penal de pequeños cultivadores, radicado hace apenas algunas semanas.

En defensa del Acuerdo de Paz

El discurso del presidente Juan Manuel Santos ante los diputados de la Asamblea de Portugal también se basó en los principales puntos del Acuerdo de Paz que, en Colombia, han despertado todo tipo de discusiones, comenzado por la propia Jurisdicción Especial de Paz. Dijo que a la hora de discutir el que ha sido el corazón de lo pactado, se partió del “eterno dilema entre justicia y paz”.

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Así, el primer mandatario afirmó que, al final, lo logrado entre las dos delegaciones de paz en La Habana fue un sistema integral que permitirá satisfacer los derechos plenos de las víctimas más afectadas por estos más de 50 años de guerra. “Nuestro reto era lograr un sistema de justicia transicional que garantizara el máximo posible de justicia sin sacrificar la paz, respetando nuestra Constitución y los tratados internacionales, como el Estatuto de Roma. Y creo que lo hemos logrado”, dijo Santos.

Por eso, dijo que ahora el reto es lograr acabar con las discusiones enfrascadas en asuntos ideológicos y, por el contrario, trabajar desde la unidad en medio de las diferencias. Especialmente porque, según sus palabras, “las guerras largas tienen una consecuencia perversa: uno acaba acostumbrándose a ellas” y, en ese sentido, alertó sobre la pérdida del sentido de la compasión entre los colombianos.

Finalmente, recordó las palabras que, en su momento, dijo el expresidente de Uruguay, José “Pepe” Mujica, sobre el Acuerdo de Paz: “Colombia es un laboratorio de la historia” y, por lo mismo, dijo que esta etapa de implementación puede ser tomada como ejemplo para el resto de naciones en conflicto y ser útil para la solución del mismo.