Suspendida curul de Aída Merlano en la Cámara de Representantes

El Consejo Nacional Electoral será el que determinará el futuro de su curul en el Senado de la República para el próximo período legislativo.

Aída Merlano fue elegida senadora el pasado 11 de marzo.Cortesía

La mesa directiva de la Cámara de Representantes determinó la suspensión de Aída Merlano, actual representante del Partido Conservador por la circunscripción del Atlántico y elegida como senadora para el período 2018-2022, luego de estar involucrada en un escándalo por corrupción electoral alrededor de los comicios legislativos.

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A poco más de diez días de terminarse el período del actual Congreso, Merlano se encuentra privada de la libertad mientras avanza la investigación contra ella, en la que se presume es responsable de los delitos de corrupción al sufragante agravado, ocultamiento, retención y posesión ilícita de armas de fuego, accesorios, partes o municiones, y retención y posesión ilícita de cédulas.

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Mediante la resolución 1449, el directorio de la Cámara le requirió a Merlano, además,  proceder ante la División de Servicios y la Sección de Suministros de la Corporación para hacer la devolución de los bienes de propiedad de la corporación que le fueron suministrados para el ejercicio de su actividad congresional.

El Consejo Nacional Electoral (CNE) es la autoridad que decidirá sobre si sobre este caso aplicaría eventualmente la figura de la “silla vacía” en el Senado de la República. Dicha determinación debe darse antes del 20 de julio, día en el que se posesionará el nuevo Congreso.

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Según lo informó este diario, el fraude en el que está implicada empezó a fraguarse cinco meses antes de las elecciones legislativas, a través de un complejo sistema de inscripción de votantes comprados. 

Además, se echó a andar una dispendiosa logística para asegurarlos, a través de casas de pedagogía de votos, contraseñas con códigos que eran leídos por máquinas de alta tecnología, contratos con seriales, huellas digitales, videos, actas, o simplemente a través de infiltrados en los puestos de votación y en la Registraduría Nacional. 

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El lugar donde se pagaban los votos comprados fue conocido como la “Casa Blanca”. Cuando llegaron los investigadores de la Fiscalía y la Policía, la electa congresista estaba acompañada de cuatro personas, entre ellas su hermana, y tenían en su poder más de $260 millones, además de armas de fuego sin salvoconducto .