Tarjeta amarilla a la ley del fútbol

Al no haber consenso entre dirigentes y futbolistas el ministro de Trabajo, Rafael Pardo, planteó la posibilidad de hundir la iniciativa y dejar el debate para más adelante.

El pasado domingo, los jugadores de Millonarios y el Deportivo Cali se sentaron en el centro del terreno de juego, antes del partido, en protesta por la ley del fútbol. / David Campuzano - El Espectador

Hace pocos días —sin mayores anuncios— el ministro de Trabajo, Rafael Pardo, radicó en la Cámara de Representantes el proyecto de ley con el que se busca la regularización laboral de los futbolistas profesionales. En ese momento se generaron críticas porque se había anunciado que la iniciativa sería fruto del consenso entre empresarios, dirigentes y jugadores, estos últimos representados en la Asociación Colombiana de Futbolistas Profesionales (Acolfutpro), pero las diferencias eran evidentes. Por eso, sin iniciar el debate formal en el Congreso, Pardo planteó la posibilidad de hundir la iniciativa.

“Este proyecto tiene el propósito de proteger a los jugadores. Decir que el proyecto los perjudica no tiene ningún sentido. Yo he dicho es que si hay una falta de consenso que hace que este proyecto no sea entendido de la manera correcta por quienes son beneficiados, pues no tengo ningún problema en que se retire y se dé el debate en otro momento. No tenemos ningún empeño en sacarlo en contra de quienes están siendo beneficiados”, dijo Pardo, dejando la puerta abierta para un entierro de tercera a una iniciativa que el país espera con expectativa.

¿Pero cuál es la manzana de la discordia? Los representantes de los clubes deportivos profesionales y el presidente de la Dimayor, Ramón Jesurún, respaldan que cuando un jugador termine un contrato antes de tiempo por voluntad propia y sin justa causa, tendrá que pagarle una indemnización al equipo al que pertenece su pase o con el cual tiene el convenio laboral. Punto con el que no está de acuerdo el director de Acolfutpro, Carlos González Puche, quien sostiene que los jugadores de fútbol son trabajadores y una cláusula de este tipo no existe para ningún tipo de profesión.

Explica el director de Acolfutpro que comparando con la forma como se reglamentan los contratos para futbolistas en otros países del mundo, artículos como este no tienen ninguna posibilidad de ser validados, porque van en clara contravía con las normas laborales. No obstante, Jesurún opina lo contrario y sostiene que “si es el jugador el que termina el contrato, él debe ser responsable del incumplimiento. Se debe ofrecer una garantía al club que lo formó, que entre comillas es el dueño del jugador”.

En este caso, el ministro Pardo se inclina por la posición de la Dimayor, tal como quedó escrito en la ley de regularización laboral de los futbolistas, por eso argumentó que “las indemnizaciones las contempla la ley colombiana en lo que tiene que ver con la finalización de un contrato y deben ser firmadas por ambas partes”. Contrario a este punto de vista, la representante a la Cámara Alba Luz Pinilla afirmó que el hecho de que un club forme desde la primera infancia a un jugador no le da derecho a ejercer una especie de esclavitud, en la cual si quiere recuperar su derechos tenga que pagar.

Lo que se plantea contradictorio es que quien define esos pleitos entre jugadores y clubes deportivos son los tribunales privados de la Federación de Fútbol y la Dimayor, quienes aseguran que los jugadores sí deben indemnizar en caso de suspensión de los contratos. Es ese el caso del jugador de Millonarios Yhonny Ramírez, quien está a la espera de que la Corte Constitucional decida si acoge en revisión una tutela presentada para que el pleito lo resuelva la justicia laboral. Nuevamente, la crítica es si los futbolistas no cuentan con los mismos derechos que los demás trabajadores del país.

Como quien dice, la ley de fútbol quedó con tarjeta amarilla luego de la propuesta del ministro Pardo de retirarla. No obstante, los directivos del fútbol están dispuestos a discutirla para llegar a una conciliación y los jugadores sostienen que es necesario contar con garantías laborales. La próxima semana se definirá si continúa su trámite en la Cámara, donde se tendrá que conciliar el tema de las indemnizaciones, el porcentaje que se le debe dar al jugador por las transacciones, el tiempo de duración de los contratos y cómo se definen las jornadas laborales.

Y mientras en el Congreso no hay acuerdo entre parlamentarios, dirigentes, futbolistas y el Ministerio de Trabajo, es cuestión de todos los días que los equipos profesionales no cumplan con los convenios contractuales al no pagar los salarios y que los jugadores amenacen con no salir a las canchas, como sucedió ayer con el Deportivo Pasto.

 

últimas noticias

El Plan de Desarrollo de Duque