'Un Forec para el posconflicto'

Exgerente del Plan Colombia en su etapa inicial, cuando el enfoque era social, cree que el proceso de paz entre Gobierno y Farc es ya irreversible y hay que pensar en la financiación.

Para el alcalde Rodrigo Guerrero, el proceso de paz es irreversible. / Archivo

Si hay un tema sobre el cual existe incertidumbre en torno al proceso de paz entre Gobierno y guerrilla en La Habana, es el de la financiación del posconflicto. Ayer en el Congreso, miembros de la Comisión de Paz se atrevieron a asegurar que en estos momentos no hay recursos para lo que viene, en caso de firmarse el fin de la guerra. Preocupación que según el comisionado de Paz, Sergio Jaramillo, no tiene asidero pues “el compromiso que tiene el Gobierno es que todo lo acordado tendrá financiación”.

Y es en este contexto que comienzan a surgir propuestas como la del alcalde de Cali, Rodrigo Guerrero, quien aunque tiene un amplio trasegar en lo público, se le reconoce también como un dirigente del sector privado, muy vinculado a lo social. De hecho, en diciembre de 1998 el entonces presidente Andrés Pastrana lo nombró gerente del Plan Colombia, cuando la intención inicial era administrar los recursos del Fondo de Inversión para la Paz, buscando impulsar acciones para el desarrollo de las zonas afectadas por la violencia.

Guerrero fue también uno de los creadores de VallenPaz, proyecto orientado al apoyo de familias campesinas y desplazadas del Valle del Cauca, Cauca y Nariño para el desarrollo de proyectos productivos de agricultura, con asesoría técnica y apoyo en la comercialización en las ciudades capitales. En diálogo con El Espectador, propone crear un fondo, al estilo del que se hizo para la reconstrucción del Eje Cafetero tras el terremoto del 25 de enero de 1999, que maneje los recursos públicos y privados y apoye proyectos productivos para los desmovilizados.

Estudios muestran que en el posconflicto aumentan los índices de violencia urbana, ¿deberíamos ir preparándonos?

La historia de El Salvador y Guatemala muestra que después de un proceso de desmovilización, mucha gente que lo único que sabe es disparar, se viene para las ciudades y aumentan los índices de inseguridad. Lo que yo digo es que debemos anticiparnos y la solución es encontrarles una actividad económica productiva y rentable a esas personas. Si hacemos eso, se van a quedar en el campo produciendo. Y en todo esto hay una gran responsabilidad del sector privado.

¿Exactamente cómo?

Lo que propongo es que hagamos un fondo al estilo Forec (Fondo para la Recuperación del Eje Cafetero). Si tuvimos una catástrofe como la de ese terremoto, y el Estado y el sector privado invirtieron una gran cantidad de recursos, a través de un ente independiente que recibía recursos públicos y privados, ¿por qué no hacer lo mismo para la catástrofe más grande que ha tenido Colombia y que lleva 50 años matándonos? Hay que crear una entidad que maneje con una pulcritud extraordinaria todo el esfuerzo económico que requiere el posconflicto. Esa es la solución: crear ese músculo financiero para sacar adelante esos proyectos productivos a los que me refiero.

¿Con recursos públicos y privados?

Así es, y de la cooperación internacional, que siempre pone la plata que se le pida. Eso sí, con la obligación de que se gaste bien, porque eso no puede ser para hacer politiquería o para ‘mermelada’.

Algo así como meterle institucionalidad al asunto…

Así es, es crear un Forec para el posconflicto. Por ejemplo, uno de los proyectos que se podrían replicar es el de Vallenpaz, que incluso fue validado por la mesa de negociaciones en La Habana, donde ya fue presentado.

¿Usted cree que el proceso de paz tiene futuro?

Lo tiene y le doy indicadores objetivos, sin pensar con el deseo: estuvo mucho tiempo en absoluta confidencialidad, mataron a Alfonso Cano y las Farc siguieron dialogando, la guerrilla está derrotada numérica y militarmente y ya no tiene el poder de hace diez años, además se ha avanzado en acuerdos como en el tema agrario, que es la razón del conflicto que inició Tirofijo en Marquetalia. Es un proceso lento y difícil, pero estoy convencido de que ya es irreversible.

¿Y cómo interpretar las acciones de la guerrilla que dejan militares, policías y civiles muertos?

Eso tiene dos explicaciones, así no sean lógicas. Las Farc tienen que mostrar algún poder para mejorar sus condiciones de negociación y lo único que les queda es volar una torre o poner un petardo. Son acciones aisladas. La otra es que siempre en esos acuerdos quedan extremistas sueltos, de derecha y de izquierda, que no están de acuerdo con la paz. Son los que consideran que es una traición y lo que buscan es estropear las negociaciones.

¿Y cuál debe ser la actitud del Gobierno frente a eso?

El presidente debe tener cabeza fría y le diría a la sociedad colombiana lo que dijo el presidente Mujica: que el proceso de paz de Colombia camina en el filo de una navaja y en un lado está la venganza y en el otro la impunidad. Tenemos que encontrar ese término medio.

¿Cómo abordar el tema tan difícil de las víctimas, cuando se dice que tocará tragarse muchos sapos?

Pero si venimos tragándonos sapos desde hace 50 años, todos los días. La idea es entender que en un proceso de estos hay que hacer necesariamente unas concesiones, buscando la mayor cantidad de justicia posible. Todos tienen que hacer el firme propósito de pagar penas. Pero pienso que a los desmovilizados podríamos ponerlos a trabajar en proyectos productivos y si en cinco años estos marchan bien, que se declare su libertad.