¿Se pueden cumplir las promesas en educación?

Las metas anunciadas por el presidente Santos para el sector fueron aplaudidas desde varias orillas, pero hay dudas sobre su financiación.

El énfasis, para mejorar los resultados en el futuro, es apostar por la educación básica. / Archivo

Con la radicación del proyecto de presupuesto para 2015 en el que la Educación pasaría de contar con $26,9 a $28,4 billones al año, o de la política pública trazada por el Consejo Nacional de Educación Superior (CESU) 'Acuerdo por lo Superior -2034: para la excelencia de la educación superior, en el escenario de la Paz´, pero sobre todo, a partir del discurso del presidente Juan Manuel Santos durante la posesión del pasado jueves, en el que el mandatario prometió que Colombia será, en una década, “la más educada de América Latina” ha quedado claro que el desempeño del sector educativo durante el cuatrienio que comienza será uno de los principales indicadores para evaluar a la Unidad Nacional en 2018.

Pese a que ya se ha progresado en términos de gratuidad y vinculación a la educación básica, las necesidades del país por avanzar en el campo son evidentes. Muestra de ello son los malos resultados en las pruebas Pisa, que ponen en riesgo la entrada al club de buenas prácticas en políticas públicas al que quiere pertenecer el mismo Santos (la OCDE, Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), y las constantes críticas a la gestión de la ministra María Fernando Campo de parte de estudiantes, maestros y trabajadores de las instituciones universitarias .

El ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas, quien diseñó el presupuesto para 2015 que, por primera vez, le entrega más recursos a la Educación que a la cartera de Defensa, dijo a los medios de comunicación que ese incremento busca cobertura total para la primera infancia con el programa ‘De cero a siempre, la construcción y adecuación de colegios y megacolegios, así como la generación de más cupos en las instituciones de educación pública superior.

Los distintos gremios y sectores políticos aplauden que el segundo tiempo de Santos tenga ese énfasis . Por ejemplo, la Asociación Nacional de Empresarios - antes de Industriales- (Andi) expresó su respaldo a la apuesta del presidente Santos y destacó la inversión en la educación como un motor de desarrollo. La misma posición de organizaciones no gubernamentales, miembros de partidos como la Alianza Verde y el Partido Liberal, o las instituciones universitarias.

Sin embargo, hay sectores que advierten que, por más que el presupuesto sea alto, será insuficiente para cumplir las metas trazadas por Santos. Por ejemplo, el Colegio de Estudios Superiores de Administración (CESA), a través de su director José Manuel Restrepo, advirtió que se necesita que el presupuesto llegue a $40 billones para poder cumplir. Además, para otros sectores como la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (MANE) y los representantes estudiantiles de la Universidad Nacional, es necesario que el presupuesto sea mayor para sanear el déficit en infraestructura y finanzas de las universidades públicas cercano a los $12 billones, para luego pensar en más cupos.