Soledad, la cuna del fraude electoral

La Registraduría Nacional detectó un intento de manipular el nombramiento de los jurados de votación.

En los círculos políticos del Atlántico, el municipio más polémico es Soledad. Incluso hay quienes, consientes de las votaciones irregulares que se dan cada cuatro años, lo califican como el municipio más “democrático” del país porque, de acuerdo con las estadísticas, más el 90% de las personas acude a las urnas cuando hay elecciones.

Tal es la reputación de Soledad que hay quienes señalan que, para elecciones al Congreso, los caciques políticos del Atlántico lo denominan como su “caja menor”, y a la hora de estar en aprietos para acceder a una curul, cuadran los votos en Soledad. Por eso, en varias ocasiones, el Consejo Nacional Electoral ha tenido que anular la inscripción de cédulas para evitar el trasteo de votos.

Pero una vez más, pese a las medidas tomadas por la organización electoral en procura de la transparencia en los comicios del próximo 30 de octubre, como reza el adagio popular “hecha la ley, hecha la trampa” y ya la Registraduría encontró un nuevo intento de fraude en Soledad, a través de la manipulación en el nombramiento de los jurados electorales.

Un trabajo técnico realizado de manera conjunta con la Procuraduría General de la Nación evidenció al menos cinco casos que permiten determinar que hubo manipulación de las bases de datos de ciudadanos a partir de las cuales se realizan los sorteos de los jurados de votación que actuarán en octubre.

La investigación concluye que las plantillas reportadas por algunas empresas no coinciden con las que reposan en los archivos de la Registraduría, con lo que se concluye que se está buscando una selección de jurados afines a algunas campañas que serían los encargados de custodiar las mesas y facilitar el fraude electoral.

Algunos de los casos detectados en Soledad con de las empresas son los de  Transmercar, donde aparecen 194 empleados, pero al consultar a la entidad sólo trabajan ocho personas. O Jardín Infantil Castillo Real, donde sólo hay tres empleados y en la lista enviada figuran 40.

Además está Muebles Pájaro, con 109 empleados reportados, pero el representante legal asegura que no envió ninguna lista y que su firma fue suplantada. Asimismo, el restaurante Los Arrayanes, en donde sólo hay dos empleados, pero en la lista enviada a la Registraduría dicen tener 154 personas trabajando.