Santos, el tropero

Esta semana el presidente endureció su discurso contra las Farc y ordenó una ofensiva militar contra los bloques Sur y Oriental. ¿Estrategia para mejorar su imagen?

Lo que se dice en los mentideros políticos es que el presidente Juan Manuel Santos quiere pasar a la historia como el presidente de la paz. Que está empeñado en lograr el fin del conflicto y por eso, pese a los costos en imagen, se metió de lleno en un proceso de negociación con las Farc, que hoy se adelanta con pocos resultados hasta el momento en La Habana (Cuba). “Yo hace un tiempo tengo un sueño, tal vez –sin darme cuenta– un sueño que albergo en mi inconsciente desde pequeño. Yo sueño con la paz total para Colombia”, dijo esta semana el jefe de Estado en la presentación del programa ‘Prosperidad para la infancia’, realizada en la Casa de Nariño.

Pero, al mismo tiempo, en diferentes escenarios, Santos no ha desaprovechado la oportunidad para mostrarse como el ministro de Defensa que más golpes le ha propinado a la guerrilla. “Nadie en Colombia le ha dado tan duro a las Farc como este servidor, nadie (…) Es por eso que están en La Habana dialogando, porque si estuvieran fuertes no lo harían”, declaró en septiembre pasado desde Nueva York, cuando participaba en el evento ‘Es el momento de la paz’, organizado por la comunidad colombiana que vive en esta ciudad y que se realizó en el La Guardia Community College, en Queens.

Ese discurso de ‘tropero’, como se dice en términos militares a quienes tienen experiencia o van de frente en el campo de batalla, fue ratificado ayer, durante un encuentro con los altos mandos militares en la base militar de Larandia (Caquetá), en el que el jefe de Estado lanzó el llamado ‘Plan Espada de Honor 2’ y ordenó una ofensiva contra los bloques Sur y Oriental de las Farc. Una estrategia que incluye la creación de dos batallones de fuerzas especiales, dos fuerzas de tarea, entrenamiento especial para oficiales, reforzamiento con 15.000 nuevos policías y creación de centros de protección de la infraestructura.

La idea, dijo Santos es salirles al paso a los planes terroristas de las Farc, que supuestamente estarían preparando ataques contra lugares “emblemáticos”, con el fin de hacerse notar. Previamente y hablando con nombres propios, había estado en la activación del Comando Conjunto Sur Oriente Número 3, cuya misión, enfatizó el presidente, será continuar la ofensiva en contra de los Bloques Sur y Oriental, donde está concentrada actualmente la mayor fuerza de esa guerrilla.
“Ya no habrá espacios donde ellos aprovechan la falta de coordinación o la falta de linderos claros para hacer sus operaciones. Precisamente, con la creación de este Comando Conjunto desaparecen estos linderos, esas divisiones. Hay una serie de objetivos de alto valor: ‘Carlos Antonio Lozada’, ‘Romaña’, ‘Fabián Ramírez’, ‘El Paisa’, ‘Joaquín Gómez’”, declaró en un su discurso ante las tropas.

En el mismo, el primer mandatario volvió a decir que en lo transcurrido de su Gobierno “hemos dado, óigase bien, los golpes más contundentes que se le han dado a las Farc y al ELN en toda su historia”. Y lanzó pullas a quienes afirman que durante su mandato se ha retrocedido en seguridad: “Se les olvida a algunos críticos que fue en este Gobierno donde se dio de baja al número uno, al número dos, y a otros 45 cabecillas, cabecillas de frente, eso nunca se había visto en nuestra lucha contra las Farc”.

Por cierto, Santos aprovechó para enviar un mensaje de rechazo a la propuesta de un cese bilateral al fuego, en la que insiste tanto la guerrilla. “Un cese al fuego lo que hace es motivar a que se prolonguen las conversaciones indefinidamente, porque las Farc estarían en el mejor de los mundos, conversando pero armados, y eso es inaceptable”, declaró.

Además, rechazó los rumores sobre una supuesta desmoralización de las tropas, negó que el futuro de la Fuerza Pública haga parte de las negociaciones de paz en La Habana y reiteró que el Gobierno les dará protección jurídica frente a los acuerdos que se alcancen en Cuba: “Lo digo y lo repito aquí: es un compromiso personal mío, no tienen por qué escuchar versiones mezquinas y malévolas en ese frente. Todos ustedes tienen que estar tranquilos porque van a estar totalmente protegidos”.

“Si hay alguien comprometido por el bienestar de nuestras fuerzas es este servidor, es este presidente. Creo que nunca antes las Fuerzas Militares habían recibido tantos recursos para su bienestar. Nunca antes se habían hecho tantos esfuerzos en muchos frentes para mejorar el bienestar de nuestras fuerzas y de sus familias, porque yo pertenecí a estas fuerzas, y ahí aprendí a valorarlas, a admirarlas, a quererlas como ningún otro presidente. Por eso no le paren bolas a esos panfletos. Una desinformación que lo único que causa es desazón”, enfatizó.

Es la cara ‘tropera’ del presidente Juan Manuel Santos. Su estrategia apunta a enviarle un mensaje al país de que no se ha cedido en el tema de la seguridad –caballo de batalla en la oposición que le hace el expresidente Álvaro Uribe y su Centro Democrático--, y al mismo tiempo asegurar el respaldo de las Fuerzas Militares al proceso de paz, a raíz de uno que otro rumor que sigue corriendo en los cuarteles sobre cierto malestar y recelo frente a unas negociaciones distantes, cuyos silencios permiten que las especulaciones hagan mella.

De cualquier manera, a la par con su discurso de paz, el país está viendo por estos días la imagen de un presidente ‘tropero’, como en las épocas en que fue ministro de Defensa de Uribe. Y como en política estamos y hasta en la Casa de Nariño reconocen que todo acto presidencial obligatoriamente será relacionado con la posibilidad de reelección, cabe preguntarse entonces si esa postura del jefe de Estado obedece o no a una estrategia calculada, buscando recuperar terreno en cuanto a su alicaída imagen. Un interrogante difícil de responder, pero lo cierto es que Santos sabe que a la hora de consolidar la paz, es absolutamente necesario tener de su lado a la Fuerza Pública, que en últimas jugarán un papel fundamental en el posconflicto.