Todo lo que necesita saber sobre la Consulta Anticorrupción

Deberá ser aprobada en el Senado el próximo 17 de abril para que, en tres meses, pueda llegar a las urnas. Angélica Lozano, promotora de la iniciativa, habla sobre el futuro del mecanismo.

Angélica Lozano es una fuerte promotora de la Consulta Anticorrupción. Cortesía y archivo.

En las manos del Senado está el futuro de la Consulta Anticorrupción. Aunque la plenaria para votar su conveniencia estaba programada para este miércoles, con el fin de garantizar que haya transmisión de televisión en vivo y los colombianos puedan asistir virtualmente a la deliberación desde cualquier parte del país y del mundo, su fecha quedó agendada para el martes, 17 de abril.

Este es el último paso para que la iniciativa, que recogió más de cuatro millones de firmas, sea, finalmente, una realidad en las urnas en los próximos tres meses, o, por el contrario, se hunda y, una vez más, el legislativo archive el deseo de los ciudadanos de exigir una política más transparente.

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Son siete los mandatos de la Consulta a los que, de ser aprobada por el Senado y pasar a la jornada electoral, se debe votar Sí o No.

1. Bajar el salario a los congresistas y altos funcionarios.

2. Quitar los beneficios de cárcel especial a corruptos y prohibirles contratar con el Estado.

3. Contratación transparente con pliegos tipo en todo el país (hoy sólo hay pliegos tipo en infraestructura).

4. Presupuestos públicos con participación ciudadana a través de audiencias públicas.

5. Congresistas deben rendir cuentas claras sobre su gestión, haciendo públicas sus gestiones, votaciones e iniciativas.

6. Hacer públicas las declaraciones de renta e ingresos injustificados de políticos y extinguirles el dominio.

7. No más atornillados en el poder: máximo 3 periodos en corporaciones públicas.

A Angélica Lozano, representante de la Cámara y una de las impulsoras de este mecanismo, se le eriza la piel cada vez que recuerda que recibió firmas y mensajes desde los lugares más recónditos del país, por lo que cree que esta es una iniciativa ciudadana que realmente representa a los colombianos más allá del color de su partido, tendencia política, raza o religión. Ella se siente optimista frente al Senado y confía en que el próximo paradero de la Consulta no será la basura, sino las urnas. Esto le contó a El Espectador

¿De dónde nace la consulta anticorrupción?

La consulta anticorrupción surge de la necesidad de hacer cambios institucionales en las reglas de juego de los congresistas, que no tienen criterios, control ni responsables. Nace del cansancio de la gente frente a la situación de corrupción del país. Y, claramente, de la imposibilidad de lograr que el Congreso mismo hubiera aprobado los mandatos como leyes, pero como los negaron en reiteradas veces, aquí estamos. 

¿Qué debe decidir el Senado el próximo 17 de abril?

Se vota un concepto de conveniencia, es decir, si le conviene al país o no que se hagan estas siete preguntas. Esto lo determinan los congresistas que estén ese día deliberando, de los 98 que pueden votar –porque hay cuatro presos por corrupción-,  y pasa por mayoría simple, es decir, la mitad más uno. Ellos no pueden decir “apruebo el punto dos, pero el cinco cambiémoslo”. Simplemente dicen si sí o no.

Si se aprueba, el presidente Santos y el registrados Nacional tienen ocho días para fijar la fecha dentro de los próximos 3 meses, o sea, tienen hasta el 17 de julio para realizar la consulta. Lo razonable, lo decidirá el mandatario, es que lo citen en las elecciones para segunda vuelta presidencial.

En las urnas, ¿qué se necesita para que pase?

Primero, tienen que participar mínimo 12 millones de colombianos, equivalentes a la tercera parte del censo electoral. Esa es la regla. Aunque sea difícil, una consulta es el mecanismo más exigente de toda la Constitución, porque no pasa en detalle por el Congreso, y yo sí creo que hay 12 millones de colombianos ‘mamados’ de la corrupción de este país.

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¿Y si el Senado vota “no”?

A llorar se dijo, porque el Plan A para hacer estos cambios era el Congreso y hundió ocho proyectos. El Plan B es la consulta. Si el Senado dice que no, no hay Plan C. Es un mensaje para los ciudadanos simplemente de “de malas, no cambiamos ni nos dejamos cambiar”. Sería una oportunidad perdida gravísima.

¿Cuál cree que va a ser el resultado?

Estoy optimista porque, primero, el Senado ya aprobó buena parte de estos contenidos, fue en la Cámara de Representantes que se hundieron -tres veces el proyecto de la ley transparencia, dos veces el de límite a reelección, dos veces el de bajarle el salario a los parlamentarios y una vez la ley antimermelada, sin siquiera haber sido debatida-. Segundo, porque lo contenido en los siete mandatos fue promovido como proyecto de ley por congresistas de varios partidos, entonces no tiene sentido que sean autores de iniciativas que buscan lo mismo y luego se opongan a la consulta. Tercero, porque la gente está esperando esto. Es una forma muy pacífica, cívica, de construir cambio.

¿Por qué bajarle al salario a los congresistas?

Este proyecto es más de equidad, porque es absurdo que en un país tan desigual como el nuestro tengamos un salario de casi 41 salarios mínimos mensuales. Hoy ganamos más nosotros que un congresista alemán y holandés, en un país en el que la gente vive con menos de un mínimo. Eso nos desconecta de la realidad.

¿De dónde salen más de cuatro millones de firmas?

Esta ha sido la iniciativa con mayor respaldo ciudadano en la historia del país. Recogimos firmas entre enero y julio y tuvimos más firmas válidas que la segunda reelección de Uribe y la inscripción de la candidatura de Vargas Lleras. Si esto tiene casi cinco millones de firmas, claramente no es porque tengamos cinco millones de afiliados verdes, sino porque es un pacto de país, una iniciativa ciudadana.

La gente se unió de todos los partidos, de derecha, de izquierda, de centro, los que votan en blanco y los que no votan. Llenaron planillas desde cuarenta países. A mí me decían “usted me cae muy mal, pero yo esto sí lo firmo”. Hasta en las pasadas elecciones hubo un chat falso que invitaba a la gente a pedir la consulta. Eso significa que los ciudadanos están esperando esto, que quieren poner la atención en la corrupción del país. Le estamos pidiendo a la gente que entre a Vence al corrupto, porque desde esa pagina puede enviar cartas a uno o a varios senadores pidiéndoles aprobar o rechazar la iniciativa.