¿A quién ternará Santos para la Procuraduría?

La U, los conservadores y los liberales protagonizan. También el expresidente Gaviria. Una mala movida podría afectar la gobernabilidad de cara a la paz.

Jorge Fernando Perdomo, ternado por la Corte Suprema de Justicia. / Fotos: Archivo
Jorge Fernando Perdomo, ternado por la Corte Suprema de Justicia. / Fotos: Archivo

Definidos los candidatos del Consejo de Estado (Fernando Carrillo) y la Corte Suprema de Justicia (Jorge Fernando Perdomo) para la terna de la cual el Senado de la República deberá elegir al nuevo procurador general, las expectativas se centran en la ficha que pondrá el presidente Juan Manuel Santos. Los rumores van y vienen y la reciente nulidad de la reelección de Alejandro Ordóñez alborotó aún más el avispero. Y también cuenta en ese juego de sumas y restas la repartición de poder que ya se hizo, en la que Cambio Radical (con Néstor Humberto Martínez) se quedó con la Fiscalía y el Partido de la U (con Carlos Negret) se hizo a la Defensoría del Pueblo. Eso sin sumar que desde 2014 la Contraloría (con Edgardo Maya) está en manos de los liberales.

Un entramado político en el que el primer mandatario tiene hoy el protagonismo y en el que el nombre que más se escucha es el de Eduardo Pizano, exministro de Desarrollo de Andrés Pastrana, a quien Álvaro Uribe le ofreció ser su fórmula vicepresidencial y quien renunció recientemente a la presidencia de Naturgás, expresando abiertamente su deseo de ser la cabeza del Ministerio Público: “Me interesa ser procurador porque creo que el drama más grande que tiene la democracia colombiana es la corrupción y hay que trabajar frontalmente para erradicarla de este país y devolverles la credibilidad a las instituciones colombianas”, le dijo hace poco a Caracol Radio.

Con Pizano, el presidente Santos les estaría cumpliendo a los conservadores, y aunque en un principio se ha mirado con recelo su pasado cercano a Pastrana y Uribe —hoy en día opositores acérrimos del Gobierno y el proceso de paz con las Farc—, en los últimos tiempos se le ha visto como alguien de las entrañas del jefe de Estado. Sin embargo, ya se han escuchado voces que aseguran que Pizano no cumple con los requisitos de ley, pues no tiene los quince años de experiencia que se exigen para ser elegido procurador. Un obstáculo que la Oficina Jurídica de la Presidencia ya trata de superar con el argumento de que lleva más de veinte años en la vida pública y que lo que sucedió fue que, aunque terminó materias, se demoró en hacer el trámite de su grado.

Otra talanquera para el exministro sería la obligación de que haya una mujer en la terna, por aquello de la Ley de Género. Y como ya están Carrillo y Perdomo, a Santos le tocaría incluirla. Unos creen que ello no aplica cuando no se trata de una terna elaborada por un solo organismo, como es este caso. Pero otros consideran que es de obligatorio cumplimiento y que quien terne de último, si no se ha tenido en cuenta a una mujer, le toca. Y si no es Pizano, ¿quién? En los pasillos de la Casa de Nariño y en el mismo Capitolio se han mencionado los nombres de Jaime Arrubla, Humberto Sierra Porto, Juan Hernández Celis, Wilson Ruiz y María Mercedes López, todos de línea conservadora.

Planteado así el escenario y más allá de los rumores, lo que queda claro es un pulso dentro de la Unidad Nacional para quedarse con una entidad que maneja cerca de 15 mil cargos, un millonario presupuesto y que disciplina al sector público. Y que además será clave en la etapa del posconflicto. De ahí que el primer interés del Gobierno es tener un aliado, después de lo amarga que resultó ser la función de Alejandro Ordóñez, que poco a poco se convirtió en una piedra en el zapato para la paz. Ahora, Carrillo y Perdomo son considerados de línea liberal. El primero fue ministro de Justicia del gobierno de César Gaviria y acompañó a Santos en su primer mandato en el Ministerio del Interior.

Pero, contrario a lo que se piensa, la carta de Gaviria sería Perdomo. Bien es sabido que el exmandatario intercedió por él con insistencia para que el presidente Santos lo incluyera en la terna para fiscal general, algo que no se dio. En mayo pasado, en la convención liberal, Gaviria aseguró que su presencia en la Casa de Nariño generaba molestia e incomodaba a más de uno, por lo que no se volvería a pasear por allá. Una clara señal de que había una herida abierta, que solo vino a cicatrizar cuando fue invitado a coordinar la campaña por el Sí en el plebiscito por la paz. Palabras más palabras menos, Gaviria ya está jugando con dos cartas.

“Tengan la seguridad de que nosotros somos los que vamos a decidir el nuevo procurador. Y hay que recalcar que en ninguna parte ha habido el compromiso en la Unidad Nacional de que la Procuraduría tiene que ser para los conservadores”, advierte por su parte el senador Armando Benedetti, copresidente de la U. Las cuentas en esta colectividad se hacen a partir de una alianza con los liberales, que de entrada significaría 37 votos. Para el martes se tiene programada una reunión de bancada con los ternados, esperando que el presidente Santos ya haya decidido su nombre entre el fin de semana y el lunes. La idea es escoger de una vez a quién se va a respaldar.

Por el lado de los conservadores, se tiene mañana en la agenda una reunión a las 5:00 de la tarde con el jefe de Estado para tratar el asunto. Los azules están convencidos de que Santos se inclinará a su favor e incluso ya hay quienes dicen, en voz baja, que si no lo hace, se acabará su respaldo al Gobierno, con lo que se afectaría la gobernabilidad y las mayorías en el Congreso, nada más ni nada menos que estando a puertas de la implementación de la paz. “Lo que esperamos es que se la juegue en ese apoyo, que no vaya a pasar lo que pasó antes con María Mercedes López, que fue ternada hace cuatro años y se le dejó sola en la pelea”, señaló un senador conservador, pidiendo la reserva de su nombre.

Cambio Radical, por su parte, se mantiene, por ahora, alejado de la disputa. Al fin y al cabo ya se quedaron con el premio mayor: la Fiscalía. Sobra decir que al Centro Democrático no le piensan dar juego. Mucho se ha hablado de una alianza con los conservadores, pero si estos ya están buscando el apoyo de Santos, ello sería “patear la lonchera”. Y el primer mandatario tampoco puede abrirle camino a esa alianza de vieja data entre el oficialismo conservador y el uribismo. Juntos sumarían 38 senadores, cifra a la que se le podrían sumar otras fuerzas minoritarias a la hora de querer boicotear la agenda del Gobierno.

En conclusión, le toca el turno de mover a Santos y lo tiene que hacer muy estratégicamente. El lío es que no podrá dejar contentos a todos.