Este miércoles, universitarios llaman a marchar en silencio por la paz

Un grupo de jóvenes de más de diez universidades de Bogotá convocaron a una marcha para hacer un llamado a la reconciliación y expresar el deseo unificado de ponerle fin al conflicto con las Farc.

Paz a la Calle es una de las iniciativas ciudadanas surgidas tras el plebiscito, con el objetivo de respaldar la paz.
Paz a la Calle es una de las iniciativas ciudadanas surgidas tras el plebiscito, con el objetivo de respaldar la paz.

“Amamos hondamente a esta nación y no queremos que nuestra barca victoriosa tenga que navegar sobre ríos de sangre hacia el puerto de su destino inexorable. En esta ocasión no os reclamamos tesis económicas o políticas. Apenas os pedimos que nuestra patria no transite por caminos que nos avergüencen ante propios y extraños. ¡Os pedimos hechos de paz y de civilización!”. Las palabras de Jorge Eliécer Gaitán tronaron, contundentes, en medio del silencio casi sepulcral que inundaba la Plaza de Bolívar. Más de 100.000 personas –provenientes de varios rincones del país– se congregaron aquel 7 de febrero de 1948 para pedirle a la clase política dirigente que detuviera la violencia que se había apoderado del país.

La denominada Marcha del Silencio de Gaitán marcó un punto clave en la historia colombiana y su carga simbólica fue tan grande que fue retomada años más tarde –en agosto de 1989– por un nutrido grupo de estudiantes que convocó a 25.000 personas para manifestarse en contra de una nueva violencia que azotaba el país y que había dejado como saldo más reciente el asesinato del candidato presidencial Luis Carlos Galán.

Un categórico ¡No más! que forjó una pequeña revolución entre los estudiantes y derivó posteriormente en la Séptima Papeleta, que puso sobre la mesa la discusión sobre la necesidad de una reforma a la Carta Política a través de la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente. Hoy, 27 años después de esa última gran movilización, la historia busca repetirse.

En el fondo, el sentir es el mismo y el anhelo no ha cambiado. La más importante conclusión que se puede sacar tras el resultado del plebiscito para refrendar el Acuerdo Final suscrito en La Habana entre el Gobierno y las Farc, es que de la derrota también se gana. Aun cuando el No triunfó en las urnas, es claro que el país reclama la consecución de la paz, una que no tenga tintes políticos, que no dependa de campañas a favor o en contra, una que ponga punto final al conflicto armado que desde hace 52 años padece el país.

Por eso, un grupo de estudiantes de diferentes universidades del país se dieron a la tarea de unir fuerzas y voluntades, sin importar su decisión en las urnas, para hacer un alto en el camino y llamar la atención sobre la necesidad, la urgencia, de una reconciliación nacional en torno a un interés común: la construcción de la paz. “Queremos la unión por la paz, esto no apunta a los que votaron por el Sí o votaron por el No, lo que buscamos es hacerle entender a la opinión pública que todos queremos la paz, la unidad en un país que, como quedó demostrado en las elecciones del domingo, está más dividido que nunca”, explica Pedro Ravelo, estudiante de psicología de la Universidad Nacional y uno de los muchos rostros detrás de la iniciativa.

En sus palabras, el camino debe ser solo el diálogo, que las partes negociadoras –provengan de los sectores políticos que provengan– se sienten de manera seria y con prontitud a renegociar y que no se desaproveche el camino ya andado para la resolución del conflicto. “El país pide la paz y no estamos apoyando ni a Uribe ni a Santos. Esta será la tercera Marcha del Silencio por el cese de la violencia, la tercera es la vencida”, agrega.

Para Ana Milena Pereira, del Colegio de Estudios Superiores de Administración, se trata de acabar con la polarización y el abstencionismo para encontrar cohesión social. “Soy víctima del conflicto armado, mis 21 años de vida han estado marcados por la violencia. Pero decidí unirme con otros jóvenes porque ya no nos importan el Sí o el No, la clave es la paz y la paz somos todos, las regiones, los universitarios, los trabajadores”, sostiene al señalar que la convocatoria ha tenido gran acogida entre la gente, tanto así que también se desarrollará en ciudades como Tunja, Cali, Pereira y Cartagena. Incluso han recibido mensajes de colombianos residentes en el exterior que han manifestado su intención de hacer lo propio en Milán, París y Nueva York.

La idea en Bogotá es partir desde la sede del Planetario, a las 5:00 p.m., y caminar portando velas y antorchas hasta la Plaza de Bolívar. Allí se tiene previsto hacer un minuto de silencio en honor a las víctimas que ha dejado el conflicto armado. “La propuesta de marchar en silencio, como eje central de la movilización, es que no haya espacio para que se generen disturbios y confrontaciones. No queremos que haya alusiones políticas, por eso tomamos como inspiración las marchas simbólicas del 48 y del 89”, explica Paula Salinas, estudiante de derecho de la Universidad de los Andes.

A la cita se han unido otras iniciativas que surgieron tras la derrota del Sí en el plebiscito del domingo, como el caso de Paz a la Calle, una propuesta ciudadana autónoma que ha sumado numerosos adeptos en escasos días y que plantea la premura de actuar pensando en que se mantenga el cese al fuego bilateral y definitivo. “Nos dimos cuenta de que era una oportunidad y que la situación en la que estamos es muy compleja, porque el hecho de que hasta el momento se mantenga el cese al fuego no quiere decir que sea para siempre. Queremos viabilizar las propuestas que la propia gente ha construido, porque existe la necesidad de un diálogo social más allá de las campañas de Uribe y Santos”, refiere José Antequera, quien hace parte del colectivo.

Con muchas caras tras bambalinas y ningún protagonista, Paz a la Calle ha avanzado en propuestas claras e incluso ya realizaron una asamblea en la que se aprobó no solo la participación en la Marcha del Silencio, sino que también se conformaron comisiones de paz territorial, organización, comunicaciones, diálogo con iglesias e iniciativas jurídicas. “El objetivo de la asamblea fue reflexionar sobre la coyuntura del país luego de los resultados del plebiscito del 2 de octubre y dialogar a micrófono abierto sobre cómo podemos trabajar y movernos desde la ciudadanía para proponer acciones que fomenten la unidad, dejen a un lado la polarización y aporten en la construcción de una paz en la que quepamos todos”, declararon.

Es, en medio de todo, un parte de tranquilidad para aquellos que con la derrota del Sí en las urnas creyeron que se esfumaba la posibilidad –tan latente– de dar por terminado el conflicto. Y también un llamado a la unión y la reconciliación para aquellos que votaron por el No, pues más allá de las diferencias, la paz es un objetivo común y el momento histórico que atraviesa el país requiere participación activa de los ciudadanos, la indiferencia no tiene cabida.