Se calienta la campaña presidencial: todos contra Iván Duque

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Los cinco candidatos presidenciales con mayor intención de voto en las encuestas se encontraron en Barranquilla. La lucha contra la corrupción, el Acuerdo de Paz y la agenda ambiental dominaron la discusión de los aspirantes a la Casa de Nariño.

Del aséptico primer debate, en el que no hubo un solo enfrentamiento entre los contendores por la Presidencia de la República, se pasó a prácticamente una pelea de barras bravas. Con un público apasionado, que por momentos simulaba el ambiente de un estadio de fútbol —en el que hasta pelea hubo—, los cinco candidatos a la Casa de Nariño con mayor posibilidad de pasar a segunda vuelta se vieron las caras, debatieron ampliamente y demostraron que la lucha por el poder ahora sí empezó en forma.

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Una de las conclusiones evidentes del debate de dos horas de ayer, en Barranquilla, fue que al candidato del Centro Democrático, Iván Duque, todos le buscan el quiebre. Y es que es el único de los cinco que participaron en el debate que nunca ha gobernado. Vargas Lleras sacó las credenciales de su gestión como vicepresidente, ministro y senador; Fajardo las de su trabajo en la Gobernación de Antioquia y la Alcaldía de Medellín; Gustavo Petro como exalcalde de Bogotá y uno de los senadores más destacados de la oposición al gobierno Uribe, y Humberto de la Calle como el que logró acabar con más de 50 años de guerra con las Farc, exvicepresidente, exministro y exconstituyente.

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Aun así, Duque demostró que en los debates se siente cómodo, que no se amilana ante estos pesos pesados de la política y que será un hueso duro de roer. En parte se vio un Duque que trató de matizar algunas de las propuestas por las que ha sido criticado: se echó para atrás en su intención de eliminar las cortes, comparó los mejores sistemas parlamentarios para argumentar su idea de reducir el Congreso y señaló tajantemente que no eliminará la tutela ni hará trizas los acuerdos. Fue insistente en que impulsará un pacto nacional para unir a la sociedad colombiana, que hoy vive una fuerte polarización, pero al tiempo insistió en la idea de que el Acuerdo con las Farc es un monumento a la impunidad y que de llegar a ser presidente lo modificará.

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Por su parte, se esperaba que Gustavo Petro se enfrentara con Vargas Lleras, con quien ha sostenido una tensa relación desde sus tiempos de alcalde. Sin embargo, fue con el candidato del uribismo con quien se enganchó en distintos momentos del debate, y demostró su enorme capacidad de oratoria, su sintonía con el público y la tranquilidad con que asume los momentos de tensión. El centro de la propuesta de Petro, no cabe duda, es la lucha contra el cambio climático. La mayoría de sus propuestas están orientadas a innovar en materia ambiental, la sustitución por energías limpias y la negativa rotunda al fracking. La generación de ingresos también es parte de su programa de gobierno, a partir del fortalecimiento de la educación en sectores populares para así construir riqueza.

Petro y Fajardo se están disputando el voto joven con sus propuestas educativa y ambiental, pero el centro de la propuesta del candidato de la Coalición Colombia es alejarse de los extremos (izquierda y derecha), para pasar la página de la guerra y promover un gobierno de unidad, de reconciliación. Es claro que el Acuerdo de Paz no es el principal tema de su agenda de trabajo, a pesar de que prometió cumplir con lo pactado en Cuba. Fajardo sabe que su bandera más efectiva es la de la lucha contra la corrupción y argumenta que nunca ha hecho parte de estructuras tradicionales. Echó mano de sus compañeros de coalición, Claudia López y Jorge Robledo, reconocidos por sus denuncias en esta materia. Y, por supuesto, hizo de sus gestiones en Antioquia su principal activo.

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El exvicepresidente Germán Vargas Lleras ha puesto en práctica la frase de que la campaña empezó el lunes. Llegó al debate con la tranquilidad de que el Partido de la U hubiera tomado la decisión de cederle sus casi 2 millones de votos para apoyarlo el 27 de mayo y al mismo tiempo ha empezado a destapar sus cartas programáticas: la implementación del Acuerdo de Paz firmado con las Farc, la defensa de su gestión durante el gobierno Santos y su experiencia como administrador. Contrario a lo esperado, su forcejeo no fue con Gustavo Petro sino que también se abalanzó contra Duque, a quien le recordó su larga trayectoria de trabajo junto al saliente presidente Juan Manuel Santos. Con esto, es claro que para Vargas la segunda vuelta será contra el candidato del Centro Democrático y necesitará del apoyo de las fuerzas políticas que defienden el Acuerdo de La Habana.

Finalmente, la sorpresa del debate vino por cuenta de Humberto de la Calle, quien abandonó su serenidad característica y demostró que dará la batalla a pesar de su mala posición en las encuestas de intención de voto. Se fue lanza en ristre contra Duque, haciéndole ver con su tono que era el más joven en estas lides. Lo desafió a tomar posiciones claras sobre los derechos de la comunidad LGBTI, la tutela y la Jurisdicción Especial para la Paz. El centro de la propuesta del candidato liberal es la implementación cabal del Acuerdo de Paz firmado con las Farc, por lo que reivindicó su rol como negociador en los diálogos en La Habana y, por ende, como el único capaz de hacer cumplir a la exguerrilla su palabra. Sus lanzadas le costaron la reacción de sus contendores y por momentos se le vio bastante ofuscado, pero recuperó su compostura cuando se le dio la oportunidad de expresar sus opiniones, pues, sin duda, su fuerte está en el escenario. Es así como el segundo debate presidencial dejó ver el talante de lo que vendrá: una dura pugna por el poder entre los más destacados políticos de la generación de la segunda mitad del siglo XX.

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