Sin señales de concertación

Un documento de 90 páginas y las declaraciones del ministro del Interior, Aurelio Iragorri, sobre inamovibles como la salida de la Fuerza Pública de los resguardos, dividen a la comisión del Gobierno y al movimiento indígena.

Miembros del Esmad atienden a un compañero afectado durante la explosión de un artefacto artesanal,en medio de un choque con los indígenas en el Cauca. / EFE

Los choques entre las comunidades indígenas concentradas en el sector de La Agustina, en el norte del Cauca, y los escuadrones antidisturbios de la Policía, se intensificaron ayer, pese a los esfuerzos del ministro del Interior, Aurelio Iragorri, de concretar un acuerdo para despejar la vía que comunica a Cali con Popayán. El jueves pasado un policía casi pierde la vida tras ser impactado en su cabeza con una piedra y ayer, según una denuncia de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), hubo ráfagas indiscriminadas de armas de largo alcance, gases tóxicos y otro tipo de armas con prohibición de uso en el marco del Derecho Internacional Humanitario por parte de la Fuerza Pública.

Según Iragorri, el acuerdo inicial con las comunidades fue despejar la vía, sin embargo, desde las montañas los manifestantes continúan tirando rocas a los vehículos que transitan por la vía Panamericana. Pero, sin duda, la piedra angular que hoy divide al movimiento indígena y al Gobierno —según el vocero del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), Eduardo Camayo— son las declaraciones que dio ayer el ministro a los medios de comunicación, cuando dijo que los protestantes estaban fraccionados internamente y que quien coordinaba las acciones de hecho era el líder indígena y hoy candidato presidencial, Feliciano Valencia.

“Feliciano tiene todo el derecho de aspirar, pero que no utilice el movimiento indígena para realizar esas acciones de hecho para ponerse como protagonista del proceso”, fue exactamente lo que manifestó Iragorri. Asimismo, se refirió al documento de 90 páginas que el CRIC le hizo entrega en la hacienda La María, en Piendamó, aduciendo que aunque el Gobierno tiene toda la voluntad de dialogar sobre esas exigencias, también tiene claro que puntos como retirar a la Fuerza Pública de los territorios indígenas es algo innegociable, así como la petición de suprimir los títulos mineros de los resguardos y la de discutir sobre los TLC.

Ante estas declaraciones, Camayo, luego de una asamblea con las autoridades indígenas, dijo que la orden es que cada territorio en el departamento decida si se retiran para sus casas o si continúan en una movilización masiva: “La comunidad se cansó y no se ha sentido satisfecha con las respuestas vagas del ministro Iragorri. Lo que les dijo a los medios no es nada alentador. Le hacemos el llamado a las comunidades para que estén atentas por si se prolonga la minga y hay que relevar a quienes están acá desde el lunes”, señaló el líder indígena.

Pero, de persistir las vías de hecho, ¿qué va a pasar con los acercamientos? La respuesta del ministro del Interior, durante una rueda de prensa en Popayán, fue contundente: “Definitivamente se dificultaría todo porque el diálogo es para que haya soluciones, pero el país y el Cauca no aguantan más bloqueos. Llevamos tres con los de estos días. Estamos actuando rápidamente con la Fuerza Pública para cumplir el deber de garantizar el tránsito libre de todos los colombianos que viven en estas zonas de Colombia”.

Por su parte, Feliciano Valencia respondió a las declaraciones del ministro diciendo que las peticiones de las comunidades indígenas del norte del Cauca las conoce el Gobierno desde agosto del año pasado, cuando el presidente Juan Manuel Santos estuvo en la hacienda La María, y que después de varios meses de negociación aún no hay nada concreto. “Es característica de Iragorri como negociador dividir y disociar para generar una situación incómoda en el interior de nosotros. Es desafortunado que un ministro caucano no llegue con soluciones sino a dividirnos. Mejor que se dedique a cumplir lo que el Gobierno pactó y no que genere discordia en una comunidad fuerte, unida y dispuesta a defender la dignidad”, enfatizó.

Sin embargo, el mininterior manifestó que no pudo entregar las respuestas a las peticiones de las comunidades indígenas, porque no fue recibido por ellos. “Nos entregaron un documento de 90 páginas el jueves a las 5:00 de la tarde, lo revisamos individualmente con los siete viceministros que están aquí, lo trabajamos ayer en la mañana y tenemos respuesta a gran parte de los puntos, que les íbamos a entregar a las 2:00 de la tarde. Pero nos mandaron a decir a la 1:30 que no nos recibían por los enfrentamientos en La María, que se tomaron antes de que nosotros llegáramos. Aquí seguimos y esperamos que nos digan a dónde les llevamos las respuestas a sus 60 solicitudes”, explicó Iragorri.

El pliego de peticiones de los indígenas tiene que ver, entre otros puntos, con temas como educación autónoma, salud, transferencias directas para que les llegue a ellos y no a los alcaldes, aspectos de derechos humanos, relación con la Fuerza Pública, conflicto armado, paz, manejo de la minería y agricultura. Pero los líderes de la movilización se sienten incómodos con posturas como la asumida por el ministro Iragorri, en el sentido de que hay unas exigencias que no son negociables. “Las vías de hecho son una decisión que las autoridades tomaron y que se desarrollarán hasta que el Gobierno venga y dé respuestas concretas a los planteamientos que hacemos”, concluyó Feliciano Valencia.

Alerta hospitalaria

Los persistentes bloqueos en la vía Panamericana y los choques entre indígenas y Fuerza Pública tienen encendidas las alarmas en el sector hospitalario de Popayán. Según el médico John Alexánder Realpe Cerón, director del hospital Susana López, los tanques de oxígeno que abastecen a la unidad de cuidados intensivos neonatal y pediátrica se están agotando. “Podría correr riesgo la vida de cincuenta niños caucanos que hoy se encuentran en esas unidades”, dijo el galeno.