¿Qué papel jugará la sociedad civil en la construcción de paz con el ELN?

Dirigentes políticos discutieron sobre la importancia de la instalación de la mesa de diálogo con el Eln en momentos claves para el proceso con las Farc.

El debate se llevó a cabo en la Universidad Santo Tomás. / Santiago Acosta
El debate se llevó a cabo en la Universidad Santo Tomás. / Santiago Acosta

A ocho días de que se instale oficialmente la mesa de diálogos entre el Gobierno y la guerrilla del Eln en Quito (Ecuador), el debate en el país político ha girado alrededor de la importancia de la apertura de esa negociación en momentos en que se define la suerte del Acuerdo Final pactado en La Habana con las Farc. (Vea acá el especial ELN 52 AÑOS DE CONFLICTO ARMADO)

Los hechos que se derivaron del resultado del plebiscito por la paz han llamado la atención sobre la necesidad de que este nuevo proceso tenga una participación ciudadana más activa y reúna las inquietudes y propuestas de todos los sectores sociales y políticos para que haya un verdadero blindaje a la hora de implementar lo pactado. Se trata de una oportunidad de oro para que la construcción de la tan anhelada paz estable y duradera sea completa e incluya a otro de los actores protagónicos del conflicto armado.

De ahí la relevancia de la discusión que se dio este jueves en la Universidad Santo Tomás, en el marco del debate “La negociación con el Eln: ¿última oportunidad?”, convocado por El Espectador y la Fundación Paz y Reconciliación, con la participación de los senadores Alberto Castilla (Polo) y Horacio Serpa (Partido Liberal), el concejal Antonio Sanguino (Alianza Verde) y el exvicepresidente Francisco Santos (Centro Democrático).

La conversación giró en torno a dos temas fundamentales: la coyuntura política del país con el proceso con las Farc como telón de fondo y el papel que jugará la sociedad civil en la mesa con el Eln. Un aspecto clave si se tiene en cuenta que las partes ya establecieron que el primer punto de la agenda de negociación será precisamente la participación ciudadana en la construcción de paz. Incluso, los dos puntos siguientes —democracia para la paz y transformaciones para la paz— también hacen referencia a la inclusión de propuestas de distintos sectores.

De acuerdo con el senador Alberto Castilla, la base de toda la propuesta es la apertura de garantías y condiciones para que sea la sociedad la que exija cambios y transformaciones. “La idea no es que el Eln hable en la mesa sino que la sociedad hable a través del Eln. No podemos esperar que en Quito se resuelvan los problemas del país. Este es el momento para sacar las propuestas y movilizarse para visibilizarlas”, señaló, insistiendo en que no se puede seguir construyendo sin escuchar la voz del pueblo.

El congresista aseguró además que lo que requiere el país es que haya un compromiso real de la clase política para la implementación de lo que se pacte y que la paz no sea bandera de un solo gobierno. “No queremos que en 2018 lleguen gobiernos que corten toda esta aspiración democrática de paz. Estamos ante la necesidad de que la clase dirigente asuma de manera expresa su voluntad de permitir que cambien cosas en este país. En eso consiste la paz. Tiene que haber un cambio que está en esas estructuras de poder, que impiden que nos expresemos”, manifestó.

Un tema con el que coincidió el exvicepresidente Francisco Santos, quien reiteró el compromiso del Centro Democrático de participar en el proceso de edificación de paz. “La discusión en el marco del diálogo nacional tuvo ayer un avance muy significativo cuando el expresidente Uribe dijo que el partido se comprometía a la implementación de los acuerdos a largo plazo, que incluyen los de las Farc y el Eln. Eso es lo más importante para mí frente a lo que puede pasar en las presidenciales de 2018. Se abre una puerta que jamás se había abierto”, explicó.

Santos, quien aseguró que este es el momento clave para lograr que la paz sea incluyente y completa, enfatizó la urgencia de que se dé un cese el fuego bilateral con el Eln y se aclaren las cuestiones logísticas sobre la participación de la sociedad civil en la mesa. “El Eln es un partido en armas. Tiene un arraigo en las bases sociales muy diferente a las Farc y por eso siempre ha hecho énfasis en la participación. Sin embargo, hay que ver cómo se traduce ese diálogo social en insumos para la mesa, cómo va a ser ese cordón umbilical. Hay temas logísticos complejos por decidir”, agregó.

En la misma orilla se ubicó el concejal Antonio Sanguino, para quien no pactar de entrada un cese el fuego bilateral configura un claro riesgo, sobre todo teniendo en cuenta que el tema con las Farc sigue sin resolverse. Además, refirió, la situación que derivó de los resultados del plebiscito por la paz implica repensar un modelo de participación de la ciudadanía que le dé legitimidad y convierta los acuerdos en un pacto de la sociedad, y no sólo en una negociación de la cúpula guerrillera con el Gobierno.

“En ese sentido, hay que ponerle método al enfoque de participación de la sociedad para que sea eficaz y efectivo. Debe haber una mesa de los partidos políticos acompañando este proceso para corregir deficiencias que existieron en La Habana, en el que pecamos por exceso en relación con la discreción de lo que se iba acordando en la mesa. Me parece que la propuesta de cabildos que se ha planteado puede ser un buen mecanismo para ayudar a construir un mandato ciudadano por la paz que le dé peso jurídico, constitucional y legal a lo pactado”, afirmó Sanguino.

A su vez, el senador Horacio Serpa aseguró que, con un camino ya andado con las Farc, será necesario y casi ineludible que mucho de lo ya pactado en La Habana sea aceptado por el Eln, el cual, contrario a lo que se cree, sigue siendo una fuerza importante: “En el ambiente se dice que es una guerrilla diezmada, con pocos efectivos, y eso es una equivocación. El Eln es una organización político-militar fuerte y le ha enseñado a Colombia que puede resurgir con éxito de sus propias cenizas”, concluyó el legislador liberal.