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'En un 99,9%, Uribe será cabeza de lista al Senado'

El director del Centro Democrático, Alejandro Arbeláez, dice que el objetivo es crear un partido político con vocación de poder y de permanencia, con ADN 100% uribista.

Alejandro Arbeláez es economista, con maestrías en finanzas y administración pública, así como doctorado en derecho internacional con énfasis en derechos humanos.   / Óscar Pérez - El Espectador
Alejandro Arbeláez es economista, con maestrías en finanzas y administración pública, así como doctorado en derecho internacional con énfasis en derechos humanos. / Óscar Pérez - El Espectador

Fue asesor del Ministerio de Defensa en 2005, cuando el jefe de esa cartera era Camilo Ospina, y luego viceministro con Juan Manuel Santos, en 2009. Antioqueño, con perfil más académico que político, Alejandro Arbeláez Arango es hoy el director del Centro Democrático, el movimiento político con el que el expresidente Álvaro Uribe aspira a dar la pelea en las elecciones a Presidencia y Congreso en 2014.

Su misión es estructurar el camino para convertirlo en partido, ser el eje de los precandidatos presidenciales, buscar financiación y organizar todo lo concerniente al armado de las listas a Senado y Cámara de Representantes. En diálogo con El Espectador, Arbaláez Arango habla del estado e que se encuentra ese proceso y destapa las cartas del centro Democrático de cara al debate electoral que ya arrancó.

¿Realmente de dónde sale la idea del Centro Democrático?

Uribe siempre hablaba de un triángulo donde convergen la seguridad democrática, la confianza inversionista y la cohesión social —los conocidos ‘tres huevitos— y nos explicaba que esos pilares convergen en un puro centro democrático. El nombre se fue quedando, nadie se sentó en una mesa con estrategas políticos a pensarlo.

Ustedes hablan de un cambio de rumbo del gobierno Santos, pero parece que los nombramientos de Germán Vargas Lleras y Juan Camilo Restrepo como ministros fue lo que más molestó a Uribe...

El tema es más de fondo, aunque es cierto que al nombrar como ministros a contradictores políticos, sin que ellos hayan cambiado su opinión, se le está dando poder político a personas que tienen tesis contrarias. Pero, por ejemplo, en el tema de la seguridad no estaba en los cálculos de nadie ofrecer un proceso de paz donde hay impunidad y elegibilidad política a terroristas, y donde no se exige cese al fuego, que eran los inamovibles del discurso de posesión del presidente Santos. Eso es un cambio de rumbo, porque el simple hecho de sentarse a negociar con un grupo que comete acciones terroristas es darle un espacio político que habían perdido.

¿El éxito del Centro Democrático depende del fracaso de los diálogos de paz?

No le apostemos a eso, pero mal puede terminar lo que mal empezó. Y el proceso de paz actual no se le ofreció al país en la campaña. La paz es disfrutar plenamente de los derechos fundamentales y los colombianos tenían mayor posibilidad de hacerlo con la seguridad democrática y no con un proceso de negociación donde se ha incrementado el terrorismo, el secuestro, la extorsión y el homicidio.

Claro que muchas de esas situaciones se deben a las bandas criminales, que dicen, es la herencia que le dejó Uribe a Santos...

Santos fue ministro de Defensa de Uribe y las ‘bacrim’ se tienen que combatir con toda la fuerza del Estado. Parte del problema de su crecimiento es que no hay una política decidida de combatirlas desde el punto de vista militar y legal.

Hay quienes interpretan esa posición como que el uribismo se opone a la paz...

Nosotros estamos de acuerdo con un proceso de paz, no con este proceso de paz. Queremos una salida negociada al conflicto, pero para sentarse a negociar debe haber cese de actividades criminales: que no sigan matando civiles, soldados, policías; que no sigan sembrando minas quiebrapatas, ni poniendo bombas.

¿No cree que eso de impunidad y elegibilidad aún están por verse? Porque no sabemos a qué acuerdos se llegarán…

Pero sí sabemos qué están pidiendo y sabemos que eso lo están poniendo como vinculante a la mesa. Y sabemos que el primer punto de la negociación es la estructura agraria en Colombia, y de alguna manera las labores del Ministerio de Agricultura y del Congreso como legislativo están siendo reemplazadas por una mesa de diálogo en La Habana, con unas personas que hasta ahora sólo han hecho acciones terroristas y maltratar la democracia colombiana.

Hablemos de mecánica política, ¿a qué le apunta el Centro Democrático electoralmente?

Esto es muy al estilo Uribe: no hay mucho marketing ni muchas estrategias. La idea es constituir un partido político con tres características: vocación de poder, de permanencia y un ADN 100% uribista. El ser un partido político es un punto de llegada y sabemos que para eso tenemos que recorrer un camino de acuerdo a todo el marco normativo. Tenemos que superar el umbral y para superarlo, acudir a unas elecciones. Para acudir a elecciones hay que tener candidato y para tener candidato hay que inscribirlo. Y para poderlo inscribirlo —en nuestro caso por firmas— hay que constituir un movimiento significativo de ciudadanos.

¿Y cómo van esas etapas?

Hemos creado una corporación de derecho privado sin ánimo de lucro denominada Corporación Centro Democrático. Esto es la génesis de lo que será el partido político y tenemos cuatro funciones: la primera, servir de punto de encuentro y coordinación formal de las fuerzas uribistas, formales e informales.

Que se supone, era la labor de la U...

Se supone, pero la U abandonó a Uribe.

¿Cuáles son las otras tres funciones?

La segunda es coordinar las precandidaturas presidenciales, para que no sean ruedas sueltas y obedezcan a un proyecto común, a una doctrina y a un trabajo donde buscamos sumar y tener claro que el equipo está por encima de las personas, que es lo más difícil en política. El tercer punto es organizar y difundir la doctrina, con la idea de ser un proyecto de largo aliento y el cuarto punto es toda la estructuración para convertirnos en partido político. Eso requiere una gerencia, una persona que esté pensando 24 horas al día en la parte jurídica de derecho electoral y en la viabilidad financiera y la logística.

¿Y cuándo arrancan con la recolección de firmas?

Comencemos por Congreso: las inscripciones son entre el 9 de noviembre y el 9 de diciembre. Para esa fecha tenemos que tener nuestras listas y las firmas, pero para salir a recogerlas hay que tener las listas armadas, con nombres y apellidos. Por tiempos, estaríamos cerrando listas a finales de julio, anunciándolas alrededor del 7 de agosto y recolectando desde el sábado 10 de agosto hasta el 12 de octubre. A partir de ahí y hasta el 15 de noviembre nos dedicaríamos a revisar las firmas, auditarlas, hacer ajustes para entregarlas.

¿De cuántas listas estamos hablando?

Son 37 listas que tenemos que armar: 32 procesos normales para Cámara de Representantes, más 3 circunscripciones especiales, más la de Bogotá y la lista a Senado. Podríamos hacer alianzas, pero lo que queremos es con nuestras ideas conquistar los votos de los ciudadanos.

¿Van a tener listas a la Cámara en todo el país?

Esa es la idea y el objetivo.

¿El expresidente Uribe va a encabezar la lista al Senado?

Eso se lo tendría que preguntar a él, pero como me lo está preguntando a mí, yo creo que hoy, en un 99,9% sí va a ir. Entre otras cosas, no es un tema de cálculo electoral o que él nos haya pedido que guardemos el secreto. Yo no veo en Uribe viudez de poder sino dolor de patria, porque ve que esto se está desdibujando y eso es lo que lo obliga a volver a dar una batalla de carácter político para dar vigencia a sus ideas. Y el Senado es un muy buen espacio para que ejerza su liderazgo, entre otras cosas, porque el ciudadano necesita manifestar ese voto por Uribe en un lugar concreto.

¿Cuántos senadores aspiran a sacar?

Tantos como el pueblo quiera.

¿Además de Álvaro Uribe, quiénes más irían en esa lista al Senado?

No puedo soltar nombres por una razón: nadie tiene hoy un puesto asegurado en la lista. Todos los días hay rumores, que a mí se me hace raro porque yo soy el encargado de la lista. Sólo le puedo decir que queremos que estén muchos colombianos y que quienes estén cumplan con cinco criterios que son los que hemos definido: ser gente honorable, idónea, trabajadora, uribista y patriota. Y que tenga el poder para servir y no para servirse.

¿Luis Alfredo Ramos podría estar?

Ojalá, creo que sería un excelente candidato, incluso a la Presidencia.

¿Será que los votos de Uribe sí son endosables?

¿Será que los nueve millones de votos que obtuvo Santos para la elección presidencial eran de él? La gente votó y votará por las tesis de Uribe, que son las del Centro Democrático.

¿Quién los financia?

Eso es lo que estamos buscando. Ahora, esto es con el sello de Uribe: austeridad, austeridad, austeridad.

¿Cómo se va a escoger el candidato presidencial?

Estamos en un proceso interno de reflexión para ver cuál es el mejor mecanismo que le dé legitimidad y posibilidad de elegibilidad. Tenemos que definir las reglas de juego: si es una consulta, una encuesta o una asamblea. Hay dos fechas para consulta: septiembre y marzo. Lo que sí es claro es que el candidato no se escogerá a dedo.

¿Y ya están todos los que son?

Yo diría que la bajara ya se cerró.

Por qué hay rumores de que el procurador Ordóñez podría ser el candidato presidencial…

Eso habría que preguntárselo al Partido Conservador.

¿Y creen que el rival será el presidente Santos por su reelección?

En una democracia todos tiene el derecho a aspirar y el ciudadano el derecho a elegir. Lo que quiere el Centro Democrático es renovar la política colombiana y que quienes lleguen defiendan unas las tesis uribistas que se demostraron que eran benéficas para el país. Pero renovar no es solo gente joven, sino gente fresca en la política, gente que aporte.

Si no es Santos, ¿quién?

Nosotros estamos concentrados en nuestra propia agenda. Así sea Santos, Vargas Lleras o Antonio Navarro, en una democracia debe haber opciones. Y más allá de 2014, estamos pensando en las elecciones regionales de 2015 y 2019, en gobernaciones y alcaldías.

¿El Centro Democrático será un partido de derecha?

Es un movimiento de centro.

¿Por qué la derecha es tan vergonzante? Porque no me puede decir que Fernando Londoño es de centro…

Pero no me puede usted decir que Everth Bustamante es de derecha.

Hay quienes dicen que ser de centro es ser de nada…

Es porque no conocen el Centro Democrático. Yo creo que en un país tan polarizado, donde las políticas se estigmatizan de un lado para otro, el centro es una buena alternativa para bajarle la temperatura. El ejercicio de la autoridad con valores democráticos no es una posición de derecha.

¿Usted cree que lo de Santos y Uribe es irreconciliable?

El tema no es personal, es del rumbo del país. Y cada quien tiene derecho a expresar lo que siente en su corazón.

¿Las Fuerzas Militares son uribistas, como dicen por ahí?

Colombia tiene el gran patrimonio que sus Fuerzas Militares son institucionales, por encima de todo.

 

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