Así es el proyecto de ley que pretende penalizar el acoso callejero

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La iniciativa no solo contempla cárcel entre dos y cuatro años de cárcel para quien asedie verbalmente a una persona, sino quien realice tocamientos indebidos o exhibicionismo de contenido sexual explícito.

Se estima que solo en Bogotá, según Naciones Unidas, seis de cada 10 mujeres han sido víctimas de alguna agresión sexual en el transporte público, a lo que se suman palabras, sonidos o acciones en su contra en el espacio público y que buscan denigrarlas, generalmente, por su aspecto o vestuario. Ante ello, en la Cámara de Representantes fue radicado un proyecto de ley que busca hacerle frente al acoso callejero y sancionar penalmente a quienes hostigan sexualmente en el espacio público.

La iniciativa, de autoría de la representante Katherine Miranda (Alianza Verde), con el apoyo de parlamentarias de otros partidos como Liberal, La U o Cambio Radical, busca incluir un artículo en el Código Penal para que se sancione hasta con cuatro años de cárcel a quien “sin mediar consentimiento, acose, asedie física o verbalmente, realice exhibicionismo, tocamientos, filmaciones o cualquier otra conducta de connotación sexual inequívoca o contenido sexual explícito en espacio público o de acceso público”.

Se agrega un agravante en caso de que la conducta se realice en razón al género, identidad y/u orientación sexual de la víctima. Adicionalmente, se ordena al Gobierno Nacional y a las entidades implementar campañas de concientización sobre el acoso sexual en espacio público, “como un comportamiento manifiesto de violencia contra la mujer en espacios públicos o de acceso público”.

“Se ha corroborado que en Colombia y en muchos países, las mujeres y las niñas no pueden caminar tranquilas por los espacios públicos. Tanto la amenaza como la experiencia de la violencia afectan su acceso a las actividades sociales, la educación, el empleo y las oportunidades de liderazgo”, alerta Miranda en el texto de ley.

Según la representante, actualmente, cuando se presentan tocamientos indebidos en el transporte público se imputa el delito de injuria de hecho, que es un delito que está diseñado para proteger la honra de la víctima, pero no su integridad y libertad sexuales.

“No es posible que en Colombia las mujeres tengan que someterse, cotidianamente, al acoso sexual. A diario oímos historias de mujeres que son objeto de manoseos, que son víctimas de hombres que frotan sus partes íntimas contra ellas o, lo que es peor, que se masturban delante de ellas. Ya es tiempo de castigar el acoso callejero, por eso radiqué un proyecto de ley que propone tipificarlo como un nuevo delito”, agregó Miranda.

Adicionalmente, advierte que se presentan muchos inconvenientes para imputar y sancionar, debido a los delgados límites jurídicos entre los delitos de actos sexuales abusivos, actos sexuales violentos, acoso sexual, injuria por vía de hecho y hostigamientos.

“Vale aclarar que el proyecto de ley no pretende castigar al que dice un piropo. Esta iniciativa quiere castigar al acosador, al manoseador, al que aprovecha la extrema cercanía en el transporte público para asediar sexualmente a las mujeres, al que acecha a las mujeres en la soledad de la calle o del parque, al que hostiga a las mujeres en un bar u otro espacio de acceso público”, puntualizó Miranda.

Se argumenta además que el 90 % de mujeres no denuncia las conductas de acoso callejero y una encuesta con mujeres en Bogotá, quienes reconocen algunos comportamientos de acoso sexual como delitos: los gestos obscenos y mal intencionados 60 %, exhibicionismo 78 %, manoseos y tocamientos 86,2 %, rozamiento en cualquier parte del cuerpo sin consentimiento 84,9 %, que alguien te siga 79,7 %, intimidación o agresión 92,8% y fotografías y grabaciones del cuerpo no consentidas y con connotación sexual 91,8 %.

Se destacan además iniciativas como un decreto de 2016 en el municipio de Timbío, en Cauca, que buscaba luchar contra el acoso que las mujeres y niñas sufren en las calles y así recuperar el espacio público seguro para ellas. A ello se suma acciones de intervención física a espacios públicos y en diferentes comunas en Medellín.

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