'Respeten nuestro derecho de paz'

Ante mandatarios de 192 naciones, el presidente Santos defendió el Marco Jurídico para la Paz e instó a las Farc a tomar decisiones. Dijo, tras reunirse con la fiscal de la CPI, que ese organismo garantizará la autonomía del país en el proceso.

El presidente Juan Manuel Santos durante su intervención en la Asamblea General de Naciones Unidas. / Presidencia

Una reflexión anunciada hizo el presidente Juan Manuel Santos ante la plenaria de la 68ª Asamblea General de la ONU, ayer en Nueva York. Le pidió a la comunidad internacional lo que ya había reiterado en las últimas dos semanas en el país: que respete el derecho que tiene Colombia —y cualquier otra nación— a buscar la paz y su propia manera de conseguirla. El mandatario fue claro: es mucho lo que está en juego, “el fin de un conflicto de medio siglo y la suerte de 47 millones de colombianos”.

Ante los presidentes de 192 naciones, Santos defendió, como lo hizo hace unos meses en el Palacio de Justicia, el Marco Jurídico para la Paz que recientemente aprobó la Corte Constitucional, el acto legislativo que permitiría la eventual transición a la civilidad de los guerrilleros desmovilizados. Dijo que se trata de una estrategia realista de justicia transicional que atiende los principios de verdad, justicia, reparación y no repetición.

“No podemos pretender investigar todos los hechos cometidos en medio siglo de violencia y procesar a todos los responsables para luego no cumplir, pero sí podemos construir una estrategia realista y que permita satisfacer de la mejor manera los derechos de todas las víctimas”, afirmó Santos, después de recordar que la ex alta comisionada de Derechos Humanos de las Naciones Unidas Louise Arbour ha dicho que la doctrina internacional no ha sido exitosa al resolver procesos de negociación.

En ese sentido recordó casos como los tribunales para la antigua Yugoslavia y Ruanda, que “han tenido inmensos recursos, pero muy pobres resultados”, pues “el tribunal para Ruanda, fundado en 1994, sólo ha logrado resolver 40 casos de cerca de 800.000 asesinatos que se cometieron en un año. Y el de la antigua Yugoslavia, en 20 años, apenas ha resuelto un centenar de casos”. Agregó que en el proceso colombiano “no habrá impunidad por crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra cometidos de manera sistemática”.

Esta misma postura sostuvo Santos ayer frente a una de las más férreas opositoras al Marco Jurídico para la Paz: la fiscal general de la Corte Penal Internacional, Fatou Bensouda, según quien la suspensión total de las penas iría contra el Estatuto de Roma y la estrategia de juzgar únicamente a los mayores responsables de crímenes graves generaría impunidad.

Además de la defensa de ese margen de soberanía jurídica que pidió a la comunidad internacional, Santos aprovechó ese espacio para hacerle un llamado a la delegación de paz de las Farc: “Es la hora de las decisiones. Si salimos con las manos vacías, condenaremos a nuestra nación a muchos más años de sangre y de dolor”.

Lo cierto es que un pequeño sinsabor habrá experimentado el presidente Santos al recordar que hace un año, el 26 de septiembre de 2012, en este mismo escenario, presentó al mundo el proceso de paz con las Farc. Entonces confío en que podría entregar de la ONU un balance positivo de este diálogo en la próxima asamblea general, consciente de que debía ser un proceso de “plazos breves y términos concisos”. En ese sentido, Santos sólo recalcó que ya pasó un año de conversaciones y apenas se han llegado a acuerdos en uno de los seis puntos de la agenda. “Yo sigo optimista, pero la paciencia del pueblo colombiano no es infinita. Las guerrillas tendrán que decidir si optan por una paz honorable y duradera, o si reinciden en la guerra”, declaro en esta oportunidad.

La intervención del mandatario en la ONU generó en el país todo tipo de respuestas. El expresidente Álvaro Uribe, el más crítico opositor que tiene hoy Santos, desaprobó, como era de esperarse, el discurso. “Ahora tenemos que el Gobierno, para poder violar la Constitución y apartarse de las limitaciones de la Corte, está buscando un referendo para darles impunidad a los terroristas”, dijo en una reunión de las directivas del Centro Democrático.

A su vez, la directora y candidata presidencial del Polo, Clara López, respaldó al jefe de Estado y afirmó que “el concierto de naciones debe darle a Colombia una carta de confianza para que pueda llegar a los acuerdos necesarios para que se dé el fin del conflicto, porque la justicia no puede ser impedimento de la paz”.

Por su parte, Fabrizio Hochschild, coordinador residente y humanitario de Naciones Unidas en Colombia, resaltó el discurso de Santos y dijo que nunca había oído que un presidente empezara su intervención hablando de una víctima del conflicto armado. Se refiere a la historia de María Zabala, una líder de las víctimas de esta guerra que en 50 años ha cobrado la vida de más de 220.000 personas, cuya familia fue asesinada. Hochschild también subrayó que Santos esté defendiendo un sistema de justicia transicional que vaya más allá de la justicia penal.

Esa es la posición que compartió el presidente del Congreso, Juan Fernando Cristo, quien ha dicho que en el país han tratado de desviar el debate. “A aquellos que hablan de impunidad hay que recordarles que los beneficios jurídicos sólo se pueden dar cumpliendo con la verdad y la reparación de las víctimas”. La intervención del presidente Juan Manuel Santos no tuvo sorpresas ni sobresaltos. Reiteró todo lo que ya ha dicho. Todo, incluso que estamos ante la mejor oportunidad —y tal vez la última— de poner fin al conflicto y que “no podría morir tranquilo” si no hace lo que esté a su alcance para aprovecharla. Ojalá la guerrilla así lo entienda.

 

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2013-09-24T21:33:12-05:00

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Redacción Política

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