Reflectores sobre el Congreso

La sociedad civil está atenta a la elección de los secretarios de Senado y Cámara. Reclaman voto nominal y público.

El desprestigio del Congreso de la República, potenciado por el trámite irregular de la reforma a la justicia que terminó hundiéndose, ha generado que todas las luces de la opinión pública y los medios de comunicación apunten hacia el Legislativo. En esta ocasión la veeduría social recae sobre el proceso de elección de los secretarios del Senado y la Cámara, funcionarios elegidos por las plenarias que tienen más poder e influencia en el trámite legislativo y manejo presupuestal que los mismos congresistas.

Y aunque para ocupar estos cargos hay más de 146 candidatos, hasta hace pocos días se daba como un hecho la reelección en el Senado de Emilio Otero y en la Cámara de Jesús Alfonso Rodríguez. Sin embargo, el poder que representan estos cargos y la presunta participación de Otero en la inclusión de un ‘mico’ en la reforma a la justicia, que le brindaba un fuero similar al de los congresistas en casos de investigaciones judiciales, ha generado la exigencia de la sociedad civil de frenar esta reelección.

De este modo, organizaciones como la Misión de Observación Electoral, Corporación Plural, Corporación Excelencia por la Justicia, Comisión Colombiana de Juristas, Viva la Ciudadanía, Corporación Nuevo Arco Iris, Asonal Judicial, Red de Veedurías y Transparencia por Colombia están reclamando la responsabilidad de los congresistas en esta elección y piden que la votación sea nominal y pública.

Basados en una jurisprudencia del Consejo de Estado, plantean que es de obligatorio cumplimiento una sentencia que advierte que cuando el Congreso actúe como organismo elector, la votación sea nominal y pública. Se trata de una sentencia del 6 de octubre de 2011, con ponencia del magistrado Alberto Yepes Barreiro, con la cual el Consejo de Estado declaró la nulidad de la elección de magistrados del Consejo Nacional Electoral porque en esta ocasión el voto fue secreto.

De mantenerse el secreto del voto, la reelección de Otero y Rodríguez sería casi un hecho. Pero con la exigencia de que la elección sea pública, son pocos los congresistas que se atreverían a respaldarlos, pues el temor de la sanción social es evidente. Sobre todo luego de lo ocurrido con los 16 conciliadores de la reforma a la justicia, quienes han sido objeto de contundentes críticas por la inclusión de ‘micos’ en la iniciativa.

Ya son varios los congresistas que están pidiendo el aplazamiento de la elección de los secretarios de Senado y Cámara, para tener un espacio serio de estudio de las hojas de vida que fueron radicadas en el Legislativo y evitar la reelección de Otero y Rodríguez. Sin embargo, el presidente saliente del Senado, Juan Manuel Corzo, afirmó que la elección la realizará el próximo 20 de julio, tal como lo plantea el reglamento.

Por su parte Otero, que está viendo enredada su reelección, les envió una carta a los partidos políticos para que le permitan explicar sus actuaciones y demostrar que está siendo víctima de una persecución política. Ya el Partido Conservador acogió esa solicitud, pero las demás colectividades no han considerado pertinente el encuentro.

Ante la inminencia de la elección el viernes, que no permitiría audiencias públicas o un análisis detallado de los candidatos, entre los partidos que forman parte de la Mesa de Unidad Nacional ha surgido la idea de que cada colectividad presente a su candidato y que sea la plenaria de la corporación la que dicte la última palabra. En el Partido Liberal ha tomado fuerza la propuesta de votar en blanco y los Verdes ratifican que debe ser aplazada la votación.

En cuanto a los candidatos, hay todo tipo de opciones. En una revisión de las hojas de vida, El Espectador pudo establecer que existen candidatos con preparación académica que llega hasta el doctorado, secretarios de comisiones legales y especiales del Congreso, excandidatos a corporaciones públicas y al mismo Legislativo, exmiembros de las unidades de trabajo legislativo de parlamentarios y hasta presuntos abogados que no figuran en el registro del Consejo Superior de la Judicatura.

Mientras los partidos toman la decisión sobre quiénes serán los nuevos secretarios del Senado y la Cámara, las organizaciones sociales alistan una manifestación con linternas en la Plaza de Bolívar para reclamar transparencia. Otero, por su parte, continúa la gestión con los congresistas para tratar de permanecer en el cargo.