Se desconoce el paradero de 40 armas del Senado

Con la instalación del nuevo Congreso, el 20 de julio, llegaron los dolores de cabeza.

Con la instalación del nuevo Congreso, el 20 de julio, llegaron los dolores de cabeza: las peleas entre los parlamentarios por las mejores oficinas, por los puestos en las comisiones, por las presidencias de las corporaciones, por las camionetas blindadas y hasta por los celulares.

En ese proceso se han conocido informes de los parlamentarios que se niegan a devolver carros, celulares, oficinas y, ahora, armas de fuego. Con el agravante de que varias de las pistolas asignadas a los congresistas no aparecen, ya sea porque se perdieron, se las robaron o no las encuentran.

De acuerdo con la información entregada por la Secretaría General del Congreso, hay 238 armas para uso de los parlamentarios, en su mayoría pistolas Smith & Wesson. Pero lo realmente alarmante es que, según el documento, hay 13 que han sido reportadas como perdidas, además de 25 revólveres y dos escopetas Winchester de las que no se sabe dónde están, y una pistola que está pendiente de ser devuelta.

Esta denuncia fue presentada por el senador liberal Juan Manuel Galán, quien pidió que se redoblen los controles y se le ponga orden a la situación. “Estamos hablando de un arma de fuego que puede caer en manos de un particular. Debe haber un control, empezando porque a un congresista no tienen por qué asignarle armas. El monopolio de las armas está en manos de la Fuerza Pública”, explicó el senador.

El manejo de estas armas no se ha dado de forma adecuada. Según un informe reservado al que tuvo acceso El Espectador, hay casos muy particulares. Por ejemplo, sin especificar a qué parlamentario le fue asignada el arma, un escolta explicó que “ingresó al baño a hacer sus necesidades fisiológicas, puso la pistola en el suelo, y cuando salió ya no estaba”.

Uno de los escoltas del senador Juan Manuel Corzo argumentó que su arma le fue robada en un bus y no notó cuando se la quitaron. Otro caso particular es el del exsenador Germán Carlosama, hoy representante a la Cámara, quien señaló que su arma fue robada por la empleada de servicio. Entre las excusas también está la de un escolta que dejó su arma en una mesa, fueron a conectar la señal de Telmex y al regresar ya no estaba.

Es por eso que el senador Galán insiste en que a los congresistas no se les deben asignar armas de fuego, ya que para eso está la Unidad Nacional de Protección y la Policía, quienes en “un comité especializado hacen la evaluación de riesgo para determinar qué esquema de seguridad necesita cada congresista”.

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