Se rompe el uribismo, nuevo round José Obdulio Gaviria - Óscar Iván Zuluaga

El senador del Centro Democrático cree que quien aspira a ser candidato presidencial no puede ser su director, pues interpone sus ambiciones personales a los de la colectividad

En momentos en que el Centro Democrático afronta definiciones sobre la postura a asumir frente al plebiscito por la paz, si invita a votar por el “no” o llama al abstencionismo, afloran nuevamente las diferencias al interior del partido uribista.

Tal y como sucedió en el pasado con la escogencia de su candidato a la Presidencia en 2014, el hoy senador José Obdulio Gaviria arremetió contra Óscar Iván Zuluaga, actual director de la colectividad, cargo que según dijo, nunca debió ocupar.

“En eso me derrotaron, pero creo que siempre tuve razón. Las ambiciones personales puestas por encima de los intereses estratégicos del partido generan desastres. Se forma un círculo vicioso: todo lo que se hace o no se hace tiene por objeto fortalecer la posición interna de un jefe del partido, que es, además, el principal aspirante a la Presidencia. Así, el director se vuelve el principal enemigo del crecimiento del partido y, al no crecer el partido, perdemos la opción de ganar la Presidencia”, manifestó Gaviria en entrevista para el periódico digital Los Irreverentes.

En concepto del senador, el Centro Democrático debe tener una dirección pequeña, de máximo tres dirigentes “completamente entregados a la causa del país, a los temas nacionales (uno de ellos, estructurar para bien de la sociedad el principal partido de oposición). Necesitamos que rindan cuentas ante Uribe, que acepten su dirección y jefatura nacional, que no tengan agenda propia para ser elegidos”.

Gaviria agregó que “lo que no se puede aceptar es que los directores quieran un puesto en la dirección para hacerse más fácil a lo que ahora llaman el aval para su aspiración propia”.

Y es que las diferencias entre Gaviria y Zuluaga son de vieja data. Como se sabe, en la convención nacional del Partido que escogió el aspirante a la primera magistratura del estado en 2014, el primero estuvo del lado de Francisco Santos. Al final, ganó Zuluaga y el evento terminó con acusaciones de los derrotados sobre fraude e irregularidades en la votación interna.

A su vez, cuando se estaban diseñando las  listas para el Congreso, Zuluaga publicó una carta pidiéndole a José Obdulio hacerse a un lado, pues su presencia no le servía al partido ni al país.

Un choque que, por lo visto, se reedita ahora que comienza a acercarse la hora de las definiciones frente a las elecciones de 2018, donde el uribismo buscará recuperar el poder y ya se sabe que Óscar Iván Zuluaga quiere repetir candidatura.

“Hay que hablar crudamente de eso. Más vale ponernos colorados un minuto que quedar pálidos para toda la vida (...) Oscar Iván impuso su nombre como candidato uribista en 2014. Se llenó de dudas, comenzó a preguntar qué hacer con Uribe apenas fuera elegido, aisló a Uribe de la conducción estratégica de la campaña, hasta se fue en contra de sus indicaciones en el manejo del tema crucial, el proceso de paz”, expresó Gaviria.

Y agregó: “Unos asesores externos enrumbaron el discurso hacia uno ‘menos uribista’ y quisieron acentuar la existencia de un liderazgo innato y autónomo del candidato Zuluaga versus el de Uribe. Les parecía que ser uribista era ser un ‘títere’. Error garrafal. Eso, además de otros errores de principiante, como dejarse meter en sus oficinas al llamado hacker, frustraron nuestro triunfo”.

Según el senador, si bien en la campaña de 2014 el Centro Democrático cabalgaba sobre la figura de Álvaro Uribe, hoy las cosas son distintas. “Uribe sigue vigente como el gran líder de la mayoría del pueblo colombiano, pero el debate no es la Seguridad Democrática sino la defensa de la democracia misma. Semejante combate lo tendrá que dar él y saber nominar a la persona que acepte hacerle la segunda, puesto que Uribe no puede ser elegido, y él, primero y más que nadie, acepta reverentemente esa decisión constitucional”.

Y concluyó: “Me da mucha pena con los precandidatos, pero la primera recomendación que les hago es que se llenen de humildad. Ofrezcan su nombre, eso está muy bien. Pero que no nos desgasten con convenciones, consultas populares o demás mecanismos artificiales. Nosotros no estamos divididos entre los partidarios de uno u otro”.

“¿Entonces para qué consulta o para qué convención? Uribe y el partido deben ungir a alguien sobre quien se haga consenso como candidato y punto. O, incluso, tienen que estar dispuestos a aceptar que Uribe trace una política de alianzas. Nuestro candidato debe darnos seguridad de que se hará moler por Colombia”.