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hace 5 horas

Transfuguismo contra el umbral

El Espectador conoció el borrador de un proyecto de ley que abriría la posibilidad de que los pequeños partidos presenten listas en coalición para las elecciones al Congreso.

El senador Luis Carlos Avellaneda, autor de la iniciativa. / Prensa Senado

Se trata de un asunto de supervivencia política. Los partidos minoritarios y grupos disidentes han encontrado la fórmula para participar en las elecciones de 2014 sin correr el riesgo de perder la personería jurídica por cuenta del aumento del umbral al 3% —lo que significa un promedio de 450.000 votos— y sin mantenerse ligados a un partido con el cual tienen evidentes diferencias.

El primer tema tiene que ver con disidencia manifiesta de militantes de los partidos Polo Democrático y Verde, que buscan alternativas para actuar políticamente y no apegarse a los lineamientos de las colectividades. Esta puja ha llegado a los tribunales, donde no fue acogida una acción de tutela radicada por la Dirección del Polo Democrático contra los senadores Jorge Guevara y Luis Carlos Avellaneda para retirarles la curul y entregársela a la colectividad. La sentencia dejó claro que los parlamentarios fueron respaldados por el electorado y que son los dueños de su asiento en el Congreso.

Así las cosas, la inquietud es: ¿Cómo participar en las elecciones si no tienen el aval del partido? La respuesta está en el contenido del proyecto de ley que conoció El Espectador, que será radicado en el Legislativo el próximo 20 de julio, y que ya es estudiado por el ministro del Interior, Fernando Carrillo.

Señala el artículo 3° de la iniciativa que “de las listas inscritas para corporaciones de elección popular por coalición, podrán hacer parte aquellos que ocupen cargos en corporaciones públicas, que hayan sido excluidos de sus partidos o movimientos o que se hubieren declarado como disidentes”.

Por esta vía los disidentes del Polo Camilo Romero, Gloria Inés Ramírez, Luis Carlos Avellaneda, Jorge Guevara y Hernando Hernández, y del Partido Verde, Ángela Robledo y John Sudarsky, podrían buscar un nuevo horizonte político. Pero las implicaciones van más allá. Hasta el uribismo podría reclutar parlamentarios que se encuentran en el Partido Conservador y en el de la U.

Este punto es el que tiene meditando al ministro Carrillo, quien ya se ha reunido en cuatro ocasiones con los autores de la iniciativa, pues sabe que se podrían socavar los partidos que están en la mesa de Unidad Nacional a través de un “transfuguismo de facto”.

En segundo lugar, para huir de la amenaza de la pérdida de la personería jurídica, el artículo 4° plantea que los partidos o movimientos políticos que presenten listas por coalición y pasen el umbral podrán mantenerla. Además, que “si la coalición obtiene los votos requeridos para el reconocimiento de la personería jurídica, podrá organizarse después para conseguirla”.

Será esta la carta de salvación para muchos que se presente en la próxima legislatura. Seguramente no tendrá buena acogida de los partidos mayoritarios, pero la última palabra la tendrá el Gobierno si decide apoyarla. Como señala el senador Avellaneda, autor del proyecto de ley: “No se puede hablar de paz si no hay garantías de participación política, es un contrasentido”.

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