Rodrigo Jiménez Patiño, el candidato de los escoltas y vigilantes

Escolta de la Unidad de Protección del Ministerio del Interior y fundador del Sindicato Nacional de Profesionales de la Seguridad (Sinproseg), Rodrigo Jiménez Patiño es candidato al Senado del Polo Democrático, con el número 15.

Rodrigo Jiménez, # 15 del Polo al Senado. / Archivo particular

¿Por qué y para qué quiere llegar al Congreso?

La seguridad privada está muy abandonada. Somos más de 250.000 personas, hombres y mujeres que nos dedicamos a ello —vigilantes, escoltas— y los salarios siguen siendo malos y los turnos inhumanos. Quiero sacar adelante un nuevo estatuto de seguridad privada que mejore esas condiciones, además de hacer control político y luchar contra de la corrupción. Quien va a llegar al Senado no es Rodrigo Jiménez sino el gremio de la seguridad.

¿Por qué en el Polo?

Nos identificamos. Como sindicalista he luchado por el beneficio de los escoltas y los vigilantes, y el Polo es el partido que ha intentado buscar en el Congreso beneficios para los más necesitados: bajar del 12 al 4 % los aportes en salud a los pensionados, la ley de las madres comunitarias, tratar de recuperar desde las 6:00 de la tarde el recargo nocturno, por ejemplo.

La seguridad ciudadana es hoy un tema sensible. ¿Hay que armar más a los vigilantes privados?

Ya están armados. El estatuto de seguridad privada establece los permisos para ello; unas empresas más que otras. Hay 756 empresas de seguridad privada en el país y se autoriza un revólver por cada tres vigilantes, en un turno de 24 horas.

¿Estaría de acuerdo con crear frentes de seguridad ciudadana para ayudar a la vigilancia?

Eso lo propuso hace unos años un ministro de Defensa: darles funciones de policía judicial a determinados funcionarios de las empresas privadas. Creo que no se puede armar a todo el mundo y primero tenemos que profesionalizar la actividad para que la ciudadanía tenga la certeza de que quien la va a proteger está realmente capacitado para ello.

¿No cree que a más armas, más riesgos de violencia?

Hay que reestructurar la Unidad Nacional de Protección. Hoy no puede ampliar su planta de personal y sólo obtuvo la autorización para prestarles seguridad a los desmovilizados de las Farc. Si se nombran 1.500 escoltas de planta, se ahorra $40.000. Pero la Unidad tiene que contratar operadores privados y cada escolta le cuesta un promedio de $6 millones.

¿Cómo es eso de que la Superintendencia de Vigilancia debe tenerpotestad sobre las armas de la vigilancia?

La idea es que la Superintendencia cree un fondo y compre, por ejemplo, 50.000 armas, y si una empresa necesita 100, se las entrega, para que esa empresa sólo pague su mantenimiento. Hoy un arma en Indumil sale a un costo de US$300, algo así como un millón de pesos, pero se las venden a los privados en seis u ocho millones por los impuestos, que es lo que al final se cobra en los contratos y encarecen el servicio.

¿Hacer trizas o reformar el Acuerdo de Paz?

Hay cosas que hay que reformar. El desarme de las Farc es sólo el inicio para construir una paz verdadera, que debe ser con justicia social, equidad, buenos servicios médicos y educación.

¿Cárcel a menores de edad delincuentes?

No, lo que debe existir son instituciones de rehabilitación y resocialización donde haya buena educación. Está probado que la cárcel lo que hace es dañar más a las personas y que salgan más malas.

¿Está de acuerdo con la dosis mínima de drogas?

Hay que eliminarla totalmente. El microtráfico está en todos los barrios y se ha apoderado de nuestros jóvenes.

¿Votaría por una reforma para subir la edad de pensión?

No y lo que busco es demostrar que la actividad que hacemos los escoltas y vigilantes es de alto riesgo Por cada 15 años de labor nocturna son cinco años menos de vida. Eso debe incidir para tener un régimen especial de pensiones.