Una campaña insulsa

El fantasma de la parapolítica tratando de influir desde la cárcel de La Picota y la falta de propuestas diferenciadas por parte de los candidatos tienen en ascuas a los bumangueses.

Deliberada o no, la cautela entre los candidatos a la Alcaldía de Bucaramanga se convirtió en una constante y tiene despistados a los votantes, pues no sólo hace falta claridad respecto a las propuestas que cada uno tiene para sacar a la ciudad del caos en que vive, sino que es preocupante el silencio respecto a quiénes son los personajes que en realidad están detrás de cada candidato.

Con una consecuencia adicional: ante la falta de contundencia en la exposición de propuestas de quienes aspiran a ser alcaldes, la tendencia hacia el voto en blanco continúa en un 15%, otro 6% de los bumangueses no sabe por quien sufragar y un 4% dice que definitivamente no lo hará. Es decir, la cuarta parte de los electores de la ciudad no está matriculada con alguno de los candidatos, razón más que suficiente para que, ante el empate técnico en que están los dos punteros, alguno de ellos se decidiese a atacar, a enfatizar en las propuestas que lo hacen diferente, a desnudar las falencias del rival.

El debate convocado ayer por la gran alianza de Caracol Noticias, Caracol Radio y El Espectador era la oportunidad perfecta para hacerlo. Pero no ocurrió así. Más allá de la emoción desatada entre los militantes de las campañas que fungían como espontáneos en los alrededores de la plaza Luis Carlos Galán, escenario del encuentro, los candidatos no lograron cautivar. Parcos, demasiado tibios y reiterativos en lugares comunes, coincidieron en que el tema más importante para la ciudad es la movilidad.

De hecho, El Espectador comprobó que es un caos desplazarse por la capital santandereana, pero se quedaron cortos a la hora de hacer propuestas para resolverlo. La exministra Marta Elena Pinto (33% de intención de voto), el exdiputado Luis Francisco Bohórquez (31%) y Celestino Mojica (10%) coinciden en que hay que hacer modificaciones al sistema de transporte masivo Metrolínea, al del manejo del tránsito y hasta dinamizar obras que quedaron en veremos tras la destitución del alcalde Fernando Vargas. Pero no está claro cómo lo harán y quedó en el ambiente la idea de que a la gente le están cambiando las promesas de millonarias obras inconclusas por otras también de difícil realización pero mucho más costosas.

Bohórquez, por ejemplo, no es amigo del teleférico de $45.000 millones que la saliente administración prometió —y no hizo— en Morrorrico, en la deprimida Comuna 14, sino que quiere hacer uno turístico en otra parte de la ciudad. Tal vez ese tipo de promesas que arrancan aplausos en campaña explica por qué, año y medio después de la construcción de Metrolínea, la gente en Bucaramanga sigue preguntándose si en realidad se necesitaba ese sistema de transporte, que costó un billón de pesos y que nadie usa porque tiene problemas de funcionalidad, compite con las rutas de buses tradicionales (el sistema de transporte pone muchos votos), no ha alcanzado punto de equilibrio y fue pensado en función de los kilómetros recorridos en vez de la demanda que podría atender.

También les faltó claridad a los candidatos a la hora de hablar sobre las personas que están detrás de su campaña o ser interrogados sobre personajes vinculados con la parapolítica y otros escándalos. Todos aseguraron incluso estar lejos de los políticos tradicionales de la zona. Nada dijo Bohórquez sobre el respaldo de Fredy Anaya a su aspiración. Tampoco quedó claro hasta qué punto va este apoyo, teniendo en cuenta que Anaya es un reconocido empresario en el sector de las basuras.

También en Bucaramanga es un secreto a voces que detrás de la campaña de Mojica está el exsenador Luis Alberto Gil (el mismo que en las pasadas elecciones fue descubierto haciendo política con bolsos llenos de dinero en efectivo, según denuncias que en su momento presentaron el hoy ministro Germán Vargas Lleras y el fallecido excongresista Hugo Serrano). Los lugareños no dudan que Gil intente influir en las elecciones desde la cárcel La Picota, en Bogotá, donde está preso por parapolítica, al lado de otro peso pesado de la política santandereana que también apoya a Mojica: el destituido exgobernador Hugo Aguilar, padre a su vez de uno de los candidatos con mayor opción de triunfo en las votaciones para la Gobernación de Santander.

Son muchos los temas sobre los cuales los candidatos decidieron no comentar durante el debate de ayer. Pero el tiempo se agota y lo más preocupante es que ante este tipo de indefiniciones, en momentos de empate técnico, las elecciones en Colombia suelen ser definidas con la inyección financiera de la última semana. En manos de los bumangueses queda la decisión. Y los hechos demuestran que no tienen derecho a equivocarse.