Senadores, obligados a compartir las oficinas

Sin espacio para la FARC en el Congreso

Congresistas del partido reclaman que algunos de los despachos asignados se entregaron con elementos deteriorados y sin estar bien equipados. Además, en algunos casos llegan a estar en condiciones de hacinamiento.

Oficina de las senadoras Sandra Ramírez y Victoria Sandino.
Oficina de las senadoras Sandra Ramírez y Victoria Sandino.Óscar Pérez - El Espectador

Desde que estaban en curso los diálogos entre el Gobierno y la entonces guerrilla de las Farc y se empezaba a pactar que estas tendrían cinco curules en el Senado y cinco en la Cámara, el Congreso de la República supo que se debía de preparar para recibir a los nuevos congresistas. Eso implicaba pensar en el espacio que se le asignaría a cada uno de ellos dentro del Capitolio.

El día llegó y hoy los congresistas de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), como se llama el nuevo partido político, se quejan porque, pasados más de dos meses de actividades legislativas, los espacios asignados no son suficientes. En pocos metros cuadrados trabajan los equipos de los senadores y se dividen el espacio en condiciones de hacinamiento que, denuncia la FARC, imposibilitan trabajar con comodidad. “En cantidad, llegamos a ser 18 personas, porque la suma del grupo de Victoria Sandino es la misma con que yo cuento”, explica la senadora Sandra Ramírez.

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Ramírez explica que tanto ella como Sandino utilizan la oficina 703B en el edificio nuevo del Congreso, a pocos metros del Capitolio. “Con la compañera Victoria estamos ocupando un despacho. En donde debería estar un solo congresista, estamos dos. Tanto ella como yo estamos trabajando en condiciones de hacinamiento”. Junto a su compañera y los integrantes de sus equipos de trabajo, sostiene que las mañanas, cuando recién comienzan las actividades, son el momento del día en que las labores se complican pues no hay escritorios, equipo ni espacio suficientes para acomodarse. “A veces no tenemos ni forma de cruzar. Vas a caminar y no puedes”, comenta.

Adicionalmente reclaman que no cuentan con un espacio privado para atender reuniones, por lo que han pensado que una opción puede ser prestar servicio en los corredores contiguos a sus despachos. “Si no nos resuelven pronto la situación, vamos a poner nuestras oficinas en el pasillo y sacar nuestros escritorios para atender desde allí. Ni siquiera en la montaña habíamos tenido un problema de hacinamiento para trabajar. Allá teníamos más espacio”.

Otra de las quejas tiene que ver con el estado de los muros y la escasez de materiales de trabajo. “Nos faltan equipos. Solo tenemos dos escritorios de mesa y una impresora, no tenemos un televisor. Aparte de eso, las paredes están deterioradas; en el lenguaje nuestro, descascaradas”. También manifestaron problemas con la red de internet, lo que les impedía enviar correos para autorizar los ingresos de sus invitados. No obstante, ese llamado fue atendido y solucionado.

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De acuerdo con la secretaría general del Senado, los congresistas sabían las condiciones en las que trabajarían, debido a que entre sus peticiones solicitaban, principalmente, seguridad. “Hay que partir de que en el proceso que se hizo de la gestión de las oficinas para los senadores de la FARC había que pensar en ubicarlos donde contaran con mayor seguridad, como ellos mismos lo solicitaron acorde a su situación”, explica. Argumenta, además, que se llegó a un acuerdo entre los cinco legisladores, la secretaría y la dirección administrativa de la corporación para adecuar unas oficinas del séptimo piso que estarían a su disposición. Esas son las que ocupan ahora.

También se aclara que desde que había 102 congresistas se presentaban problemas. “Algunos tenían media oficina, porque las instalaciones no daban para más”. Asimismo, con la llegada de Gustavo Petro, de la Colombia Humana, y de los cinco senadores de la FARC se previó un proceso de licitación para la adecuación de las oficinas, porque antes la dirección administrativa, ente que gestiona los dineros, no tenía los recursos para realizar el procedimiento. “Apenas el lunes pasado se resolvió el tema y salió la licitación para acondicionar los espacios”.

Desde la secretaría confirmaron que, efectivamente, han recibido las peticiones de los congresistas de la FARC y que están siendo tramitadas: “Los senadores solicitaron que se aceleraran los procesos, porque ellos quieren también tener su propia oficina. Hoy sabemos que las comparten. No ha habido ninguna diferencia, todo ha sido a través de un trato cordial, pues ellos, antes de posesionarse, conocían la situación a la que nos estábamos provisionando”.

En la Cámara de Representantes, la situación de los congresistas de la FARC es similar. Están ubicados en la parte más baja del edificio, en donde la red de wifi no funciona de manera óptima. “Trabajan en las mismas condiciones: congestionados y hacinados”, agrega Ramírez.