Ramos, Vargas Lleras y la encrucijada uribista

La inscripción del exgoberndor de Antioquia como militante y las versiones de contactos entre Álvaro Uribe y el exvicepresidente tienen nervioso a más de uno en el Centro Democrático. Llegó la hora de las definiciones en el uribismo.

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La inscripción de Luis Alfredo Ramos como militante del partido y las versiones sobre un posible diálogo entre el expresidente y hoy senador Álvaro Uribe y el exvicepresidente Germán Vargas Lleras, tienen inquietos a más de uno en el Centro Democrático. Nadie lo dice abiertamente, pero en las toldas de quienes hoy son sus precandidatos y durante los últimos meses se han recorrido el país para, en diferentes foros, dar a conocer sus propuestas, dicen que sería impresentable que después de haber hecho la tarea y de defender los postulados uribistas, ahora se les vaya a hacer a un lado.

Cmo se sabe, el Centro Democrático aún no define la fórmula con la que escogerá su candidato único a la Presidencia de 2018. El mismo Uribe ha sugerido que se llegue a un consenso entre los cinco precandidatos inscritos (Paloma Valencia, Iván Duque, María del Rosario Guerra, Carlos Holmes Trujillo y Rafael Nieto) y se han evaluado varias opciones: una consulta, mediante una encuesta o en la convención nacional del partido. A su vez, unos cuantos radicales dicen que debería ser “el que diga” el exmandatario.

"Urge definir mecanismo para escoger candidato. Invito afectuosamente a colegas precandidatos a que hagamos ya la tarea. Esto no da más espera”, escribió esta semana en su cuenta de Twitter Carlos Holmes Trujillo. Lo que a muchos también les angustia es ver que el tiempo corre, que otros aspirantes -de los que van por firmas- ya andan en campaña, así no sea oficialmente, marcando bien en las encuestas, mientras que en el uribismo nadie despega. Y más aún cuando se sigue generando incertidumbre en torno a posibles alianzas con Vargas Lleras y no se sabe si Ramos, que es una figura fuerte electoralmente, entrará en la lucha por la nominación.

Según reveló el portal “La Silla Vacía”, hace una semana, en un encuentro con la bancada, el expresidente Uribe expuso la idea de su cuñado, Carlos Enrique Moreno, sobre un mecanismo de selección llamado “rolling sample poll”. Se trata de una encuesta que se hace de forma repetida con las mismas preguntas para definir el aspirante con más opciones de ganar. La idea es contratar a tres firmas autorizadas por el Consejo Nacional Electoral para que hagan cada una su estudio y que, con base en los resultados, se vayan eliminando candidatos hasta que quede el ganador. En ese escenario, al menos en cuanto a los resultados de los más recientes sondeos, y lo concluye “La Silla Vacía”, el favorecido sería Iván Duque.

Ahora, lo que si no se sabe es si en dichos sondeos se incluiría a Luis Alfredo Ramos. Bien es sabido que en el Centro Democrático consideran pertinente que primero resuelva sus líos jurídicos, no solo los de la investigación por presuntos nexos con grupos de autodefensa sino lo que le salió ahora en lo del llamado “cartel de la toga”, para ahí si poder aspirar. En voz baja dicen que no se puede correr el riesgo de que sea el candidato, en plena campaña se tome una decisión judicial en su contra y el uribismo se quede sin ficha para pelear la Presidencia. Y lo mismo aplica para Óscar Iván Zuluaga.

De todas maneras, en cuanto a una coalición con Vargas Lleras, por ahora, al menos para la primera vuelta, no se vislumbra en el horizonte. El mismo Uribe ha dicho que el día que se reuna con el exvicepresidente el país se va a dar cuenta. Eso fue lo que alborotó el svispero, pues muchos medios lo interpretaron como que estaba planeándose un encuentro. Lo claro es que al Centro Democrático le urge escoger su candidato para pasar a definir con sus aliados, la exministra Marta Lucía Ramírez, el exprocurador Alejandro Ordóñez y el expresidente Andrés Pastrana, cómo se llega a la primera vuelta. Es decir, si consolidan una fórmula única presidencia-vicepresidencia, o que esta se defina, ahí sí, en una consulta a realizarse en marzo del próximo año, el mismo día de las elecciones a Congreso.