Sin dientes proyecto que impedía renuncia de ministro citado a moción de censura

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Si bien la iniciativa pasó a segundo debate con puntos como ampliar la moción a superintendentes y directores de departamentos administrativos, se hundió el punto central: que no se aceptara la dimisión del funcionario hasta que la moción fuera votada. ¿Qué pasó?

Sin pinzas. Acéfalo. Sin sentido. No han sido pocos los calificativos que ha generado lo ocurrido en la Comisión Primera de la Cámara de Representantes con el proyecto que pretende evitar que un ministro citado a moción de censura renuncie a su cargo sin antes haberse efectuado el trámite. Si bien la iniciativa fue aprobada en primer debate, paradójicamente se acordó eliminar su punto central: precisamente el que buscaba que no se aceptara la renuncia del funcionario hasta tanto la moción fuera votada.

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El asunto no es de poca monta. La experiencia indica que cuando un ministro citado a moción de censura en el Congreso se asegura de tener las mayorías para que esta sea votada a su favor, se somete a la votación y utiliza el hecho político para declararse victorioso sobre los hombros de sus escuderos en el Capitolio. Sin embargo, cuando no siente tener el respaldo y considera que podría ser removido de su cargo a través de esa figura, presenta la renuncia y así le evita, de paso, un golpe político al Gobierno.

Ello explica por qué nunca ha prosperado una moción de censura contra algún ministro. Apenas hace un año, en noviembre de 2019, el entonces ministro de Defensa, Guillermo Botero, presentó su renuncia tras un debate de moción de censura en el Senado en el que se reveló la muerte de menores de edad durante un bombardeo en contra de hombres de la disidencia dirigida por Gentil Duarte.

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No obstante, la estrategia de renunciar antes de la votación no es nueva. Lo vivió el gobierno de Andrés Pastrana cuando el entonces ministro del Interior, Néstor Humberto Martínez, dimitió antes del trámite. Lo mismo pasó con Fernando Londoño como ministro del Interior y de Justicia de Álvaro Uribe o Germán Cardona, ministro de Transporte del expresidente Juan Manuel Santos.

Esa fue la principal motivación del proyecto de ley radicado en el Congreso por el senador Richard Aguilar, de Cambio Radical, para que, ante la renuncia de uno de los funcionarios que seas sometidos a moción de censura, el presidente solo pueda aceptarla cuando se haya cumplido la votación.

Aunque la iniciativa (de cinco puntos) fue aprobada con puntos trascendentales como que, además de ministros, puedan ser sometidos a moción de censura superintendentes y directores de departamentos administrativos, su punto central fue hundido.

“Es sorprendente que la ponencia fuera aprobada la semana pasada, pero a la hora de aprobar el articulado se votara de manera distinta. Es doloroso que un mecanismo de control político como este haya sido castrado y vetado por congresistas que reclaman mayor autonomía del Congreso, pero que con la votación demostraron lo contrario”, dijo el representante César Lorduy (Cambio Radical), quien previamente había conseguido los apoyos necesarios para sacar adelante el proyecto.

No obstante, a la hora de la votación se trastocaron los papeles. Una de las razones fue la polémica por la supuesta violación al derecho fundamental a la renuncia, lo que enlodó la iniciativa, pese a que Lorduy insistió en que “el funcionario puede renunciar, lo que no se puede hacer es que el nominador (en el caso de un ministro el presidente de la República) se la acepte”.

“¡Increíble! En la Comisión Primera mayorías del gobierno hundieron propuesta para que ministros sujetos de moción de censura no puedan renunciar antes de la votación para destituirlos. Dijeron que propuesta ‘atentaba contra la honra’ de funcionarios”, lamentó a su turno el representante José Daniel López (Cambio Radical).

Sin embargo, para el senador Aguilar el verdadero origen de que se haya hundido el punto central del proyecto fueron supuestas llamadas del Gobierno para presionar a congresistas para no apoyar la iniciativa. “Veía venir este resultado. Lo denuncié. Se presentaron llamadas y lamento el cambio del voto de algunos compañeros”, reclamó.

Sus autores insistieron en que la iniciativa no buscaba afectar a algún gobierno determinado, bajo el entendido de que hoy pueden estar en el poder y mañana estar en la oposición. Aunque la iniciativa pasa a segundo debate, sus promotores anunciaron que están estudiando diferentes alternativas para que el proyecto no se hunda del todo y se rescate lo aprobado hasta ahora.

“No queremos desperdiciar lo aprobado, que es que la moción aplique a superentiendes y jefes de departamento administrativos. Es un avance en términos de control político. Vamos a ver si presentamos el proyecto en el Senado con las mismas características”, precisó Lorduy.

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