A Santos sólo le faltó salir en hombros

Así se vivió el triunfo de la reelección del presidente Juan Manuel Santos.

EFE

Con cada boletín, el corazón de los asistentes se aceleraba. Quienes llegaron desde muy temprano al Claustro de la Esperanza, sede de campaña del presidente candidato (a esta hora electo) Juan Manuel Santos, se acomodaron frente a una pantalla gigante donde podían observar el rápido conteo de la Registraduría. Algunos se comían las uñas, otros saltaban, otros simplemente no se podían quedar sentados. Desde las cuatro de la tarde empezaron a llegar un puñado de seguidores de ‘Juanpa’, como se quedó inmortalizado gracias al video que se hizo viral en las redes sociales hace varios días donde Ana Mercedes Plata, una abuelita en Villavicencio le manifestaba su apoyo incondicional.

Una a una, diversas personalidades de la Unidad Nacional y de los partidos de la coalición llegaron para respaldar al mandatario, entre ellos Luis Eduardo Garzón, Guillermo Jaramillo, Rafael Pardo, Gina Parody, Simón Gaviria, Juan Fernando Cristo, entre muchos otros líderes Liberales y Conservadores.

El candidato presidente aún no llegaba. Cuando el conteo se acercaba al final, el público vibraba como si estuvieran viendo a la selección Colombia jugar.

Luego de la mitad del conteo de votos, el presidente candidato Juan Manuel Santos hizo su llegada entre fuertes medidas de seguridad, la calles a las afueras de la sede estaba a reventar, los carros pitaban, personas con cornetas trataban de hacer todo el ruido que fuera posible para ser oídos, todo fue una apuesta de carnaval.

Juan Manuel Santos y su familia ingresaron al Claustro de la Esperanza, pero él se separó y entró a preparar su discursó en una pequeña oficina que funcionaba como centro de estrategias de la campaña. Fue así como se conocieron los resultados, ‘Juan Manuel Santos’ presidente, en la sede todo fue euforia, las personas se abrazaban, algunos hasta lloraron.

Su día inició muy temprano, muy cumplidamente llegó a la mesa número 66 en el capitolio nacional a cumplir su compromiso con la democracia, abriendo los comicios electorales. Puesto de votación al cual también llegarían otras personalidades como su rival Álvaro Uribe Vélez quien lanzó duros señalamientos en contra de los comicios, que no lograron empañar las elecciones.

A dicho puesto también llegó el expresidente César Gaviria, líder de debate de la campaña de Juan Manuel Santos, así como el vicepresidente Angelino Garzón y el procurador Alejandro Ordoñez, entre otros líderes políticos y connotadas personalidades. Luego de votar, Santos asistió a la iglesia de la Milagrosa en el centro de la ciudad y acudió a visitar la tumba de sus padres, también acompañó a su fórmula vicepresidencial a votar, y al medio día se reunió con varios de sus ministros para almorzar. Esa fue su agenda el día de las elecciones.

En un parqueadero contiguo a la sede de campaña, se adaptó una carpa que al fin de cuentas, resultó pequeña, allí lo esperaba el público asistente y los demás partidarios que le ayudaron a conseguir la apuesta porque se batió con Zuluaga en las urnas y en discurso ante los millones de colombianos durante los últimos días.

La carpa se llenó por completo, ni el ‘stand’ de los periodistas y fotógrafos se salvó de los apretujones.

Guitarras, gorros, gafas, ruanas y cornetas hacían parte de la indumentaria y la vestimenta de los asistentes que esperaban pacientes pero ansiosos al candidato electo.

Los presentadores del evento anunciaron la llegada del presidente a la carpa, todos se volcaron hacia la salida suroriental de la misma. La familia presidencial y de la fórmula vicepresidencial fueron recibidos como héroes. Al subir al escenario y entonar el himno nacional un gesto conmovió aún más a los asistentes, el mandatario y su fórmula vicepresidencial al igual que su comitiva tenían pintados en las palmas de sus manos la palabra ‘Paz’.

¡Muchas gracias Colombia, muchas gracias Colombianos!, fueron las palabras con que el presidente abrió su discurso. “Hoy ha triunfado la unidad, millones de compatriotas apoyaron un sueño que compartíamos, votaron por la ilusión de cambiar el miedo por la esperanza”.

El público se emocionaba cada vez más, se sacudían como mareas humanas, no faltó quien quisiera llegar a la tarima abriéndose paso a codazos.

Frente a la composición hay que señalar que era un público variado y multifacético, de diversos acentos, vestimentas de todas las clases sociales, desde el más humilde con su ropita ajada, hasta la señora de sociedad, al parecer la campaña logró, por un momento disipar los rencores y diferencias de clase entorno a un solo propósito: la paz.

En su discurso, Santos dejó muy en claro su apuesta por la paz, y señaló con entereza que está dispuesto a corregir los errores del pasado, a conseguir una paz con justicia social, restituir a las víctimas y hacer todo lo posible por conseguir un acuerdo de paz con los grupos armados al margen de la ley que completan cincuenta años de funcionamiento.

En su intervención no hubo lugar para el odio; “Al exministro Óscar Iván Zuluaga –junto con su esposa Marta Ligia y su familia- lo saludo y lo felicito por su votación. Y a los Colombianos que no votaron por mí les digo: gobernaré con el mayor respeto por mis adversarios políticos, de eso se trata la paz, de entender que estamos en diferentes orillas en la contienda política pero respetamos nuestras diferencias”.

Por supuesto uno de los llamados más importantes de la jornada fue su llamado a los colombianos para erradicar el odio que ha venido desgarrando desde hace más de un siglo la política colombiana. “Desterremos para siempre el odio y la violencia de nuestra democracia”, sin duda una petición inteligente y sabia.

Al finalizar el discurso, la ovación fue general, sólo le faltó salir en hombros, todo se expresa en las palabras de una señora que se encontraba en el recinto que se tendió a llorar cuando se terminó el discurso diciendo: ¡por fin la paz!

 

 

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