El poder de elogiar o condenar

Redes sociales: ¿el muro de la vergüenza?

Corrupción, estafa, acoso laboral, maltrato físico y psicológico son sólo algunos de los actos que más “queman” a los candidatos.

/ Cristian Garavito - El Espectador

La ola de denuncias en redes sociales es una tendencia creciente hoy en día y, en épocas electorales, se convierten en una herramienta eficaz para desenmascarar o denunciar dichos actos que resultan inmorales y hasta penales, según lo dicte la justicia colombiana. Este fue el caso de un senador, quien a menos de ocho días de las elecciones para Congreso, fue detenido por maltrato intrafamiliar, pero luego dejado en libertad por la misma Corte Suprema. De este episodio, paradójicamente, un meme habría sido premonitorio, pues aprovechando la valla publicitaria con el nombre del congresista “Bernabé” y el éxito de la cantante Celia Cruz, la pieza en redes se acompañó con el texto: “No se les ocurra votar por ese man, él fue quien le pegó a Muchilanga”. ¿Hasta dónde este escándalo mediático viralizado en redes pudo haberle costado la reelección al senador? ¿Dónde quedó su lema de campaña “Fortalecer la familia debe estar en el primer lugar de la agenda pública”?

Con el crecimiento de las redes sociales, los usuarios descubrieron el poder que tienen para “elogiar o condenar” a un gobernante, empresa o servicio, entre otros. Las denuncias hechas en Facebook, Twitter y otras redes sociales resultan ser efectivas para aquellos que las hacen públicas, y en materia política sí que pasan factura. La semana pasada, el “hueso” de Peñalosa, refiriéndose a Soacha, lo puso en boca de los medios y en las redes se publicaron críticas, memes y gifs por lo poco asertivo del comentario.

Le puede interesar: ¿Peticiones virtuales lograrán una alianza entre Petro, De la Calle y Fajardo?

Hay escándalos de todas clases, pero sin duda los sexuales, los de corrupción u otros delitos cometidos son los que con más frecuencia tienen que enfrentar los candidatos. Cuando una noticia que implica a un candidato estalla en redes o en medios tradicionales, generalmente la primera reacción es la negación pública de los hechos, ya sea en ruedas de prensa o a través de las mismas redes, una declaración que generalmente se hace con un tinte de molestia por las acusaciones difamatorias. Es decir que, tradicionalmente, la negación y la indignación son los dos elementos esenciales que acompañan los pronunciamientos de los candidatos frente a situaciones que los comprometen.

Para la muestra un botón: en 2015 se conoció el escándalo sexual que comprometió a un aspirante a la Alcaldía de Ricaurte, quien fue sindicado y enfrentó denuncias en la Fiscalía, lo que incluso se hizo más que público en redes en donde algunas mujeres afirmaron haber sido expuestas en videos. Esto provocó que hasta el partido al cual estaba adscrito tomara cartas en el asunto.

Lea también: Elecciones en Colombia: entre la polarización y las redes sociales

¿Cuántos de estos escándalos pueden ser ciertos y cuántos montajes hechos por detractores? Es claro que las plataformas virtuales sirven de ayuda para los usuarios, que comunican actos abusivos e ilegales que resultan siendo útiles para el bien colectivo. Cuando se realiza una denuncia a través de una red social, millones de usuarios pueden solidarizarse o compartir la misma experiencia, lo que provoca la difusión inmediata y masiva del contenido colgado. #MeToo fue el hashtag utilizado por millones de mujeres alrededor del mundo con el fin de denunciar delitos de maltrato laboral, sexual, físico, psicológico y hasta salarial. Este movimiento se puso en auge luego de que varias actrices denunciaran al productor de cine Harvey Weinstein, multiplicándose masivamente por varios países y considerándose un gran avance democrático hacia una iniciativa social para acabar con los delitos relacionados con el abuso de poder y sexual contra mujeres y hombres.

El escándalo político está a la orden del día en las redes, ya sea porque es verdad o porque simplemente los disidentes, opositores e incluso los otros candidatos los crean. Sin embargo, hace 15 años, cuando las redes no eran las reinas del escenario político, los problemas que involucraban a candidatos eran comúnmente conocidos y/o difundidos por los medios tradicionales de comunicación, lo que circunscribía el daño a la zona en donde circulaba el periódico o la hora en que era difundido en radio o televisión. En las redes, el daño va de teléfono en teléfono, se publica en internet y se difunde en Youtube, donde además no faltan los “creativos” que sacan ventaja de este.

Las redes pueden victimizar falsamente a alguien o incluso llevar al caso opuesto donde se busque atacar y callar a la fuerza a los que hacen denuncias a través de ellas, tal y como lo afirma acertadamente la ministra de la Mujer australiana, Kelly O’Dwyer, cuando dice que se están usando trolls para atacar a aquellos que hacen denuncias públicas en redes. Así se termina desalentando a que otros lo hagan. “Las redes sociales no pueden convertirse en un tribunal de justicia”, afirmó la ministra O’Dwyer.

Por lo anterior, es que es importante puntualizar que, aunque las denuncias virtuales pueden ser un “muro de la vergüenza” para muchos políticos, es necesario que las mismas se trasladen a los espacios naturales jurídicos donde sean los tribunales de justicia los que, tras una investigación y garantizando el derecho de defensa, determinen la veracidad de las mismas. Ahora que se avecinan las elecciones presidenciales, hay que alertar a todas las personas sobre los riesgos que involucra el formular acusaciones o falsas denuncias en las redes y la importancia de advertir que todo lo que se diga o publique en ellas es tecnológicamente rastreable.

* Observatorio de Redes sociales de la Universidad Sergio Arboleda.

745454

2018-03-20T20:52:00-05:00

article

2018-03-20T20:55:27-05:00

[email protected]

none

Juliana Pabón y Nicol Uribe*

Política

Redes sociales: ¿el muro de la vergüenza?

43

6404

6447