La seguridad de Santos, igual a la de Uribe

El proceso de paz con las Farc es fruto de la efectividad y contundencia del accionar militar y no de una legítima voluntad de paz de parte de la guerrilla.

Espada de Honor es la estrategia del Ejército  contra la guerrilla.
Espada de Honor es la estrategia del Ejército contra la guerrilla.

Y no es cierto, como insisten los opositores de las negociaciones en La Habana, que el gobierno del presidente Juan Manuel Santos descuidara la seguridad, pues mantiene las mismas estrategias que su antecesor.

Estas son las principales conclusiones a las que llegó un informe divulgado ayer por Decisive Point, la firma que dirige Román Ortiz, quien ha trabajado como consultor en temas de contraterrorismo y antinarcóticos con diferentes entidades del Gobierno desde 2010.

Ortiz dice que llama la atención que el expresidente Uribe tenga una actitud “tan crítica y dura” frente al proceso de paz porque la forma de contener la violencia y avanzar hacia un acuerdo de paz que se mantiene hoy estuvo presente durante su administración. “Él también negoció con violentos y, en el caso de las Farc, en repetidas veces les ofreció la posibilidad de negociar, al tiempo que desarrolló un esfuerzo de seguridad muy grande”, dice Ortiz, quien sustenta su tesis en las cifras del Ministerio de Defensa. El documento, de 20 páginas, señala que entre 2007 y 2012 las Farc perdieron el 23% de sus comandantes a través de la implementación de dos planes de acción: Espada de Honor y Corazón Verde, por parte de las Fuerzas Militares y la Policía Nacional, respectivamente.

“La búsqueda de una salida de la violencia de unos y otros está directamente causada por la conciencia de que las capacidades acumuladas por la Fuerza Pública hacen cada vez más riesgoso continuar delinquiendo”, dice Ortiz, y concluye que se deben moderar las expectativas frente a eventuales acuerdos de paz, principalmente por la previsible fragmentación que vivirían las Farc y el Eln en un escenario de desmovilización.