Retos de la reelección

El anuncio del presidente Juan Manuel Santos de que buscará la reelección supone una serie de retos para el mandatario.

Sin duda, el proceso de paz con las Farc es su principal carta, pero al mismo tiempo puede ser su más grande obstáculo. La guerrilla ha criticado al Gobierno y lo acusa de intentar amarrar la paz a la reelección. Por eso, en momentos en que el proceso parece haber llegado a un punto de no retorno, la guerrilla puede jugar con los tiempos y entorpecer la campaña del presidente candidato.

Y la paz no es el único reto. El programa de 100.000 viviendas, que aún está lejos de cumplir su meta, tendrá una carrera contra el tiempo y, de no consolidarse, se convertiría en un incumplimiento difícil de ocultar. Un contexto parecido vive el sector agrario, ya que el presidente Santos ha manifestado la idea de una transformación profunda. La Ley de Restitución de Tierras abonó el camino, pero el Estatuto de Desarrollo Rural no ha podido salir del mundo de las ideas. Y tal es el apremio que horas antes de anunciar su intención de reelegirse radicó un proyecto de ley de acceso a la propiedad de la tierra y modificación del régimen de baldíos. Y además está en deuda con el llamado Pacto Nacional Agrario, producto de duras protestas campesinas a lo largo de la era Santos.

Pero la principal tormenta que enfrentará el presidente es el debate electoral y las elecciones legislativas de marzo de 2014. Santos tendrá que luchar por mantener la Mesa de Unidad Nacional, que tiembla por momentos ante la sombra de Germán Vargas Lleras como la principal figura de su campaña. Las próximas elecciones para el Congreso sin duda serán definitivas. Y más con un Centro Democrático encabezado por el mismo expresidente Uribe, que garantiza millones de votos.

En pocas palabras, el presidente Santos no tendrá fácil su aspiración reeleccionista. Las encuestas muestran un adverso panorama para el mandatario y le quedan menos de seis meses para sellar sus promesas de gobierno. De alguna manera, estamos ante el ocaso de un período presidencial y un mandatario que desde el miércoles dedica su tiempo a revertir el escepticismo y consolidar unas banderas de gobierno que quieren ondear en la Casa de Nariño hasta el año 2018.