Repensando la Unidad Nacional

Es claro que la prioridad inmediata del Gobierno es recomponer las relaciones con el Congreso.

El presidente, Juan Manuel Santos, y su equipo de ministros definían ayer, al cierre de esta edición, la agenda que el Ejecutivo presentará a consideración del Congreso de la República a partir del próximo viernes 20 de julio, cuando comienza la legislatura 2012-2013, con una prioridad: recuperar la confianza que se perdió entre los dos poderes públicos tras los accidentados trámite y final de la reforma a la justicia.

Es una necesidad, teniendo en cuenta que dicha agenda deberá girar en torno a temas fundamentalmente económicos —siempre sensibles para los legisladores, pues la mayoría de veces tocan los bolsillos de los ciudadanos, que son los que votan—, en momentos en que persiste la turbulencia de los mercados internacionales y los vientos de recesión soplan con fuerza en Europa: las reformas tributaria, pensional y a las corporaciones autónomas regionales (CAR), así como el presupuesto para el próximo año.

Previamente a la rueda de prensa en que el jefe de Estado daría a conocer los puntos acordados con sus ministros, se conoció que el proyecto de reforma tributaria irá en este segundo semestre, pero el Gobierno se tomará su tiempo para estudiar y pulir detalles. Sin embargo, la idea es que salga en diciembre, para que los efectos de renta empiecen a aplicar en la vigencia fiscal de 2013. En cuanto a la reforma pensional, el panorama es más prolongado y lo más probable es que su presentación se aplace para marzo del próximo año.

De cualquier manera se trata de asuntos complejos para tramitar en un Congreso herido en su amor propio y que quedó en entredicho ante la opinión pública, después de que el mismo Gobierno le echara el agua sucia y le endilgara la responsabilidad de los ‘micos’ que se le colgaron a la reforma a la justicia en la conciliación. “El Gobierno nos tiró vivos a los leones”, fue uno de los muchos comentarios que se escucharon el 21 de junio, al final de las sesiones extras para hundir la iniciativa.

Ya el presidente del Partido Conservador, el senador Efraín Cepeda, ha dado luces de lo que se viene en cuanto a la interacción con el Ejecutivo: “Seguiremos en la Unidad Nacional, pero otra cosa es cómo serán las relaciones desde el próximo 20 de julio”, dijo, cuestionando incluso la vocería del ministro del Interior, Federico Renjifo, después de que saliera silbado de la Cámara y el Senado en las mismas extras.

Por eso, hay quienes creen que llegó la hora de repensar la coalición de la Unidad Nacional y volver a barajar. Más aún cuando en el escenario político ya se ve el comienzo de la campaña electoral de 2014 —tanto a Presidencia como a Congreso— y el uribismo ‘purasangre’, alineado en el llamado Puro Centro Democrático, comenzará un duro pulso por llevarse para sus filas lo mejor del hoy desprestigiado parlamento colombiano.

Para Marcela Prieto, directora del Instituto de Ciencia Política, la desconfianza de unos hacia otros persiste y el Gobierno debe revisar las relaciones con su coalición: “Hubo un error en el trámite de la reforma a la justicia y quedó claro que darle gusto a todo el mundo es imposible. Santos debe repensar la Unidad Nacional, de manera que le responda a su proyecto de gobierno”, expresó.

Pero hay también un tema crucial y que seguramente estará en el centro de la polémica en los próximos meses, bajo la atenta mirada de las organizaciones mundiales de derechos humanos. En efecto, el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, señaló que avanzar y sacar adelante la reforma de fortalecimiento al fuero militar sigue siendo una prioridad: “Tenemos que garantizar de una vez por todas la estabilidad legal para los miembros de la Fuerza Pública, lo cual es necesario para que puedan enfrentar a los grupos terroristas y las organizaciones criminales”.

Pinzón reconoció que se presentarán al Legislativo otras iniciativas acompañando a esta reforma, una de las cuales busca brindar beneficios para los héroes de las Fuerzas Armadas. ¿Quién y cómo se definirán esas condiciones? No hay nada claro y eso lo establecerá la ley, pero desde ya se anuncia polémica. Por ejemplo, un congresista consultado por El Espectador, quien pidió la reserva de su nombre, respondió con sarcasmo: “Rito Alejo del Río fue un héroe para el anterior gobierno”.

En el panorama están también los proyectos de ley que complementan al polémico marco legal para la paz, que busca abrir la puerta a la posibilidad de diálogos con los grupos guerrilleros. El presidente Santos y sus colaboradores saben que después del segundo año de mandato —que arranca el próximo 7 de agosto— el sol comienza a dar en las espaldas. Como quien dice, llegó la hora de mostrar resultados en un ambiente político adverso: el uribismo radical es un enconado opositor, las Farc hacen daño, los indígenas reclaman autonomía, la salud colapsa y los indignados aumentan.