Todo listo para la verificación

Este lunes comenzará a funcionar el mecanismo tripartito que monitoreará el cese al fuego bilateral y definitivo entre el Gobierno y las Farc.

El contralmirante Orlando Romero (izq.), el general Pérez Aquino y el comandante de las Farc “Marcos Calarcá”. Cristian Garavito-El Espectador

Lo advirtió recientemente el presidente Juan Manuel Santos desde Londres y lo han señalado también –en múltiples escenarios– distintas voces políticas y sociales: el cese al fuego bilateral con las Farc es frágil y por tanto urge que las partes en negociación suscriban, sin más demoras, un nuevo acuerdo final.

Porque, si bien es cierto que a pesar de la derrota del plebiscito por la paz en las urnas, las delegaciones de Gobierno y Farc acordaron mantener el alto al fuego, también lo es que los tiempos siguen corriendo y la tardanza en la consecución de un nuevo pacto plantea dificultades claras. Como lo dijo el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, el cese al fuego no puede ser indeterminado en el tiempo y debe contar con cronogramas específicos.

Por eso la decisión adoptada el pasado 31 de octubre, por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, de mantener el mandato para verificar el cese al fuego bilateral y definitivo –en respuesta a una petición hecha por las delegaciones de paz de Gobierno y Farc– cayó como anillo al dedo. Y con el reloj andando, la misión tripartita que se encargará de la tarea ya prendió motores y comenzará este mismo lunes el trabajo en terreno desplegando el mecanismo.

Así lo confirmó el general Javier Pérez Aquino, jefe de Observadores Internacionales de la Misión de la ONU en Colombia, quien sostuvo que el monitoreo comenzará a realizarse desde las ocho sedes regionales con las que cuenta el mecanismo (Valledupar, Bucaramanga, Quibdó, Medellín, Villavicencio, Popayán, Florencia y San José del Guaviare) y paulatinamente se desplegará hacia las 27 locales.

El mecanismo tripartito (compuesto por delegados del Gobierno, la ONU y las Farc) funcionará en los puntos temporales de preagrupamiento y sobre los dispositivos en terrenos de la Fuerza Pública, mientras se destraba el acuerdo y se da vía libre a las zonas veredales transitorias, en las que se concentrarían las tropas guerrilleras para un eventual proceso de dejación de armas.

“No habrá zonas de concentración ni puntos veredales, sino de preagrupamiento temporales donde no va a haber presencia permanente de Naciones Unidad, sino visitas de separación de fuerzas. (...) Hemos solicitado al Consejo desplegar 400 observadores más en varias etapas hasta el mes de enero, cuando esperamos estar al 100 % de nuestra capacidad”, explicó Aquino durante la primera rueda de prensa con los representantes del mecanismo.

El general argentino aseguró que hay un claro compromiso de las partes para continuar con lo pactado: “Quiero recalcar el compromiso de las partes, que veo diariamente: esto nos da confianza, tranquilidad y la certeza de que este proceso de paz va a llegar a buen puerto”.

Un punto con el que coincidió Marcos Calarcá, representante de las Farc en el mecanismo, quien reiteró la disposición que tiene la guerrilla de cumplir su palabra. “Es el momento de reiterar el compromiso de las Farc con el cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo como piedra angular de la paz estable y duradera que necesitamos conseguir. Tan es así que hicimos un protocolo para suplir ciertas necesidades. Es temporal y su duración está determinada en la medida en que logremos implementar lo pactado en el acuerdo final (...) No más muertos por la guerra”, manifestó.

A su turno, el contralmirante Orlando Romero, representante del Gobierno, explicó que ya están claros cuales son los compromisos para que se cumplan la reglas que rigen el cese al fuego y se garanticen los derechos de la población en el marco del cese al fuego. Por ejemplo, el protocolo establece que las Farc deben entregar información detallada de su ubicación y rutas de desplazamiento, y que no pueden hacer presencia en cabeceras municipales ni realizar eventos. El Gobierno, por su parte, no podrá realizar vuelos militares por debajo de los 5000 pies ni ejecutar acciones ofensivas contra las Farc, facilitando –además– el paso de los miembros de la guerrilla a los puntos de preagrupamiento.

Para que exista un control efectivo, señaló Romero, se desarrollaron varias fases de capacitación con delegados de las instancias regional y local para prepararlos frente al trabajo en terreno. “Acaba de terminar la fase de capacitación de integrantes de las Farc y la de Gobierno acabó en septiembre. Ahora viene el acoplamiento de los delegados en las sedes locales cuando se despliegue el mecanismo”, sostuvo.

Sobre el tema, Marcos Calarcá detalló que fueron cerca de 300 unidades guerrilleras las que participaron en el proceso de capacitación y ya están listas para entrar a cumplir funciones en los puntos temporales de preagrupamiento, de los que se desconoce su cantidad y ubicación.

Con las reglas de juego claras, el mecanismo arranca este lunes un trabajo que será fundamental, sobre todo en momentos en que en el país se mantiene la incertidumbre por cuenta de lo que pasará con el acuerdo final, suscrito por los equipos negociadores. Un panorama al que se suman los rumores de disidencias dentro de las Farc que, sin embargo, fueron desmentidos por el propio Calarcá. “Hay una diferencia entre disidencia y deserciones. Las deserciones son frecuentes en todos los ejércitos del mundo porque que haya gente que se canse y se vaya uno lo entiende, pero eso no constituye una disidencia. Disidencia es cuando un grupo grande e importante se abre y se diferencia de la indicación oficial y eso no ha ocurrido en la historia de las Farc. Ni los del primero fueron disidencia, ni tampoco lo es Don Y (del frente Daniel Aldana) en Tumaco”, aseveró.