“A Samper se le absolvió sin habérsele investigado”: exfiscal Valdivieso

Ya se cumplen 20 años de la absolución que el Congreso le otorgó al expresidente Ernesto Samper, luego de que la Fiscalía denunciara los nexos de su campaña con el narcotráfico. El exfiscal Alfonso Valdivieso, quien reabrió las investigaciones de los narcocasetes, recuerda este episodio.

/ Archivo - El Espectador

¿Cuál fue el mensaje que se envió a Colombia con las investigaciones del proceso 8000?

La principal consecuencia de ese proceso fue el haber podido demostrar que sí era posible cortar los nexos del narcotráfico con la política. Además, los grandes capos del narcotráfico dejaron de ser considerados primeras personas. Eran intocables, inalcanzables, y dejaron de ser redentores.

El intocable aquí, más bien, fue Samper…

Y muchos otros también. Pero alrededor del Presidente Samper, fue claro que la Comisión de Acusaciones y el Congreso de la República no cumplieron con su responsabilidad. A Samper se le absolvió sin habérsele investigado.

¿Qué significó entonces la investigación de Heyne Mogollón?

Eso fue una cuestión de apariencia, una pantomima, algo absolutamente risible. Eso el país lo vio y lo conoció. Independientemente del resultado, que en últimas era una decisión política, lo importante era hacer una investigación sólida y ahí no se investigó bien.

¿Qué tanto se resquebrajó la institucionalidad colombiana con la absolución que le dio el Congreso a Samper hace ya 20 años?

Se demostraron muchas debilidades. Si el Congreso es el que investiga al Presidente y aquí se tomó una decisión sin investigación, la pregunta es: ¿Cómo verdaderamente se cumple la función judicial que se le atribuye el Congreso?

¿La impunidad allí fue consecuencia de un reparto de favores de la Presidencia o fue el Cartel de Cali el que absolvió a Samper?

Ya lo dijeron recientemente, uno de los herederos de los Rodríguez Orejuela, que esa decisión estuvo mediada por recursos de la mafia. Esa cultura del dinero fácil, del enriquecimiento veloz, permeó a la sociedad.

¿Cree que el hecho de haberse postulado a la Presidencia afectó la credibilidad de la Fiscalía en el proceso 8000?

Yo lo he dicho y lo reitero. Renunciar a la Fiscalía fue una decisión acertada porque la institución quedó en una posición muy incómoda; el Presidente aparecía formalmente como inocente, sin investigación y sin establecer realmente las circunstancias que sucedieron en su campaña y que probablemente contaron con su beneplácito. Sin embargo, lanzarme como una opción para la Presidencia, eso sí fue un error. Lo reconozco. No presenté mi aspiración porque siempre me vieron más que como un candidato, como un ex fiscal. No logré ahí un espacio adecuado y esto pudo, efectivamente, minar la credibilidad de la institución.

¿Se inmiscuyó la política en la Fiscalía?

No, no. Lo que pasa es que el Fiscal, como un funcionario judicial, toma decisiones que afectan a personas en la política. Eso no quiere decir que la institución se haya politizado. La decisión de denunciar al Presidente fue tomada en derecho. Inclusive, en el proceso electoral anterior, yo fui candidato al Congreso y Ernesto Samper apoyó mi aspiración; y él, como candidato, también contó con mi respaldo. Yo ahí no tenía ninguna prevención o enemistad para haberlo investigado de forma indebida. Aparecieron luego, los elementos que me permitieron formular la denuncia en el cumplimiento de mis obligaciones institucionales, independientemente de sus consecuencias políticas.

Una de las fuentes de impunidad en el manejo de la Fiscalía (hasta la fecha) tiene que ver con la violación de la reserva sumarial. Durante el proceso 8000, Fernando Botero y Horacio Serpa conocieron parte de la indagatoria de Santiago Medina en la Fiscalía. ¿Qué tanto influyó esto en la detracción de las investigaciones?

Ese episodio fue muy extraño, hay imágenes que muestran la sorpresa de los ministros cuando se les preguntó al respecto. Se notó que algo raro pasó ahí y eso ha sido siempre uno de los problemas: la filtración. No podemos dejar a un lado lo que esto pudo y puede estar incidiendo en la labor de la Fiscalía, junto con el papel que los medios de comunicación juegan aquí. En esa interacción del periodista con las fuentes, se encuentran muchos funcionarios que filtran información que es reservada. Además, las partes en el proceso tienen intereses que terminan muchas veces por filtrar un expediente.

El vicefiscal Adolfo Salamanca fue acusado por Horacio Serpa (Ministro del Interior) de haber filtrado información a los periodistas…

Yo no sé si el Vicefiscal pudo haber filtrado esa u otra información. Lo que sí puedo decir es que fue un funcionario impecable en mi opinión. El tema no fue de filtraciones, sino de responsabilidades. Ese dinero entró a la campaña de Samper y con el visto bueno de quienes estuvieron allí o fueron candidatos. El punto es corregir y hacer de los procesos, algo idóneo con instancias competentes para cumplir con dichas responsabilidades. Vuelvo y repito: ¿Cómo es posible que la Comisión de Acusaciones no tenga un soporte debidamente profesional?

La Comisión de Acusaciones está ad-portas de ser reemplazada por la Comisión de Aforados. ¿Qué efectos cree usted que tiene este cambio en el juzgamiento de los altos magistrados de las cortes?

Creo que la Comisión de Acusaciones va a seguir con vida. Todos los rumores dicen que no es muy factible que avalen en su integridad el acto legislativo que estableció la Reforma de Equilibrio de Poderes. Y si se declara inconstitucional, al menos en parte, es posible que se mantenga vigente —como muchos le llaman— como la “comisión de absoluciones”.

Con la creación de las Convivir usted manifestó su preocupación por la inmersión de estas en la política. ¿Es acaso, el paramilitarismo y la parapolítica la nueva versión del proceso 8000?

En cuanto a que resultaron comprometidos altos funcionarios del estado, sí, es un episodio similar. Incluso en el tema de la parapolítica, creo que fueron investigados y condenados un mayor número de congresistas de los que hubo por nexos con el narcotráfico. Lo lamentable es que quienes ejercen como voceros, como representantes de la sociedad, no hayan aprendido la lección del proceso 8000 y hayan recaído en los nexos con grupos absolutamente ilegales, como los paramilitares, que tienen una capacidad casual de daño tan comparable con la del narcotráfico.

¿La Fiscalía está cumpliendo su función en el aparato de justicia?

Yo creo que la Fiscalía está en deuda con la sociedad, porque ha debido sintonizarse con su papel en la administración de justicia en el campo penal: esta institución es la llamada a enfrentar la tremenda impunidad. Pero desafortunadamente, nunca ha sido suficientemente eficaz para formar un cuerpo de profesionales e investigadores que se compenetren con las funciones propias del sistema penal que rige en Colombia. Por ejemplo, yo reclamo mucho la forma en que se ha desperdiciado la oportunidad de haber aplicado la reforma que se hizo al sistema penal hace años.

¿El sistema penal acusatorio está operando?

A medias. Al sistema penal acusatorio le falta más agilidad, más eficiencia. Le hacen falta funcionarios mucho más preparados. Ojalá que el fiscal que llegue, siendo consciente de esta realidad, sepa reestructurar su funcionamiento interno.

¿Cuál es su opinión frente a lo que le depara a la Fiscalía con esta nueva terna?

Yo creo que vamos a tener un buen fiscal. Cualquiera que sea el elegido. Lo que sí digo es que tiene que ser un fiscal que: primero, reasuma el papel de jefe de una de la instituciones más importantes del país para repotenciarla y fortalecerla. Segundo, que la ponga a tono con el momento, especialmente en temas tan delicados como fue el desmantelamiento del paramilitarismo y lo que va a ser la terminación del conflicto armado.

¿Qué reto le deviene a la Fiscalía con el proceso de paz?

Imagínese lo que eso significa para una entidad que, desde el punto de vista de cualquier esfuerzo investigativo, tiene que alimentar no solo a la justicia ordinaria, sino también a la justicia especial. Y eso exige una Fiscalía muy profesional. El resultado le permitirá saber al país quiénes serán condenados y a quiénes se les otorgará el perdón y el indulto…Pero aquí lo verdaderamente complejo de enfrentar la guerra, es construir la paz. Creo que la sociedad está más preparada para la paz que la misma institucionalidad…ahí sí veo un poco de caos.