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hace 2 horas

La rebelión de los jóvenes

Un propuesta de los jóvenes para no refrendar los acuerdos del proceso de paz.

Josías Fiesco, promotor de la iniciativa ‘Sin juventud no hay posconflicto’. / Archivo

Desde mediados del año pasado, un grupo de estudiantes de diferentes universidades del país se dio a la tarea de recoger 100.000 firmas entre compañeros, profesores y ciudadanía en general, con el fin de presentarlas ante el presidente Juan Manuel Santos como respaldo para que avalara la realización de una audiencia dedicada a la juventud colombiana en la mesa de diálogos de paz entre el Gobierno y las Farc de La Habana.

El argumento era que los jóvenes han sido actores transversales de la guerra, como víctimas y victimarios, y un cara a cara con quienes negocian el fin del conflicto serviría para definir los compromisos que el país espera frente a quienes llevarán sus riendas en el futuro.

“Sin juventud no hay posconflicto”, fue el lema que usaron. La meta se superó: recogieron más de 100.000 firmas, pero la audiencia con el jefe de Estado no fue posible y tampoco hubo eco entre los equipos negociadores en Cuba. Aunque se hicieron las gestiones, nunca hubo respuesta, y desde la Casa de Nariño sólo les dijeron que el tema era importante y que lo iban a mirar. Sin embargo, según le contó a El Espectador Josías Fiesco, joven analista político promotor de la iniciativa, un empresario cercano a la Presidencia le comentó: “Ellos ya tienen su ruta y están en otro paseo”.

Ahora, esos estudiantes que pedían ser escuchados y que sus puntos de vista se consideraran en el proceso de paz, planean iniciar una campaña para decirles a todos los jóvenes de Colombia que no fueron tenidos en cuenta y que sería una irresponsabilidad salir a refrendar lo que se acuerde en La Habana. Una postura crítica que vale la pena atender, al fin y al cabo el 53% de la población colombiana es menor de 25 años y el porcentaje de personas menores de 29 años dentro del censo electoral es de 23 millones. Es decir, los jóvenes son el 44% del censo electoral, cerca de 10 millones de colombianos.

“La juventud en los diálogos de paz no puede ser un tema vedado ni un tema menor. No definir el camino para los 6.000 jóvenes que hoy hacen parte de las Farc es un limbo que urge resolver al Gobierno, pues quienes sólo conocen las armas y el combate, en el actual panorama, irían a parar a las bandas criminales”, advierte Fiesco. Otro llamado de atención al Gobierno es para que el Estado no llegue a las zonas de conflicto solamente con el Plan Patriota sino también con salud, educación y todas esas carencias que han sido cultivo para la violencia, así como para buscar ya el compromiso de la guerrilla de no reclutar más niños y jóvenes.

Para Fiesco, es “absurdo” que escenarios tan preocupantes no hayan tenido espacio en la mesa de negociación: “Son temas que afectan la juventud actual y a los hoy más pequeños. Un panorama aún peor del que hemos vivido en los últimos 50 años”. Y es eso precisamente lo que lleva a pensar en rechazar la refrendación de los eventuales acuerdos: “Es un grave error no haber tenido en cuenta a la juventud. Todo se quedó en el limbo. Hoy sería una irresponsabilidad refrendar e invitar a los colombianos a hacerlo”, agrega.

Una postura fundamentada en que será la juventud la que cargará sobre sus hombros ese nuevo país que, se supone, llegará con la firma del fin del conflicto: “Nadie puede dudar que somos la garantía para que lo dicho en el papel sea realidad (...) así lo demuestran experiencias como la vivida en Sudáfrica, donde ya no están varios de sus protagonistas, caso Nelson Mandela, pero la idea de reconciliación de país se mantiene por sus nuevas generaciones. Los jóvenes no podremos refrendar el proceso que nos excluyó”, enfatiza Fiesco.

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