'Propuesta uribista es la mejor para Colombia'

Como “un hombre de carácter, experiencia, y un convencido de la paz” definió el candidato presidencial del Centro Democrático, Óscar Iván Zuluaga, a su fórmula vicepresidencial, Carlos Holmes Trujillo, quien fuera su rival en la lucha por la candidatura uribista a la jefatura del Estado.

El exministro Carlos Holmes Trujillo.

Vallecaucano, uribista purasangre y crítico acérrimo del gobierno Santos, Trujillo fue el primer alcalde popular de Cali, constituyente de 1991, ministro del Interior y de Educación y comisionado de Paz en el gobierno Samper y estuvo como embajador ante las Naciones Unidas y los gobiernos de Austria y Rusia.

“Estoy agradecido y honrado por la designación. Soy un defensor de la figura de la Vicepresidencia, por encima de la del designado, que era elegido en la componenda de los congresistas. Voy a dedicarme con entusiasmo y decisión al fortalecimiento de la campaña, su presencia en todas las regiones de Colombia y la difusión del mensaje y la defensa del mismo”, manifestó Trujillo tras el anuncio.

Señaló que las indicaciones apuntan a que, cuando el Centro Democrático sea gobierno, se dedique a darle “un gran impulso a la presencia internacional de Colombia, por lo que ello significa la defensa de nuestros intereses”, y enfatizó que su aporte a la campaña del uribismo es la experiencia y el conocimiento que tiene en el orden local, nacional e internacional. “La propuesta del Centro Democrático es la mejor para el país”, dijo.

Por su parte, Zuluaga calificó a Trujillo además como “un colombiano ejemplar, un estadista convencido de la descentralización y del modelo de desarrollo desde las regiones” que “le prestará grandes servicios a la patria desde la Vicepresidencia”. Igualmente reseñó la “lealtad y compromiso” de su ahora coequipero, con sus tesis de la educación como camino para alcanzar la paz, pero también su convicción de que ésta no se puede firmar sin condiciones.

Sobre sus posturas en contra del presidente Santos, Trujillo ha señalado que, más que críticas con tinte político, se trata de la interpretación del sentimiento de la gente: “Decir que la seguridad se deterioró no es un cuento de nosotros, que sólo somos el vehículo para poner sobre el tapete lo que dice la ciudadanía. La reforma a la educación se hundió, la reforma a la justicia llevó al país al más bajo nivel de aceptación y el show del proceso de paz en La Habana no va para ninguna parte. Aquí se abandonó el diálogo popular”.