Así será el fin del conflicto con las Farc

Las delegaciones de paz de Gobierno y Farc acordaron los protocolos para la verificación del cese al fuego bilateral y definitivo y la dejación de armas por parte de la guerrilla.

Los jefes de las delegaciones de paz de las Farc, “Iván Márquez”, y el Gobierno, Humberto de la Calle, en compañía de los garantes de Noruega y Cuba. / AFP
Los jefes de las delegaciones de paz de las Farc, “Iván Márquez”, y el Gobierno, Humberto de la Calle, en compañía de los garantes de Noruega y Cuba. / AFP

Con el objetivo de trazar una hoja de ruta clara, que ofrezca las garantías de seguridad suficientes, los delegados de paz del Gobierno y las Farc en la mesa de diálogos de La Habana anunciaron ayer los protocolos para la ejecución de la misión de monitoreo y verificación del cese al fuego bilateral y definitivo y los procedimientos y cronograma para el proceso de dejación de armas por parte de esa guerrilla.

Se trata de las reglas de juego a las que deberán ceñirse las partes una vez se firme el acuerdo final en La Habana, en el camino para concluir el conflicto armado de más de medio siglo con las Farc. En total, se acordaron 23 protocolos y dos anexos que establecen plazos, mecanismos, criterios y responsabilidades sobre temas cruciales como el funcionamiento de las 23 zonas veredales transitorias de normalización y ocho campamentos donde se concentrarán las tropas guerrilleras, los dispositivos de la Fuerza Pública en terreno y el papel de Naciones Unidas en las diferentes fases para la entrega de armas.

Para el caso del mecanismo técnico tripartito de monitoreo y verificación del cese al fuego (compuesto por delegados del Gobierno, las Farc y observadores internacionales), se acordó que hará presencia en las zonas veredales los siete días de la semana y 24 horas del día, con el objetivo de hacer seguimiento al cumplimiento de las reglas acordadas por las partes y prevenir que se presenten eventos que pongan en riesgo el proceso. En caso de que ocurran incidentes, la misión recogerá la información en terreno y será Naciones Unidas el organismo llamado a evaluar los hechos, presentar los informes y hacer recomendaciones para dirimir las controversias.

“Se definieron 36 compromisos respecto a conductas y normas que garantizarán la no violación de los acuerdos, ni la afectación de la población civil en sus derechos y libertades”, señala el comunicado conjunto. Así, por ejemplo, las Farc se comprometieron a no realizar actividades ilícitas para la financiación de la organización, tales como extorsión, narcotráfico y minería ilegal. Asimismo, a no fabricar, portar o transportar armas, municiones y explosivos ni realizar actos de violencia o de cualquier tipo que pongan en riesgo a la población civil.

La seguridad y el funcionamiento de las zonas veredales también fue abordado en los protocolos pactados. Se planteó, por ejemplo, que en aras de garantizar la plena vigencia del Estado Social de Derecho, las autoridades civiles no armadas que tienen presencia en dichos territorios seguirán ejerciendo sus funciones sin limitaciones, con excepción del área en la que se ubicarán los ocho campamentos que concentrarán las estructuras de las Farc. Adicionalmente, la Fuerza Pública tendrá un dispositivo especial de protección, localizado después de la zona de seguridad.

Y para el cumplimiento de las tareas relacionadas con el acuerdo de paz en el marco del cese al fuego, se acordó que las Farc designarán un grupo de 60 integrantes que podrán movilizarse por el país y que por cada zona veredal “designará un grupo de diez de sus integrantes que podrán movilizarse a nivel municipal y departamental”.

De hecho, el jefe del equipo negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, reveló que la próxima semana, delegados de las Farc, el Gobierno y la misión tripartita se trasladarán a varias veredas pera verificar las condiciones logísticas y de seguridad de las zonas de concentración. “La semana entrante iremos a campo para verificar los lugares, condiciones de estas zonas y establecer los puntos donde estarán los campamentos y los contenedores de las armas (...) El fin del conflicto está cada día más cerca, estamos ante una posibilidad real de pasar la página de la violencia”, manifestó.

En cuanto a la dejación de armas, los plazos marcados están determinados por las fases en las que se realizará la entrega, recolección, almacenamiento y destrucción del armamento. El cronograma establece que cinco días después de la firma del acuerdo final, las Farc deberán entregar la información sobre todas las armas que tienen en su poder y en cinco días más, las coordenadas de todos los depósitos o caletas donde se encuentra su armamento inestable.

Durante los primeros 60 días se destruirá el armamento inestable –explosivos artesanales como tatucos y cilindros bomba– y se almacenarán en contenedores todas las armas de apoyo y el armamento de las milicias. Entre tanto, la recolección y almacenamiento en contenedores del armamento individual que permanece en poder de los integrantes de las Farc dentro de los campamentos en las zonas se realizará de forma secuencial y en tres fases: el primer 30 % a los 90 días de la firma final, otro 30 %, 120 días después, y el 40 % restante, 150 días después de la firma.

Puestas las cartas sobre la mesa, para las Farc, la clave del cumplimiento de lo acordado estará precisamente en su implementación y en que existan garantías y seguridad jurídica. Incluso, según aseguró ayer el jefe del equipo negociador de la guerrilla en La Habana, Iván Márquez, las Farc solo iniciarán su desplazamiento hacia las zonas de concentración y comenzarán el proceso de dejación de armas, una vez esté refrendado el acuerdo final, teniendo en cuenta que los protocolos firmados implican bilateralidad, es decir, comprometen a las dos partes: “Se debe tomar en cuenta, eso sí, que los pasos sustanciales en lo que respecta al desplazamiento de la insurgencia hacia las zonas y puntos veredales transitorios de normalización, y la dejación de armas, están supeditados a la puesta en vigor de las normas que garanticen la seguridad jurídica, social y política de la insurgencia. Deberá en consecuencia estar refrendado y en efectivo desarrollo el acuerdo final”.

Márquez agregó que los guerrilleros que harán parte del mecanismo de monitoreo y verificación ya están listos “para el despliegue de las instancias locales y regionales definidas, todo lo cual configura, gracias al esfuerzo denodado de millones de colombianos, una perspectiva de avance que permite decir que cada día la meta del acuerdo final se acerca más y más”.

Abonado el terreno y puestas las cartas sobre la mesa para el procedimiento del espinoso proceso de verificación y dejación de armas, el fin del proceso se ve cada vez más cerca. Y así también lo manifestó el mismo presidente Juan Manuel Santos, quien calificó el acuerdo como una noticia trascendental para el país pues, en últimas, “se trata de un paso para que las Farc desaparezcan como grupo armado”.