Tejiendo la nueva unidad

El apoyo que recibió el presidente Juan Manuel Santos a su reelección no se trató de un simple voto de confianza. Sus escuderos en la campaña están pidiendo juego en el nuevo gobierno.

La campaña del presidente Juan M. Santos y su vicepresidente Germán Vargas tuvo el respaldo del exmandatario César Gaviria. / Archivo

La reelección del presidente Juan Manuel Santos fue más difícil de lo que se pensó y requirió de refuerzos que dieron un vuelco a la campaña para la segunda vuelta. De punta de lanza estaba el expresidente César Gaviria, quien le dio una nueva cara. También están los funcionarios de gobierno que dejaron sus cargos para promover el nuevo período presidencial —Gina Parody, David Luna, Rafael Pardo—, el vicepresidente Germán Vargas Lleras, la maquinaria de los parlamentarios y hasta las fuerzas de izquierda. Hoy, cuando las urnas ya dictaron la sentencia, todos quieren entrar en el juego burocrático del nuevo gobierno.

Se vienen cambios en el gabinete, aunque según se pudo confirmar, no se harán de la noche a la mañana. Lo que sí está quedando en evidencia es un pulso interno en la nueva coalición de gobierno, en la que todos buscan participación acorde con el aporte a la campaña reeleccionista. En ese panorama, el presidente Santos ya ha empezado a hacer consultas y a proyectar su gobierno teniendo en cuenta los resultados. Incluso, cenó el lunes con el expresidente Gaviria, con quien habló de la agenda y de las expectativas de paz.

Lo primero tiene que ver con las relaciones con el Congreso. Hoy tendrá un encuentro con los parlamentarios de la entraña de la Casa de Nariño. Saben que la oposición del Centro Democrático será radical y por eso están tratando de quitarle el oxígeno. La idea es acercarse al excandidato Óscar Iván Zuluaga y a los miembros de este sector para que no tengan una posición tan férrea contra el Gobierno. Al mismo tiempo, mantener los puentes de entendimiento con los sectores de izquierda que apoyaron la reelección y llegar a acuerdos en los que será transversal la negociación de paz con las Farc y el Eln y el estatuto de la oposición, que se encuentra engavetado.

Los conservadores fueron invitados a la mesa de gobierno y los senadores de la colectividad que acompañaron la reelección adelantan campaña para mantenerse bajo el paraguas burocrático de la Unidad Nacional. Los parlamentarios que lograron voltear el resultado electoral en la Costa Atlántica y en Bogotá también se han valorizado y reclaman un mejor trato. Así sucede, entre otros, con Bernardo Ñoño Elías, Mussa Besaile, Yahir Acuña, Teresita García y Antonio Correa.

En Bogotá la situación no es diferente y dista de la unidad que se generó en torno a la campaña de Santos. Ahora cada uno de los prorreeleccionistas reclama a título propio su participación. El parlamentario Armando Benedetti suena de nuevo para la presidencia del Senado (en su período se aprobaron las principales reformas del primer año de gobierno de Santos).

En cuanto al gabinete, dicen que Simón Gaviria iría al Ministerio de Comercio, Juan Fernando Cristo podría llegar a Interior o a la Cancillería, Gina Parody a Educación, Vargas Lleras estaría buscando juego en Transporte y el general Óscar Naranjo en Defensa. Rumores que dejan en claro que el apoyo a la reelección tiene su precio.

Según estableció El Espectador, entre los miembros de esa baraja de postulados la relación no es la misma de los días de campaña. Los roces se están haciendo evidentes, pero el presidente Santos no se deja presionar. Está haciendo sus propios cálculos, en los que espera que el resultado sea un margen de maniobra amplio para gobernar y cumplir con su meta de lograr la paz. Para eso necesita conjugar la fórmula de una bancada sólida en el Congreso, la unidad de su guardia pretoriana en el Gobierno y el apoyo de sectores que hasta hace poco le eran esquivos, como la oposición y el progresismo.