Santos, a la espera de un diagnóstico sobre su salud

El jefe de Estado viajó a EE.UU. para realizarse nuevos chequeos con el fin de descartar posibles problemas en la próstata, de la que se le había removido un tumor en 2012.

El presidente Juan Manuel Santos lee una declaración al salir de la Fundación Santa Fe de Bogotá, acompañado por directivos de la institución. / SIG  Presidencia
El presidente Juan Manuel Santos lee una declaración al salir de la Fundación Santa Fe de Bogotá, acompañado por directivos de la institución. / SIG Presidencia

“Esta noticia nos toma por sorpresa a mi familia y a mí. Mantengo confianza en que los resultados de estos nuevos exámenes serán positivos”. Con estas palabras, el presidente Juan Manuel Santos respondió a los rumores que ayer en la mañana se difundieron en los medios de comunicación y que incluso señalaban que el mandatario se encontraba enfermo y hospitalizado en la Fundación Santa Fe de Bogotá.

En palabras castizas, el presidente Santos tiene una concentración elevada de una proteína producida por las células de la glándula prostática (que se mide a través de un examen de sangre) y cuyo aumento es frecuente en hombres con cáncer de próstata. Un diagnóstico que preocupa, pues si bien es cierto que el incremento puede deberse a otros estados benignos, el mandatario colombiano ya enfrentó una intervención quirúrgica –en octubre de 2012– cuando le fue retirado un tumor maligno de próstata, con bajo nivel de agresividad. 

En esa oportunidad la enfermedad le fue detectada mediante exámenes de sangre que mostraron una elevación del antígeno prostático y el mandatario también se practicó chequeos médicos complementarios en Estados Unidos, en el Memorial Sloane Ketering Cancer Hospital de Nueva York, en donde una resonancia nuclear confirmó el diagnóstico y se decidió practicar la prostatectomía radical.

Esta vez, según detalló el director médico de la Fundación Santa Fe, Adolfo Llinás Volpe, los exámenes de seguimiento médico rutinario al presidente confirmaron el aumento en los niveles de la proteína, por lo que la recomendación fue realizar a la mayor brevedad posible un estudio con tecnología que aún no está disponible en Colombia. “Cuando se conozcan los resultados de todos los estudios y se defina el curso del tratamiento, el presidente nos ha pedido que lo hagamos conocer a la opinión pública”, declaró Llinás.

Por su parte, el mandatario aseguró que espera que el viernes ya esté de regreso en el país y que aprovechará su viaje a Estados Unidos para asistir a unos eventos que en principio no estaban agendados. “Voy a aprovechar mi estadía en Washington para reunirme con senadores y representantes republicanos y demócratas, siguiendo nuestra tradicional política bipartidista, con el fin de informarles sobre el nuevo acuerdo de paz y discutir con ellos los pasos a seguir con Paz Colombia y el posconflicto”, sostuvo al señalar que intentará asistir a un evento al que había sido invitado por Diálogo Interamericano y a una cena que se realizará en la Embajada de Colombia en Washington en honor al vicepresidente Joe Biden.

La noticia sobre la salud del jefe de Estado se conoce en momentos en que los compromisos nacionales e internacionales abundan. Aparte de la reciente consecución de un nuevo Acuerdo Final con las Farc y los trabajos que se adelantan para destrabar la mesa de diálogos con el Eln, en los próximos 30 días el mandatario tendrá que viajar a Noruega a la ceremonia en la que le será entregado el Premio Nobel de Paz y posteriormente a Roma para asistir a una audiencia privada con el papa Francisco.

Sin embargo, Santos se mantiene positivo frente al diagnóstico, pues aunque el incremento en el antígeno luego de retirar la próstata puede ser señal de que persisten células malignas en el cuerpo, los especialistas coinciden en que son varios los tratamientos que se pueden realizar para su control. En el caso del presidente, los análisis que se practicará este jueves ayudarán a determinar si existe evidencia de metástasis, para establecer cuál será la terapia a seguir, según explicó a El Espectador el oncólogo Carlos Castro.

“El examen de alta tecnología ayudará a saber en dónde están las células malignas. Dependiendo de la zona en la que estén ubicadas, se realizará el tratamiento: si es en el mismo lugar en donde estaba el tumor, de pronto lo irradian, o comienza el manejo hormonal. Existen varias posibilidades terapéuticas”, aseguró el experto al señalar que no es una situación de gravedad, pues no es inusual. De hecho, explicó, el 20 % de los pacientes recaen en los siguientes cinco años. Sea cual sea el resultado, y tal y como lo aseguró públicamente el mandatario, el diagnóstico será informado al país.

Aunque se trata de una enfermedad que puede ser tempranamente detectada y por tanto controlada con el tratamiento adecuado, se constituye en la segunda causa de mortalidad por cáncer en hombres, después del cáncer de estómago, representando el 15 % de las muertes en edades entre los 60 y 75 años, con cerca de 2.400 casos anuales.