Propuestas a la comunidad internacional

El Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria recomendó mantener o incrementar los recursos de cooperación tras la firma de un acuerdo de paz con las Farc.

De izquierda a derecha: Mariano Aguirre, director del Centro Noruego para la Construcción de la Paz, Lars Vaagen, embajador de Noruega, Fabrizio Hochschild, de Naciones Unidas y Francisco Rey, coodirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria, ayer, durante la entrega del informe. / Prensa OCHA

“A pesar de la mejoría en algunos indicadores humanitarios, la situación humanitaria que vive el país sigue siendo grave y por tanto debe ser considerada uno de los pilares en la planificación de la transición. La experiencia internacional muestra que una retirada de la ayuda humanitaria demasiado apresurada puede tener consecuencias sobre las poblaciones vulnerables y afectar el propio proceso de paz”. Esta es la principal conclusión del informe La dimensión humanitaria tras los acuerdos de paz: propuestas para la comunidad internacional en Colombia, elaborado por el Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (Iecah).

Se trata de un documento escrito por Francisco Rey y Sophie Duval, por encargo de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) y con el apoyo del Centro Noruego para la Construcción de Paz (Noref). El informe documentó la situación humanitaria de las poblaciones en zonas de conflicto entre noviembre de 2012 y septiembre de 2014. El trabajo incluyó entrevistas a más de 100 personas en Bogotá, Córdoba, Nariño y Valle del Cauca, y su principal tesis es que alcanzar la firma de un acuerdo final con las Farc “no significará el fin de todas las violencias”.

Primero, porque, además de las Farc, en Colombia existen diversos grupos al margen de la ley que incluso tratarán de ocupar los espacios dejados tras una desmovilización de esa guerrilla. Y segundo, porque los factores que han producido esta violencia no serán erradicados de un día para otro y se necesitarán años para implementar las reformas que los eliminen por completo. Otra precisión que destaca el informe es la necesidad de no hablar de posconflicto sino de “posacuerdos” o de “transición”.

De igual manera, los autores de la investigación hicieron una comparación con otros procesos de paz, tanto en Colombia como en otros países, y extrajeron las principales enseñanzas que puedan aportar al escenario de la Colombia de hoy. “Según un estudio del Banco Mundial, el 57% de los países que tuvieron guerras civiles entre 1945 y 2009 recayeron en situaciones de conflicto armado debido a la persistencia de las causas estructurales que motivaron la violencia”, señala el informe.

Al respecto, el documento sostiene que “la salida de los actores humanitarios de un país o región tendría que ser paulatina y estar vinculada con el aumento de la capacidad institucional y comunitaria de respuesta, así como con la consecución de ciertos indicadores que evidencian el mejoramiento significativo de la situación humanitaria, después de la firma de un acuerdo de paz”.

Asimismo, los investigadores advierten que es necesario encontrar un equilibrio y coordinación entre las actividades humanitarias y los planes de desarrollo y construcción de paz. Por lo que será crucial que se defina “una estrategia única cubriendo las actividades humanitarias, de recuperación temprana y de desarrollo, conjuntamente con las autoridades locales”.

Precisamente, entre las recomendaciones que los investigadores hacen a la comunidad internacional en un eventual escenario de posacuerdos está la necesidad de desarrollar una estrategia única de la comunidad internacional en coordinación con el Estado. También piden que se continúe abogando por la inclusión de los apartados humanitarios en los acuerdos de paz y acompañar al Gobierno en su implementación, así como fortalecer la capacidad institucional a nivel local.

En estos aspectos piden que se desarrollen herramientas de manejo de información que permitan un monitoreo de la situación humanitaria, para así poder emitir alertas tempranas que eviten riesgos a la población. De igual forma recomiendan fortalecer los lazos de trabajo con organizaciones sociales y acompañar procesos locales de interés de las comunidades. Finalmente piden a la comunidad internacional mantener o incrementar los Fondos de Respuesta de Emergencia e incorporar aspectos humanitarios a los posibles fondos para el posconflicto.

 

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