Resistencia uribista, pulso a 2018

La estrategia del expresidente Álvaro Uribe contra los términos del proceso de paz de Cuba medirá cómo están las fuerzas con miras a las próximas elecciones.

El presidente Santos comparó la resistencia civil del senador Uribe con la época  paramilitar de Carlos Castaño. / Archivo - El Espectador
El presidente Santos comparó la resistencia civil del senador Uribe con la época paramilitar de Carlos Castaño. / Archivo - El Espectador

Ya se sabe que la posibilidad latente de concretarse un Acuerdo Final de Paz entre el Gobierno y las Farc ha intensificado el choque de fuerzas entre el presidente Juan Manuel Santos y su antecesor, el ahora senador Álvaro Uribe. Y precisamente hoy arranca en firme ese pulso político por la “resistencia civil” que el máximo líder del Centro Democrático anunció a principios de mayo. Un proceso que, quiérase o no, termina siendo la primera cuota de lo que serán las elecciones presidenciales de 2018.

La batalla de los uribistas comenzará en 22 ciudades del país y 16 de Estados Unidos con la recolección de firmas o “firmatón”, por espacio de dos meses. Es decir, hasta el próximo 4 de agosto estarán en las calles recogiendo las rúbricas a favor de un documento que tiene como propósito dejar clara la protesta ciudadana por lo que llaman el “desgobierno” de Santos, para respaldar la demanda que presentarán ante la Corte Constitucional en contra del Acto Legislativo para la Paz —que el Congreso aprobó esta semana en último debate— y para acompañar una demanda internacional que también preparan en su contra.

El escrito tiene como ejes la “impunidad disfrazada, la elegibilidad política a responsables de delitos atroces y la nivelación de las Fuerzas Armadas con las Farc”. Todo esto es parte de un asunto que, de acuerdo con Álvaro Uribe, sólo propende por “un balance entre paz y justicia, porque cuando no hay justicia, no hay paz, y en Cuba se está suscribiendo un tratado de impunidad total para las Farc”.

Aunque son grandes las expectativas, los congresistas del Centro Democrático prefieren no dar cifras concretas del número de firmas que aspiran a recoger. “No hacemos cálculos, pero de diez en adelante quedaremos muy contentos y satisfechos, porque estará clara la oposición ciudadana a la impunidad para la guerrilla”, aseguró el senador Ernesto Macías.

El rechazo radical a los términos de la actual negociación de paz de La Habana incluye además adelantar varias concentraciones para explicar el porqué de la oposición uribista. “Esta ‘firmatón’ llevará a la realización de marchas, concentraciones y reuniones con los ciudadanos para explicar y discutir el repudio a los diálogos que están quebrantando la institucionalidad”, explicó el senador Alfredo Rangel.

Sin embargo, hay quienes van más allá al considerar que este documento y sus firmas son un anticipo de lo que llevaría a promover un “clamor ciudadano” por la renuncia del presidente Juan Manuel Santos. “Esta es una proclama muy clara sobre la paz que, en caso de no cumplirse, vamos a pedir la renuncia de Santos por seguir dándoles la espalda a las peticiones de los colombianos”, sostuvo el senador Alfredo Ramos.

Lo cierto es que el anuncio de la “resistencia civil” del uribismo ha sido visto por el propio presidente Santos como un paso hacia la época en que reinaba el paramilitarismo de Carlos Castaño en Colombia. “Hay quienes no pueden resistir este avance, quienes están desesperados porque se les va a acabar su oxígeno. Han acudido a todo tipo de ataques, inclusive llamando a la resistencia civil, esa misma que antes proponía Carlos Castaño”, dijo el mandatario a mediados de mayo en su intervención ante el Congreso Nacional Liberal.

Y el jueves, desde La Macarena (Meta), sin mencionar nombres, calificó como “desesperados” las posturas asumidas por quienes se oponen a las negociaciones de paz con las Farc, léase expresidente Uribe y procurador Alejandro Ordóñez: “Ya no encuentran argumentos. Dicen que estamos dando un golpe de Estado con lo que se aprobó en el Congreso. Por Dios, ¿un golpe de Estado cuando se acepta un procedimiento donde están involucrados el Congreso, la Corte Constitucional y, más importante aún, el pueblo colombiano?”.

Pese a que aún no se ha concretado la estrategia de defensa al proceso de paz por parte del Gobierno —antes del inicio formal de la campaña a favor del plebiscito, que sigue en estudio de la Corte Constitucional—, en la Casa de Nariño se estudia la posibilidad de responder a la “resistencia civil” con movilizaciones ciudadanas con el lema “Por una Colombia sin miedo y sin guerra”. De cualquier manera, hay quienes ya ven en este pulso por la paz entre el Gobierno y la oposición uribista una medición de fuerzas de cara al proceso electoral de 2018, tanto al Congreso como a la Presidencia.