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hace 2 horas

Proceso que se cocina a fuego lento

A contrarreloj, la mesa de diálogos en Cuba busca evacuar el punto de la participación política. Visita de políticos a La Habana, comisión de víctimas y campaña electoral, escollos que dificultan los avances.

El jefe de la delegación guerrillera en La Habana, ‘Iván Márquez’, ayer, en la lectura de un nuevo comunicado. / EFE

La decimoquinta ronda de diálogos entre el Gobierno y las Farc en La Habana (Cuba) va por la mitad. Ayer se cumplieron los primeros cinco días y todo indica que no será posible concretar el acuerdo parcial sobre el segundo tema de la agenda: la participación política. Sin embargo, es evidente que ya pasó el temblor producido por la carta que Timochenko le envió al presidente Juan Manuel Santos hace unas semanas, en la que amenazó con “develar” los secretos de las negociaciones. Ahora la delegación guerrillera elogia al primer mandatario y al fiscal general, Eduardo Montealegre, por su discurso social y por defender la soberanía jurídica del proceso de paz, respectivamente.

Sin duda, las advertencias de que un acuerdo final para la terminación del conflicto debe incluir mínimos de responsabilidad penal y simbólica han movido los cimientos de la mesa. El ojo de la justicia internacional está puesto en La Habana y las partes lo tienen claro. Por eso han buscado el respaldo internacional para blindar el proceso. La idea de que los máximos responsables de crímenes atroces y de lesa humanidad sean procesados y condenados es vista por la guerrilla como un problema para avanzar hacia la concreción de un acuerdo.

Ayer, en la acostumbrada rueda de prensa que ofrecen antes de entrar al Palacio de Convenciones, sede de los diálogos, los comandantes insurgentes insistieron en sus preocupaciones. El jefe negociador de las Farc, Iván Márquez, leyó un comunicado en el que rechaza la teoría jurídica de los máximos responsables y se refirió puntualmente al caso del general (r) Freddy Padilla de León, a quien el Centro Europeo de la Constitucionalidad y Derechos Humanos demandó ante la Corte Penal Internacional por supuestas ejecuciones extrajudiciales.

“Es la inoperancia y el descrédito de la justicia colombiana lo que genera esta situación, a la que se le suman todas las desconfianzas que suscita la imposición de un instrumento de impunidad, como lo es el fuero militar. Decíamos que para el logro de la paz en Colombia es imperativo hacer prevalecer la soberanía jurídica sobre la inadmisible injerencia de jurisdicciones internacionales. Desde las Farc se piensa que la seguridad jurídica de los eventuales acuerdos para la terminación del conflicto es una necesidad, y ella debe ser producto de esa soberanía jurídica”, dijo.

Márquez sostuvo también que se requiere hacer “un saneamiento de la justicia colombiana”, que incluya un marco transicional teniendo en cuenta a las partes del conflicto y ampliando la verdad histórica. “Deberá entenderse que, más allá de los militares que participaron y participan directamente en la guerra, son las élites en el poder las máximas responsables de la violencia y el desangre nacional”, agregó, casi en solidaridad con el general Padilla, pues, según sostiene, si los máximos responsables de las Farc son los miembros del Secretariado, entonces los máximos responsables del otro lado de la mesa han de ser los expresidentes de la República.

En el comunicado, la guerrilla volvió a cargar contra el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, a quien acusa de ser un “obstinado francotirador” que busca “estallar en pedazos los diálogos” y de no estar subordinado al Gobierno sino a “la línea antipaz del enemigo público número uno de la solución política: el expresidente Álvaro Uribe”. Las Farc afirman que el ministro Pinzón, además de dispararle a la paz negándoles la condición de opositores políticos —como en su momento lo hizo Uribe al negar la existencia del conflicto interno armado—, incurre en la “estigmatización” de quienes no están de acuerdo con el Gobierno.

Lo cierto es que, hablando en términos futbolísticos, se puede decir que ayer terminó el primer tiempo de esta decimoquinta ronda de diálogos y no se vislumbra un acuerdo sobre la participación en política. Lo que se sabe es que mientras las Farc insisten en el viaje de los voceros de partidos a La Habana para exponer sus puntos de vista, el Gobierno cree que es más conveniente que se dé primero la visita de una comisión de víctimas, lo cual le enviaría un mensaje de optimismo al país y al mundo. Algo que la insurgencia rechaza, señalando que no se prestará para un espectáculo mediático.

En pocas palabras, el tiempo corre en contra de la tal ronda definitiva de diálogos. La visita de los políticos a Cuba está en veremos y por tanto el acuerdo parcial en el segundo tema de la agenda también. El pulso entre las delegaciones está al rojo vivo y el telón de fondo es la necesidad de dar resultados concretos antes de que se cumpla el primer año de los diálogos y de que al presidente Santos se le agote el tiempo para decidir si aspira a reelegirse. Es decir, existen muchos ingredientes en la mesa de diálogos que las delegaciones deberán conjurar antes de que termine octubre y la campaña electoral se tome los micrófonos. Por eso, como lo planteó ayer el presidente Santos ante los congresistas del Partido de la U, se baraja la posibilidad de cocinar el acuerdo parcial y hacer una pausa mientras Colombia decide el futuro del próximo cuatrienio.

 

 

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@AlfredoMolanoJi

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