Un discurso por la reconciliación y la esperanza

Al recibir el Nobel de Paz, el presidente Santos dirá que la paz es un sueño que se hizo posible para los colombianos e insistirá en que el camino de la reconciliación apenas comienza.

En su discurso de hoy ante el Comité Nobel Noruego, el presidente Juan Manuel Santos insistirá en que, para la mayoría de los colombianos, la paz era un sueño imposible que logró hacerse realidad tras seis años de negociaciones intensas y con muchos momentos críticos, incluyendo la fase exploratoria. Asimismo agradecerá el apoyo de la comunidad internacional y reiterará que, si bien la guerra ha terminado, el camino hacia la reconciliación en el país apenas comienza.

Hablará también del impacto que en él y en todos los que apoyaron el proceso de paz significó la derrota del Sí en el plebiscito refrendatorio del pasado 2 de octubre. Recordará al nobel de literatura colombiano, Gabriel García Márquez, en Cien años de soledad, haciendo un paragón entre Colombia y Macondo: un lugar no sólo mágico sino también contradictorio. Y, en este sentido, dirá que para él ese revés fue una oportunidad para convocar a un gran diálogo nacional por la unidad, escuchando a quienes lideraron el No en la búsqueda de un consenso.

Consenso que, para el jefe de Estado, se logró con la mayoría y derivó en un nuevo y mejor acuerdo con las Farc, que hoy la gran mayoría de los colombianos respalda. Para Santos, el Premio Nobel de Paz, anunciado apenas cuatro días después del plebiscito, significó un impulso para insistir en la lucha y un voto de confianza y de fe del mundo en el futuro del país.

Por otra parte, el primer mandatario dirá que, tras la refrendación del acuerdo en el Congreso, el proceso de implementación ya comenzó y en él se cuenta con el respaldo clave de las Naciones Unidas. Otra vez dirá, como lo ha dicho tantas veces durante los últimos años, que es mucho más difícil hacer la paz que la guerra, que como ministro de Defensa en el gobierno Uribe combatió con contundencia y efectividad a los grupos armados ilegales, pero que esa experiencia le demostró también que el diálogo implica reconocer la humanidad del adversario, respetando su dignidad.

Al final de su discurso, tras enfatizar que más que el Nobel lo que quiere como premio es la paz de Colombia y que recibe el galardón en nombre de cerca de 50 millones de colombianos y sobre todo de las víctimas del conflicto, hablará del ejemplo que debe ser hoy Colombia para un mundo en el que las guerras y los conflictos se alimentan por el odio y los prejuicios, por lo que se hace imperioso encontrar el camino del perdón y la reconciliación, y hacer posible la esperanza.